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Un avance científico de alcance global acaba de redefinir la comprensión de la enfermedad de Parkinson y podría marcar un punto de inflexión en su tratamiento. Un equipo internacional de investigadores logró identificar con exactitud la red cerebral responsable de los principales síntomas de este trastorno neurológico, un hallazgo que no solo transforma la base teórica de la enfermedad, sino que acerca a la medicina a terapias más eficaces, personalizadas y menos invasivas. El estudio, publicado en la prestigiosa revista científica Nature, fue liderado por el Laboratorio Changping de China en colaboración con la Facultad de Medicina de la Universidad de Washington en San Luis, Estados Unidos, junto a otras instituciones de referencia.
La enfermedad de Parkinson afecta a más de diez millones de personas en todo el mundo y se caracteriza por un deterioro progresivo del sistema nervioso. Sus manifestaciones clínicas incluyen temblores, rigidez muscular, lentitud en los movimientos, alteraciones del sueño y, en muchos casos, un compromiso gradual de las funciones cognitivas. A pesar de décadas de investigación, los tratamientos disponibles han sido limitados, basados principalmente en la administración prolongada de fármacos o en procedimientos invasivos como la estimulación cerebral profunda, que requieren cirugía y no están exentos de riesgos.
El nuevo estudio propone un cambio de paradigma al identificar como núcleo del problema a una red neuronal específica denominada red de acción somatocognitiva, conocida como SCAN por sus siglas en inglés. Esta red, localizada en la corteza motora, cumple un rol fundamental al transformar los planes de acción en movimientos concretos y al integrar la retroalimentación sobre su correcta ejecución. Los investigadores descubrieron que, en los pacientes con Parkinson, el SCAN presenta una hiperconectividad anómala con regiones subcorticales del cerebro, áreas clave en el control del movimiento, la memoria y las emociones. Esta alteración del circuito cerebral sería la responsable directa de los síntomas motores y no motores de la enfermedad.
Según explicó Nico U. Dosenbach, profesor de Neurología en la Universidad de Washington y coautor del trabajo, los resultados confirman que el Parkinson debe entenderse como un trastorno del SCAN. A su juicio, los datos obtenidos demuestran que una intervención precisa y personalizada sobre esta red cerebral permitiría tratar la enfermedad con una eficacia significativamente mayor que la alcanzada hasta ahora.
Para llegar a estas conclusiones, el equipo analizó datos de neuroimagen de más de 800 participantes en China y Estados Unidos. El estudio incluyó pacientes con Parkinson sometidos a distintos tipos de tratamiento, como estimulación cerebral profunda, estimulación magnética transcraneal, ultrasonidos focalizados y terapias farmacológicas, así como individuos sanos y pacientes con otros trastornos del movimiento. El análisis reveló que todas las terapias evaluadas lograban, en distinto grado, reducir la hiperconectividad entre el SCAN y la subcorteza, normalizando la actividad del circuito cerebral implicado en la planificación y coordinación de las acciones.
A partir de este descubrimiento, los investigadores desarrollaron un enfoque de tratamiento de precisión no invasivo, dirigido específicamente al SCAN mediante estimulación magnética transcraneal. En un ensayo clínico preliminar, el 56 por ciento de los pacientes que recibieron esta estimulación focalizada mostró una mejoría clínica tras dos semanas de tratamiento, una cifra significativamente superior al 22 por ciento observado en el grupo de control, que fue estimulado en áreas cerebrales cercanas pero no directamente vinculadas a la red identificada.
Dosenbach subrayó que este enfoque representa una ventaja clave, ya que permitiría iniciar tratamientos de neuromodulación en etapas tempranas de la enfermedad, sin necesidad de recurrir a cirugías cerebrales. Los investigadores advierten, no obstante, que serán necesarios estudios adicionales para comprender con mayor profundidad cómo los distintos componentes del SCAN influyen en la diversidad de síntomas del Parkinson y para optimizar la personalización de las terapias.
El hallazgo no solo aporta una explicación más precisa del origen neurológico del Parkinson, sino que abre una vía concreta hacia tratamientos más seguros, accesibles y potencialmente definitivos. En un contexto global marcado por el envejecimiento de la población, este descubrimiento representa una esperanza tangible para millones de pacientes y un paso decisivo hacia una nueva era en la neurología clínica.
