
El 19 de febrero de 2026, Donald Trump anunció que ordenará al Departamento de Defensa y a agencias de inteligencia identificar y liberar documentos relacionados con OVNIS (UAP) y posible vida extraterrestre. La decisión reabre un debate que combina ciencia, seguridad nacional y transparencia institucional. Más allá de declaraciones políticas, la pregunta central es clara: ¿qué se sabe realmente sobre los Fenómenos Anómalos No Identificados y qué puede cambiar con esta orden?
¿Qué ordenó exactamente Trump sobre los OVNIS?
La instrucción presidencial consiste en revisar archivos clasificados vinculados a encuentros militares, reportes históricos y análisis de inteligencia sobre UAP (Unidentified Aerial Phenomena). En teoría, la orden busca acelerar procesos de desclasificación que tradicionalmente pueden tardar años. Legalmente, el presidente de Estados Unidos tiene autoridad amplia para desclasificar información, aunque existen límites prácticos relacionados con fuentes, métodos de inteligencia y acuerdos internacionales.

Esto significa que, aunque haya una orden de “transparencia total”, es probable que ciertos datos sigan protegidos si comprometen tecnología militar o identidades sensibles. La oficina AARO (All-domain Anomaly Resolution Office), creada por el Pentágono en 2022, ha sostenido en informes públicos que no existe evidencia verificable de tecnología extraterrestre. Sin embargo, también reconoce que un pequeño porcentaje de incidentes permanece sin explicación concluyente debido a datos insuficientes.
¿Cuál es la verdad científica hasta ahora?
Desde el punto de vista científico, no hay pruebas confirmadas de contacto con vida extraterrestre. Las afirmaciones hechas por exfuncionarios como David Grusch, quien declaró bajo juramento que existirían programas secretos con materiales “no humanos”, no han sido acompañadas por evidencia física presentada y validada de manera independiente. La NASA publicó en 2023 un estudio independiente sobre UAP donde concluyó que la mayoría de los casos analizados pueden atribuirse a fenómenos convencionales: globos, drones, artefactos ópticos o limitaciones en sensores.

El informe dejó abierta la posibilidad de fenómenos aún no comprendidos, pero subrayó que no se encontró evidencia de origen extraterrestre. En paralelo, la búsqueda científica de vida fuera de la Tierra continúa por otras vías: exploración de Marte, análisis de exoplanetas potencialmente habitables y estudios sobre lunas como Europa o Encélado. Hasta la fecha, la astrobiología trabaja con hipótesis, no con confirmaciones.
¿Por qué tomó esta decisión Donald Trump?
La decisión parece responder a varios factores combinados. En primer lugar, existe presión legislativa bipartidista desde 2023 para aumentar la supervisión sobre programas relacionados con UAP. Las audiencias en el Congreso generaron cuestionamientos sobre posibles proyectos no declarados dentro del complejo militar-industrial. En segundo lugar, la orden puede interpretarse como un movimiento político orientado a reforzar una narrativa de control y autoridad sobre estructuras burocráticas que, según algunos sectores, han operado con exceso de secretismo.
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Al ordenar la desclasificación, el presidente proyecta la imagen de que ninguna agencia está por encima del poder ejecutivo. También influye el contexto de declaraciones recientes de Barack Obama, quien afirmó en un podcast que los extraterrestres “son reales” en sentido probabilístico. Aunque luego matizó sus palabras, el episodio generó un entorno propicio para impulsar la revisión de archivos y reafirmar liderazgo institucional sobre la información clasificada.
¿Qué podría revelarse realmente?
Es importante moderar expectativas. La historia de desclasificaciones previas —como los archivos sobre el asesinato de John F. Kennedy— muestra que muchas veces los documentos liberados contienen información parcial, técnica o repetitiva, más que revelaciones espectaculares. En el caso de los OVNIS, lo más probable es que se publiquen informes técnicos, evaluaciones de inteligencia y registros de incidentes militares.

Algunos podrían mostrar eventos que siguen sin explicación definitiva, pero eso no equivale a confirmar presencia extraterrestre. En investigación científica, “no identificado” significa precisamente eso: falta de datos suficientes para una conclusión firme. Si existiera evidencia sólida de vida extraterrestre, su impacto sería histórico. Implicaría revisar fundamentos en biología, física y filosofía. Por ahora, la evidencia pública no respalda tal afirmación.
Transparencia y límites estructurales
Aunque la orden presidencial tiene peso, el proceso de desclasificación enfrenta obstáculos institucionales. Las agencias deben revisar documento por documento, evaluar riesgos y proteger información estratégica. Además, algunos materiales podrían estar compartimentados bajo programas especiales con acceso extremadamente restringido.

La tensión entre seguridad nacional y derecho a la información no es nueva. Durante décadas, el gobierno estadounidense mantuvo clasificados proyectos tecnológicos experimentales que, al hacerse públicos, explicaron muchos avistamientos históricos. El desarrollo del avión espía U-2 en los años cincuenta es un ejemplo clásico de cómo tecnologías avanzadas pueden confundirse con fenómenos inexplicables. La cuestión central es si la actual orden revelará simplemente más de lo mismo —incidentes ambiguos y tecnología clasificada— o si mostrará inconsistencias significativas en versiones oficiales previas.

La orden de Donald Trump sobre los OVNIS coloca nuevamente el foco en un tema que combina misterio y ciencia. Hasta hoy, no hay pruebas confirmadas de vida extraterrestre, pero sí existe un historial prolongado de secretismo en torno a fenómenos aéreos no identificados. La desclasificación podría aportar claridad, o simplemente confirmar que muchos enigmas siguen abiertos por falta de datos concluyentes. En un universo de dimensiones prácticamente incomprensibles, la posibilidad de que exista vida fuera de la Tierra sigue siendo científicamente plausible. La pregunta pendiente no es solo si estamos solos, sino si las instituciones están dispuestas a revelar todo lo que realmente saben.
Carolina Gutiérrez Argüelles
Fuente de esta noticia: https://ecoosfera.com/sci-innovacion/donald-trump-orden-archivos-ovnis/
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