
El libro de Josué comienza con emoción y aventura. Después de que los israelitas deambularan durante años por el desierto, el Señor finalmente conduce a Su pueblo a la tierra prometida. Los capítulos sobre la conquista de Canaán se cuentan entre los más memorables de la historia bíblica. Piensa en la destrucción de Jericó, el fracaso en Hai y el apedreamiento del traidor Acán. Piensa en cómo el sol se detiene a la orden de Josué. Podríamos decir que los primeros capítulos son épicos, pero ¿qué hay de la segunda mitad de Josué?
Josué 13-24 no es precisamente una lectura épica según nuestros criterios modernos. Son el tipo de capítulos que uno lee cuando le cuesta conciliar el sueño. Dale Ralph Davis dice: «Probablemente incluso el lector más valiente de Josué empieza a desmoronarse y a cabecear al llegar a los capítulos 13-21. Ver películas de guerra siempre tiende a ser más emocionante que participar en levantamientos topográficos».
Con un comienzo tan emocionante, ¿por qué nos aburre el autor con ubicaciones geográficas cansonas? ¿Hay alguna razón por la que no debamos simplemente pasar por alto estos capítulos y saltar directamente a lo «bueno» al comienzo de Jueces?
La fidelidad de Dios hacia Abraham, José y Moisés
Los capítulos sobre la división de Canaán demuestran la fidelidad del Señor al cumplir Sus promesas. Lejos de ser aburridos, describen el carácter fiel del Dios de Israel.
Dios prometió a Abraham que lo bendeciría y haría de él una gran nación (Gn 12:2) y que le daría Canaán como posesión eterna (15:18-21; 17:8). Le dijo a Abraham que sus descendientes sufrirían aflicciones en una tierra que no era la suya y que después volverían a Canaán con muchas riquezas (15:13-16). Dios cumple esas promesas y más, a través de la conquista y el asentamiento de Canaán (Jos 21:43).
El libro de Josué destaca que las promesas de Dios se cumplieron no solo en la conquista, sino también en el reparto de Canaán
José, bisnieto de Abraham, hizo jurar a su pueblo que llevaría sus huesos de Egipto de vuelta a la tierra prometida (Gn 50:25). El Señor se encarga de que el pueblo de Israel cumpla esta promesa en los días de Josué (Jos 24:32). Después de José, Dios también habló a Moisés en la zarza ardiente. Le dijo a Moisés que había visto el sufrimiento de Su pueblo y que lo rescataría de la esclavitud y lo llevaría a la tierra prometida (Éx 3:7-8). El libro de Josué destaca que las promesas de Dios se cumplieron no solo en la conquista, sino también en el reparto de Canaán (Jos 21:45).
La fidelidad de Dios hacia Josué, Caleb y las hijas de Zelofehad
A Caleb y a Josué se les prometió una herencia en Canaán por su fe en el Señor cuando exploraron la tierra. Mientras que los demás exploradores sembraron la duda entre las filas de Israel, Caleb y Josué defendieron la capacidad de Dios para hacer lo que parecía imposible (Nm 13:30; 14:6-9). Por Su fidelidad, Dios prometió preservarlos con vida a través del desierto, llevarlos a la tierra y permitirles disfrutar de su herencia (14:30).
En los capítulos dedicados a la división de la tierra, estas promesas se cumplen. Caleb recibe como herencia la fortaleza montañosa de Hebrón, una importante ciudad de Israel, famosa por su vínculo con los patriarcas (Jo 14:13-15). Josué recibe la ciudad de Timnat-sera, en la región montañosa de Efraín (19:50), y allí se le da una sepultura digna (24:30) .
Encontramos una muestra menos conocida de la fidelidad de Dios en la tierra concedida a las hijas de Zelofehad (Nm 27:1-11; Jos 17:3-5). Zelofehad, de la tribu de Manasés, tenía cinco hijas, pero ningún hijo. Él murió en el desierto antes de entrar en Canaán. Sus hijas pidieron con valentía a Moisés el derecho a poseer la herencia de su padre cuando entraran en la tierra.
