
Cuando se juntan, en vivo, en un entorno paradisíaco, poesía y canciones, como en esta oportunidad, no cabe más que esperar el deleite del público. Las cosas verdaderas: poesía & canciones es un espectáculo que fusiona las creaciones artísticas del músico y cantautor Jorge Alastra junto al docente y escritor Andrés Echevarría, quienes proponen un recorrido por diferentes temáticas, explorando la cultura uruguaya y universal a través de sus principales referentes.
Para conocer mejor esta propuesta, entrevistamos para Cultura de La Mañana al poeta Andrés Echevarría.
El siguiente es un brevísimo comentario que gentilmente el músico Jorge Alastra nos aportó para esta entrevista al poeta Andrés Echevarría.
Las cosas verdaderas
“El encuentro poético y humano con Andrés fue muy fructífero, porque además él tiene conocimientos musicales y por ende tiene noción de lo rítmico. Y eso, aunque parezca de Perogrullo, no lo es tanto. Hay poetas o escritores que no tiene noción del tempo, hasta actores. Y es fundamental para organizar un espectáculo que tiene poemas (con su música interior propia) y canciones (con textos y música). Parece sencillo el ensamble, pero no lo es. Y con Andrés todo fue natural, tan natural que armamos el programa en pocas horas. Está claro que es un encuentro ‘abierto’ donde hay zonas de improvisación y para eso se requiere escenario, que es donde se termina de fundir la argamasa. Ojalá tengamos muchos con este espectáculo juntos”.
Háblanos de tu primera formación, tu ámbito familiar y tus referentes ¿Cómo fue tu ida a Montevideo? ¿Y a Maldonado? ¿Cómo siguió tu formación? ¿Volviste a Cerro Largo?
Nací en Melo, Cerro Largo, y mis primeros recuerdos tienen que ver con esta ciudad y con contextos rurales donde mi madre era maestra y me quedaba con ella durante la semana; recuerdo mis juegos solitarios en esa naturaleza y los niños asistiendo a la escuela a caballo. Luego viví en Vichadero, un pueblo de Rivera, y llegué a Montevideo con 13 años. Mi formación fue muy ecléctica e impulsada por una fascinación constante desde chico por la lectura, la poesía y el arte en general. Me he mantenido en contacto permanente con Cerro Largo, cada vez que puedo propongo o participo de alguna actividad cultural en este departamento. Me instalé de forma definitiva en Maldonado, donde vivo desde hace 12 años.
¿Cuándo apareció la vocación por las letras? ¿Algún docente o algún autor en particular?
Para la poesía, que es lo que me ha ocupado siempre y está en el centro de todo lo que me interesa, no existe otra formación que el viaje emocional que hacemos desde nuestro nacimiento. La poesía antecede al leguaje incluso, se conecta con cada impacto emocional que recibimos desde que nacemos. La palabra, en todo caso –como la pintura, la escultura u otras formas de expresión–, intenta recuperar ese sentir primigenio. Recuerdo que tenía 6 años y mi maestra mencionó que Juana de Ibarbourou –nacida en Cerro Largo– había comenzado a escribir muy chica y aquello que dijo me impulsó a intentar mis propios e ingenuos versos casi con la adquisición del lenguaje; todavía guardo algún texto de esas épocas tempranas. Nunca dejé de escribir poesía y en la adolescencia, al descubrir a los simbolistas, a los autores de la generación del 27 y referentes latinoamericanos se me acentuó la fascinación por esta forma de interpretar el mundo y la vida. Lo que había de fondo, creo, era una sensibilidad desde la cual se me hacía necesaria esa interpretación; la poesía también evidencia la desesperación por encontrar palabras, o moldearlas para que expresen impactos profundos y difíciles de explicar.
Desde 2014 y hasta 2024 ejerciste como docente del Taller Literario de la Dirección General de Cultura de la Intendencia de Maldonado. ¿Tuviste y tienes muchos talleres a cargo?
La experiencia de los talleres en Maldonado fue muy valiosa para mí, al igual que un ciclo de conferencias en Punta del Este que duró siete años y no fue interrumpido por la pandemia –continuamos por internet al igual que con los talleres–. Cada semana recorría Piriápolis, Maldonado capital, San Carlos y Pan de Azúcar, donde me quedaron grandes recuerdos y amigos. Con absoluta libertad nos sumergíamos en autores y libros para intentar entender las razones y alcances de obras referentes. Ahora dejé por completo los talleres y estoy y estaré de aquí en más solo dedicado a mi producción poética.
