
“Mismo árbol, diferente estación” no es solo una frase bonita: es una verdad profunda sobre la condición humana. A veces nos miramos al espejo y no nos reconocemos. Un día estamos llenos de energía, sueños y fe; otro día nos sentimos secos por dentro, sin fuerzas, sin ilusión. Y entonces aparece la culpa: “¿Qué me pasó?”
Pero la vida no se vive en línea recta. Se vive en ciclos.
Así como el árbol no florece todo el año, el ser humano tampoco puede estar siempre en su mejor versión.
¿Qué representa este símbolo?
El árbol representa a la persona.
Las estaciones representan los procesos internos que atravesamos:
Primavera / verano: momentos de expansión, amor, claridad, motivación.
Otoño / invierno: etapas de pérdida, crisis, introspección, cansancio emocional.
No es que el árbol esté dañado cuando pierde sus hojas.
Está preparándose para volver a nacer.
Causas de nuestras “estaciones internas”
Algunas razones por las que entramos en temporadas de sequedad emocional o espiritual:
Procesos de duelo o ruptura
Cansancio emocional acumulado
Frustraciones no resueltas
Crisis existenciales
Sobrecarga de responsabilidades
Desconexión con uno mismo
Heridas antiguas que resurgen
No siempre “estamos mal”.
A veces estamos en proceso.
Consecuencias de no entender nuestros ciclos.
Cuando no comprendemos que la vida es cíclica, solemos:
-Exigirnos estar bien todo el tiempo
-Compararnos con versiones pasadas de nosotros mismos
-Juzgarnos por no rendir igual
-Pensar que “ya no somos los mismos” como algo negativo
-Forzar procesos de sanación que necesitan tiempo
-Esto genera culpa, autoexigencia extrema y desconexión emocional.
Cómo transitar nuestras estaciones.
- Aceptar el proceso: No todo momento oscuro es una caída; a veces es una pausa necesaria.
- No pelear con el invierno interno: Hay temporadas para producir y otras para descansar.
- Cuidar el terreno emocional: Dormir mejor, hablar con alguien, escribir, respirar, caminar.
- Recordar quién eres más allá del momento: El árbol seco sigue siendo el mismo árbol vivo por dentro.
- Practicar la autocompasión: Trátate como tratarías a alguien que amas cuando está cansado.
La imagen nos recuerda una verdad profunda:
No estás roto: estás en estación de invierno.
Dios, no te abandonó. Está trabajando en silencio dentro de ti, preparando una nueva primavera.
El árbol no se desespera por no tener hojas en invierno. Confía en su naturaleza. Y tú también puedes confiar en la tuya.
Tal vez hoy te sientes seco, cansado o vacío.
Pero sigues siendo el mismo árbol.
No te definas por tu estación actual.
Defínete por tu capacidad de volver a florecer.
Porque todo es temporal, incluso el dolor.
Y aunque hoy no lo veas, dentro de ti ya se está gestando la próxima primavera.
“Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado.” Isaías 26:3 (RVR1960)
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ACERCA DEL CORRESPONSAL
ELIZABETH RONDóN
Venezolana pero actualmente es en Cali Colombia con una vasta experiencia en temas relacionados con el desarrollo personal y organizacional.
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