Moisés llevó el caso ante el Señor, y el Señor le dijo a Moisés que estas mujeres tenían razón al pedir esta herencia. El Señor estableció entonces una ordenanza permanente en Israel según la cual, si un hombre moría y no tenía hijos varones, su herencia debía pasar a su hija (Nm 27:8). Después de la conquista de Canaán, estas hijas se presentaron ante Josué y el sacerdote Eleazar, pidiendo que se cumpliera esta promesa. «Así que según el mandato del SEÑOR, Josué les dio heredad entre los hermanos de su padre» (Jos 17:4).
La fidelidad de Dios en la vida cristiana
La fidelidad de Dios para cumplir Sus promesas no es solo el tema principal de los capítulos de Josué sobre la división de la tierra; es el tema del libro en su conjunto. El libro defiende la fidelidad de Dios hacia Israel, tanto a nivel nacional como individual, a medida que las tribus reciben la tierra que mana leche y miel: «No faltó ni una palabra de las buenas promesas que el SEÑOR había hecho a la casa de Israel. Todas se cumplieron» (21:45).
Dios es fiel a Israel no por la obediencia o la justicia de Israel; la fidelidad del Señor proviene de Su integridad intrínseca. Lo que Él dice, lo hace
Dios es fiel a Israel no por la obediencia o la justicia de Israel; la fidelidad del Señor proviene de Su integridad intrínseca. Lo que Él dice, lo hace. La palabra que el Señor promete siempre tiene su cumplimiento.
Este es el argumento de Josué en su exhortación a los líderes de Israel (23:3-5). Como Dios ha demostrado ser digno de confianza, siempre fiel a Su Palabra, se puede confiar en que cumplirá lo que ha prometido para el futuro. Él había prometido a Israel la posesión de Canaán. Josué derrota a los reyes gobernantes de Canaán y ofrece a las tribus una oportunidad de oro para terminar la tarea en sus propios territorios. Su fracaso a la hora de poseer plenamente la tierra es un síntoma de un problema mayor: su incredulidad en las promesas y el poder de Dios.
El pueblo de Dios hoy en día sigue teniendo dificultades para creer que Él cumplirá plenamente Sus promesas. Por eso, los capítulos «aburridos» sobre la división de la tierra tienen una gran aplicación práctica para nuestras vidas cristianas.
Pablo dice en Romanos 15:4: «Porque todo lo que fue escrito en tiempos pasados, para nuestra enseñanza se escribió, a fin de que por medio de la paciencia y del consuelo de las Escrituras tengamos esperanza». Este versículo incluye incluso los capítulos de Josué sobre la herencia tribal. La fidelidad de Dios que se muestra en Josué 13-24 es para nosotros: para nuestra instrucción, para producir perseverancia, dándonos ánimo y esperanza.
Publicado originalmente en The Gospel Coalition. Traducido por María del Carmen Atiaga.
Jonathan J. Routley
Fuente de esta noticia: https://www.coalicionporelevangelio.org/articulo/deberias-leer-capitulos-aburridos-josue/
También estamos en Telegram como @prensamercosur, únete aquí: https://t.me/prensamercosur Mercosur
Recibe información al instante en tu celular. Únete al Canal del Diario Prensa Mercosur en WhatsApp a través del siguiente link: https://www.whatsapp.com/channel/0029VaNRx00ATRSnVrqEHu1W
ACERCA DEL CORRESPONSAL
REDACCIóN CENTRAL
Prensa Mercosur es un diario online de iniciativa privada que fue fundado en 2001, donde nuestro principal objetivos es trabajar y apoyar a órganos públicos y privados.
- ★EXHORTAN AL TCP CORREGIR FALLO SOBRE EL MERCADO MUTUALISTA: La defensa del predio es municipal
- ★Sargazo: el Caribe enfrenta una nueva normalidad en 2026
- ★40 millones de toneladas de sargazo llegarán al Caribe en 2026, según la UNAM
- ★Paraguay se adhiere a los acuerdos Artemis de la NASA y EE.UU. festeja
- ★Itaipú: Brasil vaticina que tendrá la “tarifa más baja del país” tras acuerdo con Paraguay