Mientras tanto tenías una gran producción literaria. ¿Cuál era tu género preferido? ¿Embarcarte en un autor, investigar, leer y leer, escribir poemas libremente a medida que aparecía la inspiración?
La poesía centraliza todos mis trabajos y propuestas. Compilé la correspondencia de César Vallejo a Pablo Abril de Vivero, tengo una edición de Los heraldos negros publicada en Argentina, numerosos artículos y ensayos sobre el enorme poeta peruano, viajé varias veces a su pueblo natal, Santiago de Chuco, además de ser uno de los organizadores de Vallejo Siempre, congreso bianual que se viene realizando desde 2014 convocando a investigadores de todo el mundo con mucho éxito; en Montevideo se realizó en el 2016 y me tocó el honor de presidirlo. He publicado toda la obra de Juana de Ibarbourou en 12 libros, varios en coautoría con Jorge Arbeleche. Mi propia obra poética se ha mantenido constante, con títulos que publico de forma periódica, siento la necesidad de escribir poesía como la sentí desde el primer día, siendo muy niño. Esa necesidad tiene que ver con una vocación íntima, profunda, donde se busca resolver algunas incógnitas existenciales y emocionales para las cuales las palabras no alcanzan.
¿Qué significó para ti el ser nombrado miembro de la Academia Nacional de Letras de Uruguay? ¿Cuál es tu actividad en la Academia? ¿Has recibido otras distinciones y reconocimientos? ¿Cuál te conmovió más y por qué?
Valoro y agradezco mucho mi incorporación a la Academia Nacional de Letras, es un honor y una responsabilidad muy grande. Durante algunos años fui investigador asociado y parte del consejo editor de su Revista, colaboré con varios artículos y en estos últimos años he participado en algunas de sus actividades. Los reconocimientos son importantes y agradezco aquellos que he tenido la suerte de recibir, pero no pierdo el objetivo comunicacional, desnudo y verdadero con la poesía que percibo alrededor; creo que luego de escribir, lo mejor que me puede pasar es que alguien lea alguno de mis textos y sienta propia la emoción que me llevó a componerlo, que lo haga suyo. Esa me parece la mejor de las recompensas.
¿La escritura es una labor en solitario para ti? ¿Trabajaste con otro artista o en grupo? ¿Esta experiencia con Alastra es un caso excepcional? ¿Cómo se dio esta dupla? ¿Qué condicionantes se tenían que dar y se dieron?
Siento una necesidad y obsesión por el aislamiento y la soledad, en esa introspección es donde encuentro las palabras y los versos para entenderme y entender el mundo. Mi último libro, Manifiesto de un bosque, nació de la experiencia de estar aislado en zonas como las sierras cercanas a Aiguá, donde la naturaleza va dictando su poesía a cada instante. Con Jorge Alastra se dio una conexión entre dos obras ya resueltas que dialogan entre sí con una cercanía emocional evidenciada desde el primer encuentro. Los dos iniciamos un diálogo con múltiples referencias en común que, de inmediato y de forma fluida, puso las canciones y poemas sobre la mesa. Esa sensibilidad cercana consiguió que todo fuera muy disfrutable; las canciones de Jorge son de un gran nivel compositivo y las incorporo de inmediato a mi propia emoción.
¿Han musicalizado tus poemas? ¿El haiku y el tanka orientales los utilizas al igual que los sonetos? ¿Cómo trabajas el silencio? ¿Y el ritmo?
Tengo unos pocos poemas musicalizados –Andrés Stagnaro y Ethel Afamado se encargaron generosamente de musicalizar algunos–. Me gusta trabajar distintas estrofas tanto como el verso libre y la prosa poética, creo que una característica que tienen mis libros es que transitan distintas posibilidades para albergar la palabra. En mis últimas publicaciones, de forma natural, ha tenido cada vez más presencia el haiku y el tanka, sobre todo a partir de El animal inútil. Creo que el silencio es fundamental en la poesía, es la cuna de donde nace el resto, el desafío de encontrar el verso que lo sustituya sin dañarlo. Y el ritmo me respalda todo el tiempo mientras escribo, necesito del ritmo que en definitiva son los pasos, el latido del corazón; toda la naturaleza y lo que conocemos tiene un ritmo que nos conecta con el fluir de las cosas. En ese sustituir el ego por lo que nos dicta el entorno, la naturaleza, es fundamental la existencia del silencio y el ritmo para la conexión profunda.
