
Imagen Cancillería de Colombia
Bucarest fue escenario de un paso decisivo en la relación entre Colombia y Rumania, que acordaron profundizar su cooperación para proteger a niños, niñas y adolescentes en territorios golpeados por la violencia armada, apostando por el deporte y la cultura como herramientas de inclusión social y prevención del reclutamiento forzado. La iniciativa marca un nuevo capítulo en el diálogo bilateral y proyecta una agenda conjunta con impacto social y humanitario.
La Declaración de Intención fue suscrita por la ministra de Relaciones Exteriores de Colombia, Rosa Yolanda Villavicencio Mapy, y su homóloga rumana, Oana-Silvia Țoiu, en un acto que simboliza tanto la continuidad como la renovación de una relación que se ha fortalecido de manera sostenida durante más de una década. El encuentro adquiere especial relevancia histórica al tratarse de la primera visita oficial de una canciller colombiana a Rumania en 34 años, un gesto diplomático que refleja la voluntad de ambos gobiernos de dinamizar y ampliar su cooperación.
El acuerdo reconoce que el deporte y la cultura no solo son expresiones identitarias, sino instrumentos eficaces para generar oportunidades, reconstruir tejido social y ofrecer alternativas reales a la niñez expuesta a dinámicas de violencia. Desde 2011, jóvenes colombianos han participado en intercambios deportivos y culturales con Rumania, experiencias que han contribuido a fortalecer capacidades, promover el entendimiento intercultural y abrir horizontes en contextos marcados por la exclusión. Con la nueva declaración, estas iniciativas adquieren un marco político más robusto y una proyección de mayor alcance.
Durante la firma, la canciller Villavicencio destacó que esta alianza se inscribe en el compromiso asumido por Colombia con la agenda internacional de protección de la niñez en conflictos armados, en particular con la Resolución 1612 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Subrayó que el país ha incorporado de manera voluntaria esta responsabilidad en el centro de su política de paz y de protección integral de los derechos de la infancia, entendiendo que la prevención del reclutamiento exige acciones sostenidas, cooperación internacional y oportunidades concretas para las nuevas generaciones.

Imagen Cancillería de Colombia
Por su parte, la ministra Țoiu reafirmó la disposición de Rumania de acompañar procesos que contribuyan a la estabilidad, la cohesión social y el respeto de los derechos humanos, resaltando que la cooperación bilateral se construye sobre valores compartidos y una visión común de desarrollo inclusivo. La apuesta conjunta por la diplomacia deportiva y cultural refuerza la dimensión humana de la política exterior y sitúa a la niñez en el centro de la agenda.
La visita oficial también permitió ampliar el espectro de la cooperación hacia áreas estratégicas como la gestión del riesgo y la atención de desastres, en respuesta a la emergencia invernal que enfrenta Colombia. Ambos gobiernos coincidieron en la necesidad de intercambiar experiencias y capacidades técnicas para fortalecer la preparación y la respuesta ante fenómenos climáticos extremos, consolidando así una relación que trasciende lo simbólico y se traduce en acciones concretas.
Con esta declaración, Colombia y Rumania no solo reafirman la solidez de sus vínculos diplomáticos, sino que proyectan una alianza orientada a resultados, centrada en la protección de la niñez, la construcción de paz y la cooperación solidaria frente a desafíos comunes. El paso dado en Bucarest envía una señal clara: la diplomacia puede y debe ser un instrumento eficaz para transformar realidades y ampliar oportunidades allí donde más se necesitan.
