
El retroceso acelerado de los glaciares ya no solo redefine paisajes y caudales. Además, comienza a liberar material biológico atrapado durante siglos, con impactos que alcanzan a la salud ambiental y humana.
En ese contexto, estudios recientes advierten que el deshielo moviliza genes de resistencia a antibióticos hacia ríos y lagos que abastecen a millones de personas. Así, el cambio climático suma una amenaza silenciosa.
Por lo tanto, el agua de origen glaciar deja de ser un simple recurso hídrico y se convierte en un vector ecológico complejo.
Glaciares: archivos biológicos del planeta
Durante décadas se creyó que el hielo era estéril. Sin embargo, hoy se sabe que contiene microorganismos y fragmentos de ADN conservados como en una cápsula del tiempo.
Estos genes, incluidos los asociados a resistencia antimicrobiana, no son necesariamente producto de la actividad humana reciente. Por el contrario, muchos surgieron por la competencia natural entre bacterias. Cuando el hielo se funde, ese archivo inmóvil entra nuevamente en circulación ecológica.

Genes antiguos en ecosistemas modernos
La resistencia a antibióticos suele vincularse a hospitales o a la ganadería intensiva. No obstante, el fenómeno es mucho más antiguo y profundo.
Al liberarse con el deshielo, estos genes entran en contacto con bacterias actuales, que pueden incorporarlos mediante intercambio genético. Así, el riesgo no está en el gen aislado, sino en su combinación. En consecuencia, ambientes antes separados comienzan a interactuar de formas inéditas.
Una señal que se repite en distintos lugares
Las evidencias aparecen en regiones muy distintas del planeta, como la Antártida, el Ártico y la meseta tibetana. Aunque los niveles detectados son menores que en zonas urbanas, la diversidad genética es significativa.
Además, muchos ríos y lagos alimentados por glaciares son fuentes clave de agua potable y riego. Por eso, cualquier alteración microscópica puede amplificarse aguas abajo. De este modo, el problema adquiere una dimensión global.

Del hielo al lago: un sistema conectado
Los científicos proponen entender estos ambientes como un continuo glaciar. El agua fluye desde el hielo hacia ríos y luego a lagos, llevando consigo genes y microorganismos.
A medida que desciende, el entorno se vuelve más cálido y rico en nutrientes. Entonces, aumentan las oportunidades de crecimiento bacteriano y de intercambio genético. Así, los lagos funcionan como espacios de acumulación con efectos prolongados.
Implicancias ecológicas y sanitarias del descubrimiento
La liberación sostenida de genes de resistencia puede modificar el equilibrio microbiano de ríos y lagos. Esto impacta en procesos clave como los ciclos de nutrientes y la base de las cadenas alimentarias.
Además, incrementa la probabilidad de que bacterias con potencial patógeno incorporen resistencia, dificultando futuros tratamientos médicos. Por lo tanto, el riesgo no es inmediato, pero sí acumulativo.
Finalmente, el hallazgo refuerza el enfoque One Health: clima, ecosistemas y salud humana están profundamente conectados. Comprender esa red resulta clave para anticipar y mitigar los efectos menos visibles del cambio climático.
Fuente de esta noticia: https://noticiasambientales.com/ciencia/el-deshielo-de-glaciares-libera-genes-de-resistencia-a-antibioticos-y-suma-un-nuevo-riesgo-ecologico-a-los-rios-y-lagos/
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