
El 8 de julio de 2024 marcó un momento histórico para Bolivia y el Mercosur. Durante la LXIV Cumbre de Presidentes del bloque, celebrada en Asunción, Paraguay, Bolivia fue oficialmente incorporada como miembro pleno después de un largo y complejo proceso de adhesión que se extendió por casi 12 años. Este logro no solo amplía el alcance geográfico del Mercosur hacia los Andes, sino que también refuerza el compromiso con la integración sudamericana en un contexto global donde los bloques regionales enfrentan desafíos significativos.
De estado asociado a miembro pleno: el camino de Bolivia
La relación de Bolivia con el Mercosur se remonta a 1996, cuando el país obtuvo el estatus de Estado Asociado. Este vínculo le permitió participar en ciertos acuerdos de comercio preferencial y mecanismos de cooperación sin comprometerse completamente con las responsabilidades de un miembro pleno. Sin embargo, la perspectiva de una integración más profunda siempre estuvo presente, especialmente considerando los beneficios económicos y políticos que el Mercosur podría ofrecer.
El proceso formal de adhesión comenzó en diciembre de 2012, cuando el entonces presidente Evo Morales firmó el Protocolo de Adhesión en Brasília. Para Bolivia, esta decisión representaba una oportunidad para diversificar sus relaciones comerciales y acceder a un mercado ampliado, mientras que para el Mercosur significaba expandir su influencia hacia los Andes y aprovechar las abundantes reservas de recursos naturales bolivianos, como el gas natural y el litio. Sin embargo, la ratificación del protocolo por parte de los congresos de los países miembros del bloque fue un proceso prolongado debido a diferencias políticas y preocupaciones económicas.
Brasil, Uruguay y Argentina ratificaron el acuerdo en 2015, 2017 y 2020, respectivamente. No obstante, el Congreso paraguayo retrasó su aprobación durante años, citando preocupaciones relacionadas con la competencia agrícola y las diferencias ideológicas entre los gobiernos predominantes en Bolivia y Paraguay. Finalmente, en diciembre de 2023, el Senado paraguayo dio luz verde al ingreso de Bolivia, allanando el camino para su plena adhesión al Mercosur.
El perfil económico de Bolivia dentro del Mercosur
Bolivia se une al Mercosur como su quinto miembro pleno, junto con Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay. Aunque su economía es la más pequeña del bloque en términos absolutos —con un PIB estimado en 47 mil millones de dólares en 2023—, el país aporta un perfil económico único y recursos estratégicos que pueden beneficiar al grupo.
Recursos naturales: una fortaleza estratégica
Bolivia es reconocida por su abundancia en recursos naturales. Posee las segundas mayores reservas de gas natural en América del Sur después de Venezuela, con 10,7 billones de pies cúbicos probados. Durante años, Brasil y Argentina han sido los principales destinos del gas boliviano, lo que demuestra la preexistente interdependencia comercial dentro del bloque.
Además, Bolivia alberga las mayores reservas mundiales de litio, concentradas principalmente en el Salar de Uyuni. Este mineral es clave para la fabricación de baterías utilizadas en vehículos eléctricos y tecnologías de almacenamiento energético. Si bien el desarrollo del sector de litio ha enfrentado desafíos técnicos y financieros, su potencial estratégico es indiscutible.
Por otro lado, Bolivia también es un importante exportador de minerales como zinc, plata, oro y estaño. La minería representa cerca del 30% de las exportaciones totales del país y sigue siendo un pilar fundamental de su economía.
Agricultura y manufactura: sectores en crecimiento
El sector agrícola boliviano ha mostrado un crecimiento sostenido en las últimas décadas. Productos como la soja, la quinua, el café y el cacao han ganado relevancia tanto en los mercados regionales como internacionales. La agricultura representa entre el 13% y el 15% del PIB boliviano y emplea a una parte significativa de la población activa.
En cuanto a la industria manufacturera, aunque relativamente pequeña y orientada al mercado interno, Bolivia busca diversificar su economía mediante la transformación de materias primas locales. La membresía plena en el Mercosur podría ser una herramienta clave para impulsar este sector y fomentar su integración en cadenas regionales de valor.
