
«Entiendo que este es un momento incómodo del semestre para decirte esto y, sinceramente, me avergüenza escribir este correo electrónico».
Escribí esta frase en el estacionamiento de una tienda, sentado junto a uno de mis mentores espirituales. Estas palabras eran una confesión a mi profesor de física de segundo año. Los párrafos siguientes detallaban cómo me sentía culpable por copiar tareas y tomar atajos en los trabajos durante todo el semestre (al igual que la mayoría de mis compañeros). Además, le conté que había deshonrado a Cristo, que aceptaría cualquier consecuencia disciplinaria y que intentaría redimirme en la primavera.
Un jueves bastante normal, ¿verdad?
Lamentablemente, no. En la era de la inteligencia artificial, los estudiantes recurren cada vez más al engaño para pasar los cursos en la escuela. Incluso en una universidad prestigiosa como a la que yo asistí, es común ver a compañeros de clase en las aulas citando puntos producidos por ChatGPT u obteniendo resúmenes de artículos de Copilot. Otros producen ensayos completos en Gemini que son modificados por «humanizadores» para evitar la detección de plagio. Los estudiantes pueden incluso tercerizar sus exámenes utilizando algún software automatizado para realizar pruebas.
En medio de esta transformación generacional en la tecnología de la información, a los estudiantes de la generación Z les cuesta elegir la integridad.
El virus está muy extendido. Los estudiantes de todos los ámbitos académicos se enfrentan a la tentación de eludir la monotonía del aprendizaje. Como resultado, la educación deja de centrarse en asumir el fracaso y el crecimiento, y se centra más en lo bien que se puede delegar a Claude. Quizá lo peor de todo es que las conciencias cauterizadas de los estudiantes aceptan el fraude académico como la nueva normalidad. «Todo el mundo lo hace», nos decimos a nosotros mismos, «¿por qué vamos a sentirnos mal?».
Compañeros, tenemos que despertar. El engaño culturalmente aceptable es un pecado con el que hay que lidiar. Como recién graduado y colega tramposo que necesita desesperadamente la gracia redentora, quiero compartir algunas lecciones aprendidas duramente que pueden liberarte de la culpa y de la tentación de hacer trampa.
Calcula el costo
El juicio académico se convirtió rápidamente en un punto de inflexión de costosa obediencia cristiana en mi vida. Si recibía una nota disciplinaria en mi expediente académico, quedaría descalificado para la carrera para la que había pasado muchas noches en vela estudiando. Claro, podía arrepentirme del pecado, pero ¿arriesgar mi futuro? Eso no era realista.
Pero, mientras mi mentor y yo orábamos en el automóvil, me di cuenta de que Jesús valía más que todos mis esfuerzos, mi reputación y mis aspiraciones profesionales combinados. Recordé los mandamientos y las promesas de Jesús: Quien no aborrece su propia vida y lleva su cruz no puede ser discípulo de Jesús (Lc 14:26); cualquiera que deje su casa o sus tierras por Jesús y el evangelio recibirá cien veces más en este tiempo, y en la era venidera, la vida eterna (Mr 10:29-30); y Jesús es el tesoro por el que vale la pena venderlo todo (Mt 13:44-46; Fil 3:8).
Puede que el arrepentimiento te salga caro si has estado haciendo trampa, pero al otro lado del arrepentimiento, obtienes más de Jesús
Puede que el arrepentimiento te salga caro si has estado haciendo trampa. Podrías perder tu reputación, oportunidades y éxito futuro. Descansa al saber que Jesús tiene todas las cosas, incluso tu vida, en Sus manos. Al otro lado del arrepentimiento, obtienes más de Él.
Procura la integridad implacablemente
Después de enviar mi correo electrónico, pasé por varias semanas de juicio académico con el consejo de honor de mi universidad. La pregunta que me repetían era: «¿Por qué te delataste?».
La respuesta que solía dar es que nuestro estándar de santidad es Jesucristo, no lo que el mundo llama «normal». Debido a que Cristo protegió Su integridad hasta el punto de derramar Su sangre (He 12:4), soy libre de imitarlo en mi trabajo. Eso significaba dar muerte a cualquier cosa en mí que deseara tomar atajos en mis estudios.
No estoy diciendo que todo uso de la IA sea malo: yo la utilizo habitualmente para organizar, programar, responder preguntas aleatorias e incluso para hacer lluvias de ideas. Pero, con sabiduría, debemos aspirar a lo que es honorable ante Dios y nuestros profesores (2 Co 8:21), y trabajar con honestidad en lugar de solo mantener una imagen de piedad (2 Ti 3:5). Por encima de todo, debemos procurar trabajar diligentemente en las tareas que Dios nos ha encomendado, aunque sean difíciles (Col 3:23).