¿Qué le aconsejarías a un/una joven que quiere dedicarse a escribir poesía? ¿Es un abrirse a otras voces? ¿Es trabajar con la memoria emotiva?
Más que aconsejar puedo transmitir mi propia experiencia, donde la poesía me guió siempre por un mundo interpretativo profundo y emocional. Creo que lo más poderoso del arte y la literatura es el subtexto, aquello que está incluso más allá de las palabras, que nos conecta profundamente con todo lo que nos rodea para entendernos a nosotros mismos y al entorno; lo importante siempre está más allá de las palabras y de las historias y es lo que la poesía debe encontrar. En mí es una obsesión intentar comprender la realidad más allá de cualquier pensamiento obsecuente o condicionado, creo que la poesía es libertad profunda y debe respetarse esa condición, debe liberarnos incluso de nosotros mismos, encontrar ese impacto anterior a las palabras y que cuando le escribamos un poema a un árbol, sea el árbol el que nos dicte el poema.
Hablemos de la última propuesta artística junto a Jorge Alastra (compositor, arreglador, guitarrista y productor musical, docente de guitarra y composición, y periodista cultural). ¿Por qué el título, Las cosas verdaderas: poesía & canciones? ¿Por qué el Castillo Pittamiglio (ruta 71 Estación Las Flores, Maldonado)? ¿Es el principio de un ciclo?
“Las cosas verdaderas” es el título de una hermosísima canción de Jorge Alastra que le propuse como título para estas presentaciones. Me gusta lo que se genera a partir del subtexto en un poema, canción o en este caso un título. Las cosas verdaderas pueden interpretarse como la desnudez emocional de lo que exponemos, o la propia propuesta de, en tiempos tan mediáticos y de pantallas, apostar a lo presencial, a la cercanía sin artificios. El hermoso entorno del Castillo Pittamiglio contribuye a lo que proponemos, con su verde, la cercanía de la playa y la propia mística que encierra la historia del lugar.
Para mucha gente poesía y canciones son casi lo mismo. ¿Cómo separaron roles? Hay muy buenos poemas que no son buenas canciones y viceversa. ¿Qué opinas al respecto?
La poesía quedó unida a la música por su origen y dependencia de la oralidad, donde a través de la rima y el ritmo se conservaba los textos para ser transmitidos. Durante los siglos XIX y XX fue adquiriendo otra complejidad con la poesía en prosa de Baudelaire o el verso libre a partir de Walt Whitman, Rimbaud o Laforgue; la imagen y su tratamiento en la poesía también fue muy trascendente con poetas como Ezra Pound o William Carlos Williams, hasta las descarnadas descripciones de su tiempo de Allen Ginsberg. Creo que hay poemas que no pueden ser musicalizados y otros que encuentran su melodía en algunos músicos que lograron maravillosas canciones, como es el caso de Joan Manuel Serrat o Paco Ibáñez. En lo que hacemos con Jorge intentamos que, en cada momento, exista una unidad potenciando las posibilidades expresivas, de la canción o del poema.
“Proponen un recorrido por diferentes temáticas, explorando la cultura uruguaya y universal a través de sus principales referentes”. ¿Cómo seleccionaron el material? ¿Eligieron por temas? ¿Por autores? ¿Empatizaron o discutieron mucho? ¿Tenían un plan B? ¿Y el público? ¿Ensayaron mucho, probaron opciones hasta el final?
Con Jorge se dio un diálogo inmediato y las canciones y poemas fueron parte resultante de ese diálogo. A los dos nos sorprendió la comunicación que hizo muy fácil el resto: la elección de las canciones y los poemas. Al principio planteamos algunos ejes temáticos, pero la propia velocidad con la que iban surgiendo los vínculos entre las obras hizo que fuéramos casi espectadores del resultado. Esa conversación musical y poética la extendemos al público y, en las presentaciones que tuvimos el año pasado, sentí el ida y vuelta necesario, así como la calidez del aplauso final y los generosos comentarios.
¿Qué haces en tus tiempos libres? ¿Has incursionado en otro tipo de creación, musical, audiovisual? ¿Tienes pasatiempos? ¿Buscas la naturaleza? ¿Viajas?