Oportunidades económicas para Bolivia
La entrada de Bolivia al Mercosur abre nuevas posibilidades económicas que podrían traducirse en beneficios tangibles para el país:
1. Acceso a un mercado ampliado: Como miembro pleno del Mercosur, Bolivia tendrá acceso preferencial a un mercado combinado que abarca más de 270 millones de consumidores. Esto representa una oportunidad significativa para exportar productos agrícolas y manufacturados con mayor valor agregado.
2. Atracción de inversión extranjera: La membresía plena podría mejorar la percepción internacional sobre la estabilidad económica y política del país, atrayendo inversiones extranjeras necesarias para desarrollar sectores estratégicos como el litio.
3. Integración en cadenas regionales: La ubicación geográfica de Bolivia —limitando con Brasil, Argentina y Paraguay— le permite jugar un papel crucial en las cadenas regionales de valor. Sectores como agroindustria, energía y manufactura tienen un gran potencial para beneficiarse.
4. Fortalecimiento negociador: Como miembro pleno del Mercosur, Bolivia participará en las negociaciones comerciales que el bloque lleve a cabo con terceros países o regiones. Esto incluye acuerdos relevantes como el tratado con la Unión Europea.
Retos para la integración
A pesar de las oportunidades que ofrece su incorporación al Mercosur, Bolivia enfrenta desafíos importantes que deberá superar para aprovechar plenamente los beneficios del bloque:
1. Competitividad industrial: La industria boliviana es menos competitiva en comparación con las economías más desarrolladas del Mercosur. Sectores como textiles y alimentos procesados podrían enfrentar dificultades frente a productos más avanzados provenientes de Brasil o Argentina.
2. Asimetrías económicas: Con un PIB per cápita significativamente inferior al promedio del bloque (aproximadamente 3.900 dólares frente a los más de 10 mil dólares de Brasil o Argentina), Bolivia requerirá mecanismos especiales que le permitan adaptarse gradualmente a las exigencias del Mercosur.
3. Infraestructura limitada: La falta de acceso al mar sigue siendo uno de los mayores desafíos logísticos para Bolivia. Aunque ha desarrollado conexiones fluviales hacia el Atlántico a través del río Paraguay y mantiene acuerdos con puertos chilenos y peruanos, se necesitan inversiones significativas en infraestructura vial, ferroviaria y portuaria.
4. Armonización normativa: Bolivia deberá alinear su marco regulatorio e institucional con los estándares del Mercosur. Esto incluye adaptaciones en normas técnicas, regulaciones sanitarias y fitosanitarias, propiedad intelectual y procedimientos aduaneros.
Implicaciones geopolíticas
La adhesión de Bolivia tiene implicaciones geopolíticas significativas para la región sudamericana. En primer lugar, refuerza la relevancia del Mercosur como un proyecto integrador en una época marcada por tensiones comerciales globales y cuestionamientos sobre la efectividad de los bloques regionales.
Además, la incorporación boliviana amplía la influencia del Mercosur hacia los Andes, lo que podría facilitar una mayor convergencia con otros países andinos como Perú o Colombia en el futuro. Esto fortalecería la posición estratégica del bloque frente a otras iniciativas regionales e internacionales.
Finalmente, el acceso a los recursos estratégicos bolivianos, especialmente el litio, posiciona al Mercosur como un actor clave en la transición energética global hacia fuentes renovables.
La membresía plena de Bolivia en el Mercosur marca un antes y un después tanto para el país andino como para el bloque regional. Si bien los desafíos son considerables —desde las asimetrías económicas hasta las barreras logísticas— las oportunidades económicas y estratégicas son innegables. Este hito refuerza no solo la importancia del Mercosur como motor de integración regional sino también su capacidad para adaptarse y expandirse frente a un entorno global complejo. Para Bolivia, esta es una oportunidad única para consolidar su desarrollo económico y fortalecer su papel dentro del escenario sudamericano e internacional.
