
Cuando se habla de contaminación por plástico, lo primero que suele venir a la mente son botellas flotando en ríos o bolsas atrapadas entre la vegetación. Sin embargo, existe un problema mucho más discreto y preocupante: los compuestos químicos que estos materiales liberan con el paso del tiempo. Un estudio realizado por investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) encontró que el DEHP en plásticos puede provocar daño genético en tortugas de agua dulce, una señal de alerta que ayuda a comprender mejor cómo los contaminantes invisibles afectan a la vida silvestre y al equilibrio de los ecosistemas.
DEHP en plásticos: el ingrediente que casi nadie conoce
El di(2-etilhexil) ftalato (DEHP) es un compuesto que se utiliza para hacer más flexibles plásticos como el PVC. Está presente en una enorme variedad de productos de uso cotidiano, desde tuberías y cables hasta pisos vinílicos, juguetes, envases y algunos dispositivos médicos. Aunque pasa desapercibido, es uno de los plastificantes más producidos en el mundo.

El problema es que el DEHP no permanece unido de forma permanente al plástico. Conforme los materiales envejecen, se rompen o se convierten en microplásticos, este compuesto comienza a liberarse al ambiente. Así, el plástico no solo deja residuos visibles, también libera sustancias químicas que pueden permanecer durante años en ríos, lagos y suelos.
El estudio de la UNAM que encendió las alertas
La investigación, publicada en la revista científica Aquatic Toxicology en agosto de 2026, es la primera en demostrar que el ftalato DEHP en tortugas de agua dulce provoca alteraciones en su material genético. Para llegar a esta conclusión, científicos del Instituto de Biología de la UNAM estudiaron durante 14 semanas a 20 ejemplares juveniles de Trachemys venusta, una especie que habita desde el sur de México hasta Colombia.

Las tortugas recibieron distintas dosis de DEHP y posteriormente se analizaron muestras de sangre. Los resultados fueron contundentes: las células presentaban un incremento de micronúcleos, pequeñas estructuras que indican que el ADN sufrió daños y no pudo repararse por completo. Además, otras pruebas confirmaron roturas en las hebras del ADN, evidencia clara de un efecto genotóxico provocado por este compuesto.
Más que un problema genético: también afecta su desarrollo
Los investigadores no solo observaron cambios a nivel celular. También dieron seguimiento al crecimiento de las tortugas durante todo el experimento. Aunque todas aumentaron el tamaño de su caparazón, aquellas expuestas a la dosis más alta del compuesto registraron una menor ganancia de peso, lo que podría reflejar alteraciones en su desarrollo y metabolismo.

Uno de los hallazgos más interesantes explica cómo ocurre este proceso. Las tortugas poseen ácidos gástricos capaces de degradar los microplásticos que ingieren accidentalmente. Al hacerlo, liberan el DEHP contenido en esos fragmentos, facilitando que el compuesto sea absorbido por su organismo. Es decir, el plástico funciona como un vehículo que transporta sustancias potencialmente dañinas directamente al interior del animal.
Un problema que alcanza a todo el ecosistema
Las tortugas son consideradas bioindicadores ambientales, ya que viven muchos años y acumulan contaminantes presentes en el agua. Lo que ocurre en su organismo ofrece una valiosa radiografía del estado de salud de ríos, lagunas y humedales. Por ello, este descubrimiento no solo habla de una especie en particular, sino del estado de los ecosistemas donde habita.

Los ftalatos como el DEHP ya han sido detectados en peces, mamíferos marinos e incluso en muestras humanas, incluida leche materna. De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas (ONU), cada año se generan entre 400 y 600 millones de toneladas de residuos plásticos, los cuales, al degradarse, liberan partículas y compuestos químicos que pueden incorporarse a la cadena alimentaria y permanecer durante décadas en el ambiente.
Un llamado a comprender mejor la contaminación invisible
Este estudio representa un paso importante para entender que el impacto de los plásticos no termina cuando un envase es desechado. Los investigadores consideran necesario ampliar el monitoreo de compuestos como el DEHP en ríos, lagos y otros cuerpos de agua, además de estudiar sus efectos en más especies que forman parte de estos ecosistemas.

La investigación también recuerda que la contaminación no siempre es visible. Mientras los residuos plásticos pueden retirarse de un río, los compuestos químicos que liberan continúan circulando, acumulándose en los organismos y alterando procesos tan fundamentales como la integridad del ADN. Comprender este fenómeno será clave para proteger la biodiversidad y conocer con mayor precisión el verdadero alcance de la contaminación plástica.
Publicado por: Carolina Gutiérrez Argüelles
Fuente de esta noticia: https://ecoosfera.com/medio-ambiente/natura/dehp-plastico-adn-tortugas/
ACERCA DEL CORRESPONSAL
REDACCIóN CENTRAL
Prensa Mercosur es un diario online de iniciativa privada que fue fundado en 2001, donde nuestro principal objetivos es trabajar y apoyar a órganos públicos y privados.
- ★Colapinto recuerda inicios y revela cuál fue su peor momento en F1
- ★Artemis III: quiénes son los cuatro astronautas para la nueva misión de la NASA en 2027
- ★La doble lluvia de estrellas de julio ya tiene fecha: ¿cuándo y cómo verla desde México?
- ★Las escuelas necesitan evaluaciones socioemocionales para combatir el absentismo crónico
- ★COORDINAN ACCIONES PARA EL CENTRO DE EXPERIENCIAS Y LA PROMOCIÓN DEL WRC UENO RALLY DEL PARAGUAY 2026

