
La expansión global del virus de la influenza aviar A (H5N1), especialmente del clado 2.3.4.4b, ha reavivado cierto temor a una nueva pandemia. Aunque la transmisión sigue siendo predominantemente zoonótica, con circulación sostenida en aves y detecciones recientes en ganado bovino y 71 casos humanos notificados solo en Estados Unidos, la comunidad científica observa con atención los factores que podrían modular la susceptibilidad humana.
En este contexto, un estudio liderado por el Centro de Vacunología de la Universidad de Ginebra (UNIGE), publicado en Nature Communications, aporta nueva evidencia relevante: existen anticuerpos preexistentes en la población capaces de reconocer el H5N1, y su nivel y eficacia dependen tanto del año de nacimiento como del historial de vacunación, especialmente de la inmunización frente a la pandemia de gripe H1N1 en 2009 con la vacuna adyuvada con AS03.
Anticuerpos de reactividad cruzada: una defensa parcial
«Todos hemos estado expuestos a los virus de la influenza humana y, por lo tanto, portamos anticuerpos contra ellos, muchos de los cuales comparten una base genética común con el H5N1», explicó Benjamin Meyer, investigador del Departamento de Patología e Inmunología de la Facultad de Medicina de la UNIGE. Algunos de estos anticuerpos, conocidos como anticuerpos de reactividad cruzada, son capaces de reconocer el virus aviar y contribuir parcialmente a su control.
El equipo caracterizó el «paisaje» de anticuerpos frente al H5N1 en cohortes de 2009 y 2023, utilizando un sistema de pseudovirus basado en el virus de la estomatitis vesicular (VSV) que expresa hemaglutinina (HA) y neuraminidasa (NA) del H5N1 del clado 2.3.4.4b. Este modelo permitió detectar anticuerpos neutralizantes cruzados en suero humano que se correlacionan con la capacidad de inhibir la propagación de virus H5N1 auténticos.
De forma relevante, los investigadores no detectaron anticuerpos capaces de bloquear la entrada del virus H5N1 en las células. En cambio, observaron un mecanismo distinto: los anticuerpos interfieren en la diseminación viral de célula a célula, inhibiendo el proceso de escisión necesario para que las nuevas partículas virales se liberen de la membrana celular tras replicarse.
Estos anticuerpos se dirigen principalmente contra el «tallo» de la hemaglutinina —una región más conservada entre subtipos— en lugar de la «cabeza», que sufre mutaciones frecuentes.
El efecto diferencial de las vacunas
Uno de los hallazgos centrales del estudio es la marcada diferencia en la respuesta inmunitaria inducida por distintos tipos de vacuna.
La vacunación frente a la gripe pandémica H1N1 en 2009 con formulación adyuvada con AS03 incrementó 3,7 veces los títulos de anticuerpos neutralizantes cruzados frente al H5N1 en una población inmunológicamente parcialmente naïve frente al nuevo H1N1. En contraste, la vacunación estacional sin adyuvante produjo únicamente un aumento marginal (1,3 veces), y en algunos casos no se detectó incremento significativo.
Los autores señalan que en 2009 la población carecía de memoria inmunitaria frente a la «cabeza» de la hemaglutinina del nuevo H1 pandémico, pero sí conservaba células B de memoria dirigidas al tallo conservado. En ausencia de una fuerte competencia por anticuerpos específicos de la cabeza, la vacunación con AS03 favoreció una expansión predominante de anticuerpos frente al tallo del grupo 1, compartido por H1 y H5.
Además, existen indicios de que el adyuvante AS03 podría facilitar la activación de células B vírgenes, ampliando el repertorio de anticuerpos generados. Aunque el estudio no puede separar completamente el efecto del adyuvante del contexto inmunológico de 2009, los datos apoyan un papel relevante de la adyuvación en la amplitud de la respuesta cruzada.
La impronta inmunitaria y el año de nacimiento
El estudio también confirma el papel de la «impronta inmunitaria» (immune imprinting), es decir, la influencia de la primera exposición a virus gripales en la infancia sobre las respuestas futuras.
Las personas nacidas antes de 1965, expuestas en sus primeros años a virus gripales de los subtipos H1 o H2 (grupo 1), presentan niveles más elevados de anticuerpos de reactividad cruzada frente al H5N1. Por el contrario, quienes nacieron después —con mayor probabilidad de haber tenido su primera exposición a virus del grupo 2— muestran menor protección basal.
Estos patrones podrían contribuir a explicar diferencias observadas previamente en la gravedad de infecciones humanas por H5N1, donde adultos mayores han mostrado, en algunos contextos, menor mortalidad relativa.
De forma destacada, la vacunación con pH1N1/AS03 en 2009 logró atenuar parcialmente estas diferencias asociadas a la impronta inmunitaria, aumentando de manera significativa los títulos de anticuerpos en individuos con perfiles inicialmente menos favorables.
Implicaciones clínicas
Los autores subrayan que en la población general existen niveles bajos pero detectables de anticuerpos neutralizantes cruzados frente al H5N1, tanto en muestras de 2009 como de 2023. Sin embargo, esta protección es parcial y heterogénea.
Desde el punto de vista estratégico, los hallazgos tienen implicaciones relevantes. Las vacunas con adyuvante podrían no solo ampliar la respuesta inmunitaria frente a cepas pandémicas emergentes, sino también permitir el uso de menores cantidades de antígeno por dosis. En un escenario de pandemia por H5N1, esta ventaja sería crítica ante la limitada capacidad global de producción.
Asimismo, comprender los efectos de la impronta inmunitaria y de la vacunación repetida puede ayudar a optimizar las estrategias de inmunización en distintos grupos etarios. El estudio también apunta a posibles fenómenos de atenuación de respuesta tras vacunaciones estacionales recientes, un aspecto que requerirá investigación adicional.
Aunque los autores reconocen limitaciones —como la imposibilidad de comparar directamente vacunas con y sin adyuvante con idéntico antígeno, o la falta de datos en poblaciones actuales inmunizadas frente a pH1N1—, los resultados aportan un marco inmunológico sólido para anticipar cómo podría responder la población ante una eventual expansión del H5N1.
En un contexto de circulación sostenida del clado 2.3.4.4b en aves y mamíferos, la existencia de inmunidad cruzada basal, modulada por la historia vacunal y la exposición temprana, ofrece una pieza más para modelizar el riesgo y diseñar respuestas vacunales más eficientes. La experiencia de 2009 podría, de forma indirecta, haber dejado una huella inmunológica con valor estratégico frente a la amenaza aviar actual.
Andrea Rivero García
Fuente de esta noticia: https://gacetamedica.com/investigacion/vacunacion-gripe-h1n1-proteccion-cruzada-virus-aviar-h5n1/
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