
El Seminario Mercosur-UE celebrado en Bruselas del 1 al 5 de junio reveló no solo el estado de la oposición europea al acuerdo sino también — y esto es igualmente importante — cuáles son las estrategias de comunicación y cabildeo que el Mercosur debe implementar con urgencia en Bruselas si quiere garantizar que el acuerdo provisional se convierta en ratificación definitiva cuando el Tribunal de Justicia Europeo emita su opinión. El bloque europeo anti-Mercosur saca sus cartas, con la pregunta abierta de si se puede caer el acuerdo comercial. Esta pregunta, que hasta hace pocas semanas muchos analistas descartaban como improbable, está siendo tomada cada vez más en serio por los diplomáticos del bloque sudamericano y por los sectores empresariales europeos que quieren proteger sus intereses en el mercado latinoamericano. La respuesta honesta es que el acuerdo puede caer si la oposición organizada logra construir una mayoría parlamentaria en el Parlamento Europeo que vote en contra cuando llegue el momento de la ratificación definitiva — y ese momento puede llegar entre mediados de 2027 y principios de 2028, dependiendo de los plazos del proceso ante el TJUE.
Las estrategias que el Mercosur debe implementar en Bruselas con mayor urgencia son de tres tipos distintos que se refuerzan mutuamente. El primero es el económico: demostrar con datos concretos y verificables que el acuerdo está generando flujos comerciales reales, inversiones europeas en el bloque y beneficios para consumidores de ambos lados del Atlántico. Cada mes de aplicación provisional que produce evidencia de resultados positivos es una munición que los defensores del acuerdo en el Parlamento Europeo pueden usar ante los opositores. El segundo tipo de estrategia es el comunicacional: construir una narrativa que conecte el acuerdo con las prioridades políticas de los europeos — la seguridad alimentaria, los minerales críticos para la transición energética, la independencia de China, la creación de empleos en los sectores exportadores europeos. El tercer tipo es el de cabildeo directo: construir alianzas con los grupos de eurodiputados que son persuadibles — especialmente los de centroderecha de Alemania, España, Italia y los países del Báltico — y trabajarlos sistemáticamente con argumentos específicos para sus realidades nacionales y sectoriales.
Para los países del Mercosur, la semana de Bruselas también proporcionó información valiosa sobre los términos en que el acuerdo puede ser defendido ante la opinión pública europea. El argumento más efectivo no es el del libre comercio ni el del crecimiento macroeconómico: es el de la seguridad alimentaria. En un contexto de creciente preocupación en Europa por la disponibilidad y el precio de los alimentos — exacerbada por la guerra en Ucrania, el cambio climático y la disrupciones en las cadenas de suministro globales — el Mercosur como garante de la seguridad alimentaria europea en el largo plazo es el argumento que más resonó entre los eurodiputados moderados del seminario de Bruselas. Un bloque que puede alimentar a 10.000 millones de personas para 2050, como declaró el canciller paraguayo Ramírez, es un socio que ningún gobierno europeo responsable puede permitirse alienar por diferencias arancelarias en carne o en miel.
La semana de Bruselas también confirmó que el proceso ante el TJUE — que puede durar entre 22 y 28 meses desde la solicitud del Parlamento Europeo en enero de 2026 — es el factor de incertidumbre más importante sobre el calendario de ratificación definitiva. Si el TJUE emite una opinión favorable antes de finales de 2027, el Parlamento Europeo podría votar la ratificación definitiva a comienzos de 2028 en un contexto político que puede ser más o menos favorable que el actual dependiendo de los resultados electorales en Francia y Alemania. Si el TJUE tarda hasta 2028, la ratificación definitiva podría postergarse hasta el período 2028–2029, generando un limbo jurídico prolongado que complica la planificación de las inversiones de largo plazo en ambas regiones.
ACERCA DEL CORRESPONSAL
GILSON DANTAS CARMINI
Gilson Dantas Carmini es periodista brasileño, originario de Goiás, presidente y editor en jefe de Prensa Mercosur y Director General de Radio Mercosur. Es miembro de la Asociación Brasileña de Prensa (ABI) y desarrolla su trayectoria en el periodismo internacional, el Mercosur, la integración regional, la geopolítica y los derechos humanos. Cuenta con un Máster en Desarrollo y Cooperación Internacional y un Doctorado Honoris Causa.
También fue Director General del Comité Paraguay de la Cámara de Industria y Comercio del Mercosur y las Américas. Entre sus reconocimientos destacan el Micrófono de Oro de la Asociación Nacional de Locutores de México, recibido en 2021, y el reconocimiento como Amigo de la Niñez y la Adolescencia otorgado por Plan International Paraguay.
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