
Más allá de las consideraciones económicas inmediatas, la adhesión de Bolivia al Mercosur tiene importantes implicaciones geopolíticas y estratégicas para el proyecto de integración sudamericana.
En primer lugar, la incorporación fortalece el Mercosur en un momento de creciente cuestionamiento sobre su relevancia y efectividad. Durante la última década, el bloque ha sido criticado por su lento progreso hacia una verdadera integración económica, sus complejas estructuras burocráticas y su limitada capacidad para negociar acuerdos comerciales con terceros debido a las divergencias entre sus miembros. La adhesión de Bolivia, después de más de una década de proceso, demuestra que el Mercosur aún tiene capacidad de atracción y expansión.
En segundo lugar, la membresía boliviana expande la dimensión andina del Mercosur, que hasta ahora había sido principalmente un bloque del Cono Sur y del Atlántico. Bolivia comparte características geográficas, culturales y económicas con otros países andinos como Perú, Ecuador y Colombia, y su integración podría eventualmente facilitar una mayor convergencia entre el Mercosur y la Comunidad Andina de Naciones (CAN), aunque las perspectivas de una fusión completa de ambos bloques siguen siendo remotas debido a diferencias en filosofías de integración y prioridades políticas.
En tercer lugar, la adhesión tiene implicaciones para la competencia geopolítica en América del Sur, particularmente en relación con China. Bolivia ha desarrollado relaciones económicas cada vez más estrechas con China durante las últimas dos décadas, y Beijing ha mostrado particular interés en las reservas de litio del país. La integración más profunda de Bolivia en estructuras económicas regionales lideradas por Brasil podría influir en el equilibrio de influencia económica en la región, aunque es poco probable que altere fundamentalmente la creciente presencia china en América del Sur.
Finalmente, la membresía de Bolivia refuerza la dimensión política y de valores del Mercosur. El bloque no es solamente una zona de libre comercio, sino que también incluye cláusulas democráticas (el Protocolo de Ushuaia) que hacen de la democracia una condición para la membresía. La adhesión de Bolivia, después de un proceso que involucró ratificación parlamentaria en todos los países miembros, refuerza estos compromisos democráticos en un momento en que la democracia enfrenta presiones en varias partes de la región.
Perspectivas para el Futuro: Implementación y Próximos Pasos
La adhesión formal de Bolivia como miembro pleno en julio de 2024 marca el comienzo, no el final, de un proceso complejo de integración efectiva al Mercosur. El país enfrenta ahora la tarea de implementar prácticamente las obligaciones de membresía durante un período de transición que se extenderá varios años.
Según los términos del Protocolo de Adhesión, Bolivia tiene un cronograma de liberalización comercial gradual que le permite proteger temporalmente sectores sensibles mientras adapta su economía a las nuevas condiciones competitivas. Este período de transición es similar al que se concedió a Paraguay cuando se estableció el Mercosur en 1991, reconociendo las asimetrías económicas entre los miembros.
Los principales desafíos de implementación incluyen:
1. Armonización del Arancel Externo Común (AEC): Como miembro del Mercosur, Bolivia debe adoptar progresivamente el Arancel Externo Común, que establece los aranceles que el bloque aplica a importaciones de terceros países. Bolivia actualmente tiene una estructura arancelaria diferente, generalmente con aranceles más bajos en muchos productos industriales. La transición al AEC requerirá ajustes significativos y podría aumentar temporalmente los precios de algunos bienes importados.
2. Incorporación del acervo normativo del Mercosur: Bolivia debe transponer a su legislación nacional el extenso cuerpo de normas del Mercosur, que incluye regulaciones técnicas, estándares sanitarios y fitosanitarios, normas de origen, procedimientos aduaneros y políticas sectoriales. Este proceso requiere capacidad técnica y legislativa sustancial.
3. Fortalecimiento institucional: Bolivia debe establecer o fortalecer las instituciones nacionales responsables de participar en la estructura institucional del Mercosur, incluyendo representación en el Consejo del Mercado Común, el Grupo Mercado Común, la Comisión de Comercio y diversos grupos técnicos y comités especializados.
4. Desarrollo de infraestructura de integración: La efectividad de la membresía boliviana dependerá en gran medida de mejoras en la infraestructura de conectividad física con otros miembros del Mercosur. Proyectos de carreteras, puentes, corredores bioceánicos y facilitación aduanera son esenciales para reducir los costos de transacción del comercio.
5. Preparación del sector privado: Las empresas bolivianas necesitan información, capacitación y apoyo para aprovechar las oportunidades del mercado ampliado y para competir efectivamente con productos de otros países del Mercosur. Esto requiere programas de desarrollo de capacidades empresariales y acceso a financiamiento para modernización y expansión.
Mirando hacia el futuro, la membresía boliviana en el Mercosur también abre preguntas sobre futuras ampliaciones del bloque. Otros países sudamericanos con estatus de asociados, como Chile, Perú, Colombia, Ecuador y Guyana, podrían eventualmente considerar la membresía plena, aunque las perspectivas varían considerablemente según el país. Chile, por ejemplo, ha mantenido tradicionalmente una política comercial unilateral abierta y ha mostrado poco interés en adoptar el AEC del Mercosur, mientras que Perú y Colombia tienen fuertes vínculos con la Comunidad Andina.
La incorporación exitosa de Bolivia podría servir como modelo y catalizador para futuras expansiones, aunque también podría demostrar las dificultades y limitaciones de integrar economías con diferentes niveles de desarrollo y estructuras productivas. El verdadero test de la adhesión boliviana no será la ceremonia de firma de julio de 2024, sino la implementación práctica durante los próximos años y la medida en que tanto Bolivia como el Mercosur logran beneficiarse mutuamente de la membresía ampliada.
