
La infraestructura verde se consolida como una alternativa estratégica frente al dominio del hormigón y el acero. Esta red, que integra espacios naturales y elementos ecológicos en entornos urbanos y rurales, busca transformar el paisaje para hacerlo más sostenible.
A diferencia de las construcciones tradicionales, este modelo ofrece una respuesta resiliente ante los embates del cambio climático. Sus beneficios no solo son ambientales, como la mejora de la biodiversidad y la calidad del aire, sino también económicos y sociales, al fomentar entornos más saludables. Integrar la naturaleza en la planificación territorial es ya una prioridad para garantizar la viabilidad de las ciudades del futuro.
Su base es el uso de principios ecológicos para proporcionar servicios ecosistémicos: regulación del agua, mitigación del calor urbano, captura de carbono, control de inundaciones y mejora de la calidad del aire. En lugar de depender solo de soluciones “duras”, aprovecha procesos naturales para crear comunidades más saludables y adaptadas al clima.
Entre los elementos destacados están los espacios verdes urbanos (parques, jardines, techos verdes y paredes verdes), que ayudan a reducir el efecto isla de calor, absorbiendo radiación y enfriando el aire. En paralelo, soluciones como la restauración de humedales, los bosques ribereños y los SUDS (sistemas de drenaje urbano sostenible) permiten gestionar el agua de lluvia con mayor eficiencia, reduciendo presión sobre el alcantarillado y mejorando la calidad del agua.
La infraestructura verde refuerza la resiliencia climática al actuar como amortiguador ante eventos extremos, sequías e inundaciones, reduciendo riesgos y costes. Además, puede impulsar beneficios económicos: empleo en diseño, construcción y mantenimiento; aumento del valor de propiedades cercanas; y reducción de costes sanitarios asociados a contaminación del aire y estrés térmico.
Su implementación exige un enfoque integral y colaborativo (administraciones, empresas, ONG y comunidad), con planificación basada en evaluación de riesgos y análisis coste-beneficio, adaptada a condiciones locales. Entre los desafíos, se mencionan la necesidad de mayor conciencia pública, la importancia del mantenimiento y la disponibilidad de financiación, aunque con políticas e incentivos adecuados puede transformar la gestión urbana y territorial.
Componentes Clave de la Infraestructura Verde: Soluciones para Sequías e Inundaciones
La infraestructura verde aporta soluciones basadas en la naturaleza para dos riesgos crecientes: sequías e inundaciones, integrando elementos naturales en el entorno construido.
- Techos verdes: absorben agua de lluvia, reducen escorrentía y riesgo de inundaciones; también regulan temperatura y reducen demanda energética de refrigeración.
- Parques y espacios verdes urbanos: actúan como “esponjas” que absorben y almacenan agua; favorecen infiltración y descargan los sistemas de drenaje, además de mitigar la isla de calor.
- Zonas húmedas y humedales artificiales: capturan y filtran agua de lluvia, reducen el riesgo de inundación y mejoran la calidad del agua, aportando biodiversidad.
- Calles permeables: permiten infiltrar el agua en el suelo, reducen escorrentía y recargan acuíferos (con materiales como hormigón permeable o pavimentos drenantes).
- Arbolado urbano: disminuye escorrentía con raíces y mejora el confort térmico mediante evapotranspiración; requiere planificación de ubicación y especie para maximizar beneficios.
El texto insiste en que la eficacia depende de una planificación integrada y de evaluar beneficios económicos, sociales y ambientales, incluyendo enfoques como el análisis de ciclo de vida (ACV) para comparar soluciones.
Aplicaciones Prácticas de la Infraestructura Verde: Estudios de Caso y Ejemplos Reales
La infraestructura verde se presenta como herramienta de desarrollo urbano sostenible, con aplicaciones que cubren gestión del agua, calidad del aire, biodiversidad y reducción de isla de calor.
Se citan ejemplos:
- Copenhague (Dinamarca): redes de parques y jardines, techos y paredes verdes; beneficios en escorrentía pluvial, aislamiento térmico y calidad del aire.
- Vancouver (Canadá): canales de infiltración para captar y filtrar lluvia, recargar acuíferos y reducir presión sobre drenaje tradicional.
- Nueva York: transformación de una infraestructura en desuso en un parque lineal que conecta comunidades y ofrece espacios de recreación.
- Medellín (Colombia): integración de soluciones de movilidad (escaleras eléctricas y teleféricos) con zonas verdes, mejorando accesibilidad y calidad de vida.
También se señala que la infraestructura verde puede aplicarse a escala pequeña (jardines verticales, huertos urbanos, plantación de árboles), y que la tecnología acelera su gestión: sensores para humedad y riego, sistemas de monitorización y uso de IA para diseñar y mantener espacios verdes de forma más eficiente.
