
El Parlasur volvió a posicionar la brecha digital como uno de los grandes desafíos estructurales del bloque. En sesiones recientes, legisladores regionales debatieron proyectos para garantizar conectividad universal, alfabetización digital y acceso equitativo a servicios públicos en línea. El consenso discursivo, sin embargo, contrasta con la lentitud de las acciones concretas.
En términos tecnológicos, el diagnóstico es claro: mientras algunos países del Mercosur superan el 80 % de penetración de internet, otros apenas alcanzan el 55 %. Las diferencias no solo son nacionales, sino también internas, con brechas marcadas entre áreas urbanas y rurales. Esta desigualdad limita el acceso a educación virtual, telemedicina, trámites estatales y oportunidades laborales en la economía digital.
Desde la óptica humanitaria, la brecha digital se traduce en una nueva forma de exclusión social. Para millones de ciudadanos, no estar conectados significa quedar fuera del sistema educativo, del mercado laboral formal y de los mecanismos de participación democrática. El Parlasur enfrenta así un desafío político: transformar resoluciones simbólicas en políticas regionales con financiamiento real y ejecución efectiva.
