
En la actualidad, la enseñanza en contextos comunitarios o en las iglesias suele organizarse por grupos de la misma edad. Desde el jardín infantil hasta la universidad, este es el parámetro principal para agrupar o separar a los estudiantes. Pero no es la única manera de practicar la enseñanza.
La Biblia y muchos ejemplos de la historia nos muestran que aprender en un ambiente multigeneracional tiene un valor único, algo que pude confirmar al llevar adelante una institución educativa que apoya a padres que optan por el homeschooling. Cuando los niños de distintas edades aprenden juntos, se enriquecen y modelan mutuamente.
Así que, en este artículo, quiero invitarte a reflexionar sobre el aprendizaje multigeneracional, una instancia de formación en la que niños pequeños y grandes aprenden juntos a través de la interacción. Mi convicción es que se trata no solo de una estrategia pedagógica, sino también de un principio de vida comunitaria que refleja el diseño de Dios para la familia y la iglesia.
El modelo bíblico de aprendizaje multigeneracional
Desde los tiempos del Antiguo Testamento, el conocimiento de Dios y la sabiduría práctica para vivir se transmitía en contextos donde niños de todas las edades participan junto a los adultos.
El famoso discurso de Moisés lo ilustra con claridad:
Estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón. Las enseñarás diligentemente a tus hijos, y hablarás de ellas cuando te sientes en tu casa y cuando andes por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes (Dt 6:6-7).
El aprendizaje no se reducía a una clase, sino a un estilo de vida compartido, en el cual los más pequeños absorbían la enseñanza y el ejemplo de los mayores.
En el Nuevo Testamento vemos el mismo principio aplicado en la vida de la iglesia. Las cartas apostólicas se dirigían a comunidades enteras, donde ancianos, adultos, jóvenes y niños recibían instrucción en conjunto (Ef 6:1; Col 3:20; 1 Jn 2:12-14; 1 P 5:5). No había segregaciones con base en la edad, sino un solo cuerpo aprendiendo bajo la misma Palabra.
La interacción entre generaciones no es un accidente, sino parte del diseño de Dios para la madurez de Su pueblo
Este patrón bíblico enseña algo fundamental: la interacción entre generaciones no es un accidente, sino parte del diseño de Dios para la madurez de Su pueblo. La fe se fortalece cuando se transmite y se recibe en comunidad, con los mayores guiando a los menores (Tit 2:3-5) y los menores recordando a los más grandes la frescura de una fe sencilla y confiada (1 Ti 4:12).
El valor pedagógico del aprendizaje multigeneracional
La pedagogía confirma el beneficio del aprendizaje entre pares de distintas edades.
Cuando un niño asume la tarea de explicar un concepto a otro menor que él, refuerza su propio conocimiento porque enseñar implica organizar ideas, buscar ejemplos claros y responder preguntas. Para el niño que aprende en esta situación, escuchar y observar a alguien similar a él, pero más avanzado, funciona como un estímulo eficaz. Los más chicos tienden a imitar y a preguntar, lo que despierta su curiosidad y acelera su proceso de aprendizaje.
En mi experiencia, hay contenidos que los adultos suelen explicar de maneras complicadas, pero muchas veces un niño que ya lo ha comprendido logra transmitirlo a otro en palabras simples y cercanas.
Esta interacción también desarrolla habilidades sociales: paciencia en los mayores, respeto en los menores, cooperación en todos. Se aprende a escuchar, a esperar los turnos, a formular preguntas y a dar respuestas comprensibles. Así, la enseñanza deja de ser un acto individual para convertirse en un ejercicio comunitario.
Cómo aplicarlo en la familia
La familia es el primer lugar donde se puede aplicar este tipo de aprendizaje. En una familia con varios hijos, los mayores pueden ayudar a los pequeños con las tareas del hogar o de la escuela. Los padres pueden ser intencionales en fomentar esta cooperación asignando tiempos de estudio compartido o de lectura de la Biblia.
