
Las cercanas elecciones sub nacionales del 22M esta vez han coincidido con el carnaval y su tsunami de desenfreno. No en vano se dice que el Rey Momo toma el control y pasa lo que tenía que pasar (#piso24). Aunque… pensándolo bien, todo ese desenfreno o mejor carnaval electoral: ¿Será coincidencia?
Seguramente convendrán muchos de ustedes amables lectores que a la vista del estado del arte de ese proceso electoral; más parece estar gobernado por el Rey Momo que por la razón, la buena fe, los filosóficos principios político partidarios u otros bienes que al menos para los ingenuos como el que suscribe, debiera caracterizar este proceso.
Aunque no puedo opinar con conocimiento de causa de los restantes; por lo menos el de la CAPITAL deja mucho que desear y probablemente pueda así extrapolarse también hacia el interior, mutatis mutandis. Y a las pruebas me remito:
Para empezar, asombra la cantidad enorme de candidatos inhabilitados por su lenidad o mala fe en la presentación de los elementales requisitos habilitantes que se supone los conocían de antemano; lo que muestra por lo menos, un elevado grado de improvisación y en muchos casos mañudería al usar ese mecanismo, porque las tiendas partidarias o ciudadanos no tuvieron la capacidad para organizar adecuada y oportunamente sus planchas. Revela además que son en su mayoría simples junthuchas que lo único que les une es aspirar y/o seguir succionando las ya debilitadas ubres estatales, aunque discurseen lo contrario. En muchos casos, aparecen eternos candidatos o funcionarios públicos que parece es la única vía que tienen para sobrevivir, pues han fracasado en otras. (Obviamente, es un derecho político hacerlo, pero… urge separar la paja del trigo). Me divertí oyendo a uno recién rehabilitado, ofreciendo públicamente sino rogando “sus servicios”, para candidatear.
Peor aun huele la danza de fichajes. Con tal de ser candidatos -así sea con la mínima oportunidad, pues con suerte su esposa e hijos votarán por algunos, su perrito no puede- luego de alucinar que cuentan con el apoyo de sus “multitudinarias bases”, phajpakear de “su liderazgo” y por supuesto su honestidad, etc; aparecen de candidatos de lo que sea y donde sea, al extremo que es patético qué por ejemplo, un partido de “la derecha” (si eso existe…) tiene de candidato a gobernador a un conocido Evista y Masista. El depredador del Comité Cívico jura ahora que defenderá los intereses regionales que los prostituyó en favor del oficialismo al que sirvió indignamente. ¿Dónde habrán quedado los principios y amores del partido y del candidato no? ¿Será que los tuvieron o tienen? ¿O será que lo que importa es intentar mantener poder y listo? ¿Alguien creerá sus demagógicas promesas? ¿Cómo nos iría con esos ejemplares?
Y así, se rifan venden o alquilan siglas, partidos o agrupaciones ciudadanas en favor del peor o mejor postor, con tal de aspirar a algunas peguitas y demás beneficios personales. Hay una danza de fichajes que revela son burdos “pasa-pasas” saltando con garrocha de un extremo a otro. Un día son del glorioso Stormers y al otro del Junín, con tal de candidatear. ¿Y el pueblo? Sólo para el demagógico discurso de campaña, luego que no joda pues.
Otros dislates los ponen quienes reniegan de su público pasado y amores, especialmente al MASallá. Que no fui militante, que no estaba inscrito, que fui invitado no más, espetan cómica y socarronamente; cuando eran defensores de primera línea del tirano de Orinoca. (Tenemos los videos, dirían muchos).
En medio de ese ambiente full carnavalero; el Cherry en la torta y con banda (me gustan más los sicuris) lamentablemente lo ha puesto el árbitro, es decir el Órgano Electoral e incluso parte de los otros Órganos. Le ha metido no más en contra de la CPE, los II y el sentido común jurídico, blandiendo -cuando les conviene, el famoso principio de preclusión- habilitando a una alianza y luego, pese a esa preclusión ante la justa eliminación de unos partidos que no alcanzaron ni el 3% de votación y resoluciones ulteriores; borraron con el codo lo que hicieron con la mano ¿Cuál preclusión entonces? interpretando regresivamente en perjuicio los derechos políticos de sus víctimas, castrándoles partidariamente. Incluso, si esa alianza tenía 4 patas y 1 cayó, hasta por sentido común resulta absurdo además de irrazonable, arbitrario y desproporcionado, que ella no pueda continuar precisamente por esa preclusión pues ya fue antes habilitada, aunque sea coja, con las otras tres restantes.
Por si ese dislate carnavalero no fuera suficiente, parte de los órganos estatales se reunieron en una mini cumbre para acordar so pretexto de blindar ese proceso; vulnerar los derechos fundamentales de acceso a la justicia o tutela judicial efectiva (debe producir los efectos previstos) y oportuna (en plazo razonable). Por lo que un tribunal “de garantías” ha rechazado in limine una acción de defensa de derechos políticos, aplicando una ley, por encima de la CPE y los Instrumentos Internacionales.
Con lo que definitivamente, el Rey Momo ha tomado el control del carnaval electoral. No había sido coincidencia entonces. Como se canta por estos lares: “Ayy estos carnavales ¿Quién los inventaría?”
por: Arturo Yañez Cortes
Publicado por: La Voz de Tarija
Fuente de esta noticia: https://lavozdetarija.com/2026/02/09/carnaval-electoral/
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