
Ser coherente en política es defender con consistencia las tesis con las cuales se obtiene el favor del votante, es ser leal al discurso con el que se sedujo al ciudadano y se le convenció de que se lo iba a representar con dignidad y constancia, que sus anhelos, que presuntamente encontraron eco en las propuestas del personaje elegido con su voto, no serán traicionados y que se va a dar la pelea con denuedo, rectitud y honradez para hacerlos realidad.
Descubrí a OLGA LUCIA VELÁSQUEZ hace varios años cuando, como miembro de un sindicato gremial médico, recibí una invitación a un evento que se realizaría en una de las muchas salas de ese laberíntico lugar que es el capitolio nacional y en el que se escucharían opiniones de la ciudadanía en relación con una propuesta de reforma al sistema de salud.
No es que no la conociera. Años atrás, cuando militaba en el Partido Liberal, por entonces un partido de centro izquierda, había tenido la oportunidad de conocer sus posturas, no recuerdo exactamente respecto de qué, pero, no obstante, el escepticismo con el que atiendo ese tipo de discursos y narrativas, habían llamado mi incrédula atención. Digamos que en ese entonces la chuleé, pero de ahí no pasó el asunto.
En otro momento fue mi esposa quien me habló de ella y, algún tiempo después, fue un gran amigo, Ricardo Beira, hoy ausente, quien llamó mi atención acerca de sus ideas y posturas.
En fin, luego de esta extensa digresión retomo el curso de mi relato inicial. En esa ocasión llamó mi atención la intervención de Olga Lucía presentando con elocuencia y compromiso la propuesta que, sin duda, despertaba su entusiasmo, pero que, lamentablemente, naufragó en medio de los rayos y centellas, las maquinaciones y negociaciones que algunos congresistas no afines con el gobierno de entonces, pero claramente si con los grandes empresarios particulares de la salud: Dueños y socios de EPS, accionistas y altos funcionarios de empresas farmacéuticas, también algunos sujetos que se pretendían representantes de los pacientes, esa masa amorfa, casi inasible, de seres humanos que sufren directamente las limitaciones y abusos del sistema (Pero que recibían aportes para sostener su impostura justamente de las dos categorías anteriores).
Y créanme, quedé tocado. Su discurso argumentado, estructurado, crítico y propositivo llamó poderosamente mi atención. Esa atención que no ha cesado de ser impresionada por su actividad coherente y comprometida en el congreso defendiendo, ahora bajo las banderas del partido verde, pero con un genuino espíritu liberal, a los más vulnerables.
Hoy en día Olga Lucía se presenta y quiere llegar al Senado, tiene como bandera un tema muy crítico, la problemática de la salud mental en Colombia, un área con una cobertura deficitaria, en extremo precaria y limitada tanto en lo que respecta a la atención ambulatoria, las intervenciones intrahospitalarias, la rehabilitación, el suministro de medicamentos y, ni se diga, la prevención.
Su propuesta en salud mental se intitula “LA SALUD MENTAL COMO EJE DEL DESARROLLO, Una agenda integral para la seguridad, la economía y la convivencia”
Soporta la misma en una ominosa estadística: Hoy el 67% de los colombianos ha sufrido algún problema de salud mental. Reconoce que Colombia afronta una situación crítica en relación con la salud mental. Asegura que el 40% de los homicidios se originan en las riñas asociadas a una mala gestión de las emociones.
Olga Lucía Velásquez estructura su propuesta en siete ejes temáticos:
- SEGURIDAD Y CONVIVENCIA: Menos violencia, más tranquilidad
- EMPLEABILIDAD Y EMPRENDIMIENTO: Si hay trabajo hay bienestar
- EDUCACIÓN Y TECNOLOGÍA CONSCIENTE: un sistema educativo único.
- DEUDAS Y ECONOMÍA FAMILIAR: Que las deudas no te quiten el sueño.
- MOVILIDAD CON BIENESTAR: Moverse sin estrés
- VIVIENDA DIGNA Y PROPIEDAD HORIZONTAL: Tu casa, tu refugio.
- EMPODERAMIENTO FEMENINO: Cuidar a quienes nos cuidan
Olga Lucía no se para en mientes, su propuesta es integral y la desarrolla desde la transversalidad lo cual la viabiliza: El reconocimiento del carácter transversal de la salud mental como una resultante y a la vez un ambicioso y muy sensible indicador de bienestar integral, le confiere a su propuesta viabilidad y seriedad.
Aquí no hay lugar para medias tintas, ésta no es una propuesta traída de los cabellos, se sustenta en una realidad de a puño: Apostarle a la salud mental sin mejorar las condiciones de la convivencia social y la experiencia del individuo en una sociedad como la nuestra es simplemente utópico.
De destacar entonces la valoración de la salud mental como una resultante y un indicador de impacto de las políticas que atañen a diversos aspectos de nuestra convivencia, al fin de cuentas somos animales sociales.
El reto no es de pequeño cuño, incidir la salud mental de los colombianos en una sociedad tan compleja, agreste y violenta como la nuestra y en un aspecto tan sensible a tantos factores de tan diversas naturalezas, es un propósito ambicioso que implica, sin dudas, incidir en facetas variopintas de nuestra nación.
Viendo su desempeño en el legislativo, su lealtad a los principios democráticos y su respeto por el ciudadano, no me cabe la menor duda de que OLGA LUCIA VELÁSQUEZ nos representará con lujo de detalles, que tendremos garantizado su mejor esfuerzo para sacar adelante la mejor alternativa en todos los aspectos relevantes y con incidencia en la salud mental de los colombianos.
SI UD. CONSIDERA VOTAR POR OLGA LUCIA, MARQUE PARTIDO VERDE Y EL NÚMERO SIETE (7) AL SENADO.
CARLOS FAJARDO MD
PARA PRENSA MERCOSUR