La enseñanza deja de ser un acto individual para convertirse en un ejercicio comunitario
El culto familiar es un espacio ideal para aplicar el aprendizaje multigeneracional. Durante la lectura y el estudio bíblico, se puede encargar a un hijo (seguramente entre los más grandes) que lea un pasaje y lo explique a sus hermanos. Los pequeños, a su vez, pueden hacer preguntas que despierten la reflexión de todos. De esta manera, no solo se transmite información, sino que se cultiva un ambiente donde cada uno contribuye desde su lugar.
Para quienes optan por la educación en casa, esta práctica es de gran relevancia. Aunque puede haber ciertos contenidos que son apropiados por edad, es valioso tener sesiones donde todos los niños trabajan en un mismo tema, adaptando las actividades según el nivel de cada uno. Así se genera un aprendizaje más rico del que se lograría en compartimentos aislados.
Cómo aplicarlo en la iglesia
Antes de avanzar con algunas ideas para aplicar este principio, quiero recordar que la iglesia es un espacio multigeneracional. No es club social de iguales, sino una comunidad donde conviven personas de diferentes edades y dones, en diferentes grados de madurez espiritual. El apóstol Pablo lo ilustra con la metáfora de un cuerpo en el que cada miembro, aunque distinto, es indispensable (1 Co 12).
Esto permite reconocer que la iglesia local también tiene un enorme potencial para fomentar el aprendizaje multigeneracional. Aunque es legítimo tener clases por edades, no deberían faltar ocasiones donde todos los niños compartan. Por ejemplo, tener jornadas interactivas en la escuela dominical, donde la clase de los niños mayores prepara una breve lección para los demás bajo la supervisión del maestro.
Otra posibilidad para aplicar el aprendizaje multigeneracional en la iglesia es a través de proyectos conjuntos. Esto significa reunir niños de diferentes edades para realizar actividades manuales, dinámicas bíblicas o proyectos evangelísticos.
Este tipo de prácticas no solo transmite conocimiento, sino que forma carácter y refleja la naturaleza de la iglesia como un cuerpo que se edifica en amor. Además, aprender en conjunto prepara a los niños para integrarse en la vida de la iglesia como futuros miembros. Les enseña a valorar la diversidad de perspectivas y a reconocer que el crecimiento espiritual no se da en soledad, sino en comunidad.
Beneficios espirituales y emocionales
El aprendizaje conjunto entre niños de distintas edades ha probado ser eficaz en la apropiación de contenido, pero produce beneficios que van más allá de lo académico. En nuestra experiencia liderando una fundación que apoya a familias que eligen la educación en casa, mi esposa y yo tenemos el privilegio de ver la formación integral de muchos niños.
Interactuar con la Palabra de Dios en comunidad arraiga la fe y las convicciones en el corazón de todos
El aprendizaje en comunidad fomenta la humildad en los niños mayores, porque cuando comprenden que enseñar no siempre es fácil, aprenden a ser pacientes y comprensivos. También produce seguridad en los niños pequeños porque, al sentirse acompañados por un hermano o un compañero mayor, ganan confianza para explorar y aprender.
En el contexto de la iglesia local, este tipo de educación es un refuerzo espiritual. Interactuar con la Palabra de Dios en comunidad arraiga la fe y las convicciones en el corazón de todos. En un mundo cada vez más individualista, el aprendizaje multigeneracional ofrece beneficios que la iglesia puede aprovechar.
Quiero reconocer que tampoco se debe idealizar este modelo de enseñanza, porque aprender en conjunto también tiene sus desafíos. Los niños mayores pueden perder la paciencia y los pequeños se distraen con facilidad. Por eso, la guía de los padres o maestros es fundamental.
Sin embargo, quiero concluir reforzando esta idea: el aprendizaje entre niños grandes y pequeños es mucho más que una buena idea, es parte del diseño de Dios para la familia y la iglesia. Cuando compartimos conocimiento, fe y vida, crecemos todos. Los mayores enseñan, los pequeños inspiran y juntos reflejamos el amor de Cristo.
Que podamos descubrir y disfrutar la riqueza de aprender como Dios pensó que lo hiciéramos: en comunidad.
Cristian Fierro
Fuente de esta noticia: https://www.coalicionporelevangelio.org/articulo/aprendizaje-multigeneracional-educacion/
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