
Encontrar microplásticos en sedimentos del siglo XVIII parece una contradicción. Si el primer plástico sintético fue creado en 1907 y su producción masiva comenzó hasta la década de 1950, ¿cómo terminaron estas diminutas partículas en capas de tierra formadas casi 200 años antes? Esa fue la pregunta que se hicieron varios investigadores tras analizar sedimentos de tres lagos en Letonia. Lejos de tratarse de un error o de una anomalía histórica, el descubrimiento terminó revelando algo todavía más sorprendente: los microplásticos son capaces de desplazarse bajo tierra y alterar registros naturales que durante mucho tiempo se creyeron intactos.
Un hallazgo que parecía imposible
El estudio analizó núcleos de sedimentos extraídos de los lagos Seksu, Pinku y Usmas, en Letonia. Para conocer la antigüedad de cada capa, los investigadores utilizaron distintos métodos de datación, entre ellos plomo-210 y partículas carbonáceas procedentes de la actividad industrial, lo que permitió fechar algunos sedimentos hasta alrededor de 1733.

Lo inesperado ocurrió cuando aparecieron microplásticos en prácticamente todas las capas, incluso en aquellas formadas mucho antes de que existiera el plástico moderno. Los científicos detectaron materiales como polietileno, poliamida, poliuretano y otros polímeros sintéticos cuya fabricación comenzó décadas o incluso siglos después de la formación de esos sedimentos. Antes de aceptar el resultado, el equipo descartó cuidadosamente cualquier posible contaminación durante el muestreo y el análisis de laboratorio.
La explicación está en el movimiento de los microplásticos
La conclusión fue clara: los plásticos no viajaron en el tiempo; viajaron hacia abajo. Los investigadores comprobaron que los microplásticos pueden desplazarse lentamente entre las distintas capas del sedimento mediante un proceso conocido como migración vertical.

El agua que circula entre los poros del suelo, la actividad de pequeños organismos que remueven constantemente los sedimentos (un proceso llamado bioturbación) y las características físicas de las partículas permiten que estos fragmentos continúen moviéndose incluso muchos años después de haber llegado al ambiente. Algunas partículas más compactas logran descender con mayor facilidad, mientras que las fibras largas suelen quedarse atrapadas en capas superiores.
¿Por qué este descubrimiento es tan importante?
Los sedimentos funcionan como una especie de archivo natural. Cada capa conserva información sobre el ambiente existente cuando fue depositada y ayuda a reconstruir la historia del planeta. Gracias a este tipo de registros, por ejemplo, los científicos pudieron identificar la capa rica en iridio que confirmó el impacto del asteroide responsable de la extinción de los dinosaurios hace aproximadamente 66 millones de años.

Precisamente por esa capacidad de registrar el paso del tiempo, algunos especialistas habían propuesto utilizar los microplásticos como un indicador del inicio del Antropoceno, la época geológica que describiría el impacto de las actividades humanas sobre la Tierra. Sin embargo, este estudio demuestra que las partículas pueden moverse entre capas y aparecer en sedimentos mucho más antiguos, por lo que no representan un marcador cronológico tan preciso como se pensaba.
Una contaminación que sigue dejando huella
El hallazgo también confirma algo que numerosos estudios ya venían advirtiendo: los microplásticos han llegado prácticamente a todos los ambientes del planeta. Hoy se han encontrado en océanos, ríos, lagos, glaciares, nieve, aire e incluso en tejidos humanos. Más que desaparecer, los plásticos se fragmentan en partículas cada vez más pequeñas que permanecen durante largos periodos en el ambiente y continúan desplazándose. Para los investigadores, comprender cómo se mueven estos residuos será fundamental para interpretar correctamente futuros estudios ambientales y geológicos.

El descubrimiento de microplásticos en sedimentos del siglo XVIII no cambia la fecha en que se inventó el plástico, pero sí cambia la manera en que entendemos su comportamiento en la naturaleza. Estas diminutas partículas no permanecen inmóviles: continúan desplazándose, mezclándose con capas mucho más antiguas y alterando uno de los archivos más importantes de la historia de la Tierra. Comprender este fenómeno será clave para interpretar correctamente el pasado del planeta y medir con mayor precisión el alcance de una contaminación que sigue dejando huella siglos después de su origen.
Publicado por: Carolina Gutiérrez Argüelles
Fuente de esta noticia: https://ecoosfera.com/medio-ambiente/microplasticos-sedimentos-siglo-xviii/
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