Vivo bastante aislado y sumergido en una conversación constante con las obras y los fantasmas de autores, músicos y artistas plásticos de diversas épocas, me obsesiona entender la razón trascendente de la creación humana, lo que está más allá de lo obvio. Mis colaboraciones en otros campos expresivos han partido y vuelven al mismo núcleo que impulsa todo lo que hago y que es la poesía. El contacto directo con la naturaleza se me ha hecho cada vez más imprescindible, estoy en una zona con poca edificación y me cuesta estar en ciudades muy pobladas. He tenido la suerte de viajar y casi siempre lo hago por invitación a algún festival o congreso; al Perú voy bastante seguido por mis vínculos a partir de mis investigaciones y publicaciones sobre César Vallejo.
¿Cuál es tu próximo libro? ¿Planificas, trabajas con horarios?
No me impongo horarios, mi proceso de creación tiene que ver con circunstancias que me van encontrando y las interpreto desde ese lugar que ejercité, sin proponérmelo, desde niño. Lo que conecta con lo metafórico, simbólico o con el subtexto de cada cosa tiene que ver con la memoria emocional y afectiva de cada uno. Por mencionar como ejemplo un poema de mi último libro, el observar el nido de un hornero me puede provocar la sensación de que una casa fue abandonada, de que en ese nido continúa hablando la voz de una historia que ya no está presente, pero dejó su poesía impresa en su puerta de barro. Estoy comenzando un nuevo poemario, pero le daré el tiempo que me demande, no creo que lo termine este año, me gusta que los versos vayan hallándome y no al revés.
Si pudieras elegir en tiempo y en espacio una época y lugar para vivir, ¿cuál elegirías?
Asumo el tiempo que me toca, a veces con mucho espanto, dolor y miedo, pero me interesa cómo esta época recoge siglos de debates y múltiples realidades manipuladas. Me encantaría viajar en una máquina del tiempo y espiar distintas épocas para comprobar todo lo que la cambiamos y cómo era en verdad. Y también me gustaría viajar cien o doscientos años hacia adelante para ver cómo resolvimos –si lo logramos– este lío enorme en el que el ser humano se va metiendo.
Un recorrido por las obras de Andrés Echevarría
Poesía
Manifiesto de un bosque (2025)
Lamer la luz de un jardín (2022)
El animal inútil (2020)
Hotel de solitarios vodeviles (2017)
Teatro y poesía (2016)
Anatomía de lo aparente (2015)
La sombra quieta de la letra F (2012)
Origami (2012)
La plaza del Ángelus (2011)
La sombra de las horas (2009)
Señales elementales (Artefato, 2006)
Narrativa
Los árboles de piedra (2008)
Teatro
Teatro y poesía (2016)
Cuando la luna vuelve a su casa (2012)
El re dio la nota (1998)
ZZZZZ… (1995)
Sonorama (1994)
Homenaje al espejo (1993)
La Historia en dos cuerpos (1992)
Ensayos, como antólogo, etc.
Las lenguas de diamante, de Juana de Ibarbourou (2019, edición y prólogo. ANEP-UTU)
Las lenguas de diamante, de Juana de Ibarbourou (2019, edición 100 aniversario codirigida. Ed. Estuario)
Antología Ecuador-Uruguay. Clásicos de la narrativa ecuatoriana-uruguaya (2018, coedición con Raúl Serrano. ANEP-UTU)
Jazmín de medianoche y mediodía (2016, coautoría)
Vallejo 2016. Actas del Congreso Internacional Vallejo Siempre (2016, coedición con Gladys Flores Heredia)
Los heraldos negros de César Vallejo (2016, edición y prólogo)
Cartas de César Vallejo a Pablo Abril de Vivero (2013, edición y prólogo)
Perdida y La Pasajera (2013, coautoría)
Prosas de Juana de Ibarbourou (2013, coautoría)
Camposecreto de Carlos Rodríguez Pintos, Colección de Clásicos Uruguayos (2012, prólogo)
Obra Final de Juana de Ibarbourou (2012, coautoría)
Perdida, La Pasajera y otras páginas (2011, coautoría)
Jules Laforgue, Los Lamentos (2010, edición bilingüe y prologada)
Rapsodia de Juana de Ibarbourou (2009, coautoría)
Una mirada sobre Juana de Ibarbourou, Jorge Arbeleche (2009, prólogo, entrevista y compilación)
Las lenguas de diamante, de Juana de Ibarbourou (2009, edición crítica codirigida)
Juana, escándalo en la luz (2009, libro-catálogo de la exposición homónima, coautoría)
Pasión y poesía de Jules Laforgue (2006)
Entrevista con el arte uruguayo (2005)
Mary Ríos
Fuente de esta noticia: https://www.xn--lamaana-7za.uy/cultura/la-poesia-esta-en-el-centro-de-todo-lo-que-me-interesa/
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