No puedes mantener tu integridad sin Jesús. Así que deja que Cristo, y no ChatGPT, cargue con el peso de tu trabajo
No puedes mantener tu integridad con tus propias fuerzas. Cuando estaba en el juicio, no podía crucificar naturalmente mi orgullo sobre mi imagen académica. No podía resistir la tentación continua de hacer trampa solo con mi fuerza de voluntad. No puedes hacer esto sin Jesús. Así que deja que Cristo, y no ChatGPT, cargue con el peso de tu trabajo. Él te dará toda la fuerza que necesitas.
Entrena para la vida
La IA está remodelando nuestras almas antes de que nos demos cuenta. Comienza con el flujo constante de videos y memes que erosionan nuestra capacidad de atención y exacerban los problemas de salud mental. Esta adicción a la facilidad hace que la tentación de la IA sea casi irresistible; en los próximos años, será cada vez más fácil pasar la carga de nuestro esfuerzo a un algoritmo.
Sin embargo, cada vez que engañamos al proceso, no solo ahorramos tiempo, sino que entrenamos nuestras autopistas neuronales para evitar el esfuerzo en lugar de soportarlo. Al evitar la lucha, perdemos la capacidad de prueba y error, resolución de conflictos y fracaso. En el campus universitario donde trabajo, veo a estudiantes cada vez más destrozados por cualquier cosa que resquebraje la imagen pulida que muestran al mundo.
En una cultura saturada de comodidades, debemos resistirnos. Estamos llamados a disciplinar nuestros cuerpos y entrenarnos para toda una vida de piedad (1 Ti 4:7; 1 Co 9:27). Como estudiantes cristianos, somos libres de utilizar la IA como herramienta, pero nuestros corazones deben estar sintonizados con la obra sagrada de fracasar y perseverar por la fe. La forma en que ahora honres a Jesús en tus tareas escolares te preparará para toda la vida.
Recibe el amor de la iglesia
La semana de mi confesión, mi pastor me invitó a confesar mi pecado ante nuestra congregación en un servicio vespertino. Me aterrorizaba que me percibieran como el pecador que fingía no ser. Pero Dios me dio fuerzas y, después de eso, se me acercó una chica que estudiaba en una universidad cercana y que también estaba luchando para no hacer trampas en su clase de física.
Necesitamos ver el arrepentimiento de otras personas y animarlas con el nuestro. Necesitamos invitar a otros a hablar sobre nuestras luchas
Después de ella, una mujer de unos 70 años se me acercó para recordarme el amor de Dios, y me contó que esa también había sido su historia. Además, una pareja joven compartió su lucha con la integridad financiera, diciendo que mi confesión les había animado a sacar su pecado a la luz.
Lo que aquella noche me reveló es que, en mi momento más bajo, no solo necesitaba de Cristo, sino también de la iglesia. Amigo, tú también necesitas de la iglesia. Necesitamos ver el arrepentimiento de otras personas y animarlas con el nuestro. Necesitamos invitar a otros a hablar sobre nuestras luchas, ya sea sobre el uso de la IA o cualquier otra cosa. Tus hermanos y hermanas en Cristo no te verán como lo hace el mundo, sino que te ayudarán a seguir en tu camino hacia el cielo.
Sé conocido y amado por los jóvenes, los ancianos, los casados, los solteros, los viudos, los enfermos, los alegres y los tristes. De otra manera, no podremos manejar la IA, ni ninguna otra tentación.
Encuentra gozo en la obediencia
Después de unos meses de juicio, el consejo de honor emitió su veredicto. Llegó en forma de carta privada y fue destruido en la graduación. La transcripción contenía una sencilla reflexión: «Zach se convirtió al cristianismo hace más o menos un año […] y admitió sus errores porque quería honrar a Cristo».
Llevar con gozo la cruz por Jesús expone Su valor ante una cultura que ama la comodidad y se burla de la obediencia costosa. Deja que tu luz brille con valentía ante los demás, para que, aun cuando hablen en tu contra, vean tus buenas obras y glorifiquen a Dios (1 P 2:12; Mt 5:16).
Zachariah John
Fuente de esta noticia: https://www.coalicionporelevangelio.org/articulo/aprende-error-ia-trampa-estudios/
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