
“Lo que aprendí después de tocar fondo en una relación de pareja, (experiencia vista desde la perspectiva de un hombre)”.
Desde mi praxis como terapeuta de pareja he visto muchas veces cómo el “tocar fondo” en una relación no siempre se presenta con gritos, rupturas escandalosas o escenas dramáticas. A veces es silencioso. Es un día cualquiera en el que un hombre se mira al espejo y no se reconoce. Se da cuenta de que se ha ido endureciendo para no sentir, que ha aprendido a callar su vulnerabilidad, que ha negociado su presencia emocional y su capacidad de pedir ayuda para sostener una idea de relación (y de masculinidad) que, en el fondo, ya lo estaba quebrando por dentro.
En esos momentos no hay un evento puntual que lo explique todo, sino una suma de micro renuncias cotidianas: evitar conversaciones incómodas, refugiarse en el trabajo o en la distancia emocional, minimizar lo que siente la pareja, postergar el propio mundo interno, normalizar la desconexión afectiva. Y, con frecuencia, cuando el quiebre se hace consciente, la pregunta que emerge no es solo “¿por qué me cerré?”, sino también “¿qué estaba defendiendo yo como no negociable para mí… y a costa de qué para la relación y para mí mismo?”.
Este artículo no busca acusar ni romantizar la dureza emocional masculina, sino abrir una conversación honesta sobre los no negociables emocionales y relacionales en un hombre: aquellos principios, límites y valores que, cuando están bien integrados, sostienen vínculos sanos (respeto, coherencia, responsabilidad afectiva, capacidad de decir no sin huir); pero que, cuando se viven desde la rigidez, la herida o el miedo, pueden convertirse en murallas internas que impiden el encuentro real con la pareja.
Comprender estos no negociables no es para usarlos como excusa para no cambiar, ni para imponerlos sin diálogo, sino para discernir con claridad dónde hay un “yo” adulto que sabe cuidarse sin abandonar el vínculo… y dónde hay un “yo” herido que se protege cerrando el corazón. Porque sostener una relación no debería implicar traicionarse a uno mismo, pero tampoco justificarse en la autosuficiencia emocional para no hacerse cargo del impacto que se genera en quien se ama.
Tocar fondo no siempre se nota desde afuera.
A veces no hay gritos ni escándalos.
Solo hay un cansancio silencioso.
Palabras de Juan Camilo, un hombre que aprendió a reconocer sus No negociables en la relación de pareja.
“Yo toqué fondo cuando me di cuenta de que estaba sobreviviendo a una relación que llamaba amor.
No estaba siendo violento.
No estaba siendo infiel.
Pero me estaba abandonando.
Y eso también es tocar fondo.
Desde ahí nacieron mis no negociables.
No como exigencias para la otra persona, sino como límites que me pongo a mí para no volver a traicionarme”.
Tocar fondo: cuando el hombre se desconecta de sí mismo.
Muchos hombres fueron educados para “aguantar”, “resolver”, “no sentir tanto”, con frases como: “los hombres no lloran”
Neurológicamente, eso se traduce en represión emocional crónica: el sistema límbico se activa, pero la corteza prefrontal aprende a bloquear la expresión.
Resultado: estrés sostenido, irritabilidad, desconexión, somatizaciones.
Esto hace que un hombre pueda llegar a normalizar:
Tragarse lo que siente
Hacerse el fuerte cuando está cansado
Confundir amor con responsabilidad
Quedarse por lealtad, no por bienestar
Hasta que su cuerpo y su mente digan basta.
Hay que entender algo simple y brutal:
sí un hombre tiene que dejar de ser para sostener una relación, no es amor, es desgaste.
Los No negociables del hombre.
No nacen del orgullo herido.
Nacen de la conciencia.
- No se negocia el respeto mutuo:
Respeto no es solo “no insultar”.
Es no descalificar, no humillar, no manipular emocionalmente.
Es no volver a quedarse donde los límites son vistos como ataques.
- No se negocia la comunicación clara:
No más juegos mentales.
No más suposiciones eternas.
No más silencios castigo.
Una relación adulta se construye con conversaciones incómodas, no con evasiones cómodas.
- No se negocia el derecho a sentir:
Sentir no te hace débil.
Te hace humano.
No volver a estar con alguien que ridiculice tu tristeza, tu cansancio o tu miedo.
Un hombre no pierde valor por sentir.
Pierde conexión consigo mismo cuando se niega.
- No se negocia la coherencia:
Las palabras bonitas sin acciones constantes son ruido.
Hay que aprender a creerle más a los comportamientos que a las promesas.
La coherencia genera seguridad.
La incoherencia genera dependencia emocional.
- No se negocia la paz mental:
Si una relación me mantiene en tensión constante, en vigilancia emocional, en duda permanente…no es un lugar donde crecer.
El amor no debería activar el sistema de amenaza todo el tiempo.
Debería permitir descansar.
- No se negocia el crecimiento mutuo:
No permite relaciones donde uno avanza y el otro se estanca.
No carga con procesos que no son suyos.
Acompañar no es empujar a alguien a sanar.
Cada quien se hace responsable de su proceso.
- No se negocia la dignidad:
No persigue el amor.
No compite por atención.
No negocia sus valores por miedo a estar solo.
Tocar fondo no rompe, ordena.
Tocar fondo obliga a mirarse sin excusas.
A reconocer en qué te estabas traicionando.
A asumir que quedarse también fue una decisión.
No culpes.
Hazte responsable.
Los no negociables no buscan controlar a nadie.
Buscan proteger al hombre que eres hoy del hombre que se anuló ayer.
Para hombres que lean esto.
Si te sientes constantemente cansado emocionalmente…
Si estás en una relación donde te exigen fortaleza, pero no te permiten vulnerabilidad… Si tienes que callarte para “no empeorar las cosas” …
Eso no es madurez. Eso es desconexión emocional aprendida.
Y se puede desaprender. Hoy no busques una relación perfecta.
Busca una relación donde no tengas que abandonar tu identidad para sostenerla.
“Completad mi gozo, sintiendo lo mismo, teniendo el mismo amor, unánimes, sintiendo una misma cosa.” Filipenses 2:2(RVR1960)
Si necesitas apoyo psicológico o corporativo especializado
Te ofrezco acompañamiento profesional en:
Terapia individual: manejo emocional, ansiedad, autoestima, duelos y crecimiento personal.
Terapia de pareja: fortalecimiento del vínculo, comunicación y resolución de conflictos.
Apoyo corporativo: programas de bienestar laboral, gestión emocional y mejora del clima organizacional.
Capacitación en habilidades blandas: liderazgo empático, comunicación asertiva, inteligencia emocional y trabajo en equipo.
Dra. Elizabeth Rondón. Especialista en bienestar emocional, relaciones humanas y desarrollo organizacional.
Tlf. +57 3165270022
Correo electrónico: Elizabethrondon1711@gmail.com