Diseño e Implementación de Proyectos de Infraestructura Verde: Una Guía Paso a Paso
El diseño e implementación requiere planificación y conocimiento ecológico e ingenieril, siguiendo un proceso ordenado:
- Evaluación y planificación inicial
- Diagnóstico del sitio: suelo, clima, hidrología, biodiversidad y necesidades comunitarias.
- Definición del objetivo: inundaciones, calidad del aire, biodiversidad, isla de calor o recreo.
- Equipo multidisciplinar: paisajismo, ingeniería, biología, hidrología y comunidad.
- Diseño conceptual y selección de elementos
- Plano con ubicación y tipo de solución.
- Elementos habituales: techos verdes, humedales artificiales, jardines verticales, corredores verdes, parques y zonas verdes.
- Selección vegetal: priorizar especies nativas, adaptadas, de bajo mantenimiento, resistentes y con diversidad para estabilidad del sistema.
- Implementación y construcción
- Preparación del terreno, drenajes, plantación y estructuras de soporte.
- Construcción sostenible: materiales locales/reciclados, reducción de residuos y protección de suelo/agua.
- Formación del personal para preservar la integridad de las soluciones.
- Mantenimiento y monitoreo
- Riego, poda, control de plagas, limpieza de drenajes.
- Monitorización para ajustar y optimizar: calidad del agua, biodiversidad, consumos y uso ciudadano; apoyo de sensores y gestión remota.
Monitoreo y Evaluación del Impacto de la Infraestructura Verde: Medición de la Eficacia
El monitoreo y la evaluación (M&E) son clave para comprobar si la inversión cumple objetivos, ya que los beneficios ambientales y sociales pueden ser menos directos que en la infraestructura tradicional.
Definición de Indicadores Clave
- Ambientales: temperatura/ isla de calor, calidad del aire y agua, captura de carbono, biodiversidad, gestión de aguas pluviales.
- Sociales: salud pública, uso recreativo, conexión con la naturaleza, reducción de ruido, estética urbana.
- Económicos: valor de propiedades, costes energéticos, empleos verdes, turismo.
Las mediciones se apoyan en sensores (temperatura), estaciones (contaminantes), y sistemas de drenaje y pluviómetros (retención de lluvia), entre otros.
Metodologías de Evaluación
Se combinan enfoques:
- Cuantitativos (comparaciones antes/después),
- Cualitativos (encuestas, entrevistas, grupos focales),
- y métodos mixtos.
Destaca el análisis coste-beneficio (ACB), que incorpora costes de implantación/mantenimiento y beneficios ambientales, sociales y económicos. También se utilizan modelos de simulación para estimar impactos futuros.
Desafíos en la Medición
Se subraya la dificultad de aislar el efecto de la infraestructura verde frente a otros cambios urbanos, la necesidad de establecer líneas base previas y el valor del seguimiento a largo plazo, porque los beneficios pueden crecer con el tiempo.
Financiamiento e Incentivos para la Infraestructura Verde: Opciones y Mejores Prácticas
La transición requiere inversión, pero existen vías de financiación e incentivos públicos, privados y mixtos.
- Financiación pública: subvenciones, préstamos preferentes, garantías, fondos de transición ecológica e incentivos fiscales (deducciones o exenciones vinculadas a tecnologías limpias).
- Financiación privada: mayor interés de inversores por riesgos climáticos y oportunidades; papel relevante de los bonos verdes para financiar proyectos con beneficios ambientales.
- Incentivos financieros: créditos fiscales, feed-in tariffs para renovables y sistemas de comercio de emisiones que ponen precio al carbono y fomentan reducción de huella.
- Gestión de riesgos: seguros climáticos, instrumentos de mitigación y procesos como la evaluación de impacto ambiental (EIA) para anticipar impactos y reducir conflictos.
El texto destaca la importancia de la colaboración público-privada mediante APP (asociaciones público-privadas) para proyectos de gran escala, y el apoyo internacional de organismos que ofrecen financiación y asistencia técnica, además de fondos climáticos.
Como mejores prácticas, se insiste en una estrategia financiera definida, mecanismos de seguimiento y evaluación, transparencia y rendición de cuentas. También se menciona la innovación en modelos como la financiación basada en resultados, vinculando desembolsos al logro de objetivos ambientales y sociales.
Redacción Ambientum
Ambientum Portal Ambiental
Fuente de esta noticia: https://www.ambientum.com/ambientum/construccion-sostenible/infraestructura-verde-vs-tradicional-cual-es-la-mejor-inversion.asp
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