
En un giro significativo en su política comercial, Brasil está evaluando la posibilidad de promover un acuerdo comercial parcial entre el bloque Mercosur y China, según informaron altos funcionarios del gobierno brasileño. Este cambio de postura marca un momento clave para la mayor economía de América Latina, que históricamente ha sido reticente a establecer negociaciones formales con Pekín para proteger a sus industrias nacionales frente al aumento de las importaciones chinas.
Sin embargo, las circunstancias globales están modificando el enfoque de Brasil. La creciente influencia de China en el comercio internacional, acompañada de las tensiones comerciales entre Pekín y Washington, ha llevado al gobierno del presidente Luiz Inácio Lula da Silva a replantear su estrategia. Durante la reciente visita del presidente uruguayo Yamandú Orsi a Pekín, ambos países manifestaron su interés en iniciar negociaciones de libre comercio entre China y el Mercosur «lo antes posible». Este bloque regional está integrado por Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay, mientras que Bolivia está en proceso de convertirse en miembro pleno.
Un acuerdo parcial como primer paso
Aunque un tratado comercial completo entre el Mercosur y China aún parece lejano, dos funcionarios brasileños indicaron que un acuerdo parcial podría ser una posibilidad a largo plazo. Este enfoque permitiría negociar aspectos específicos, como líneas arancelarias seleccionadas, sin comprometer por completo las estructuras económicas de los países miembros.
«Tenemos que diversificar nuestros socios comerciales», señaló uno de los funcionarios, quien prefirió permanecer en el anonimato debido a la sensibilidad del tema. «China ofrece la ventaja de que podemos trabajar en un acuerdo limitado, enfocado solo en ciertos sectores», añadió.
Además, otro funcionario destacó que el Mercosur podría avanzar en áreas como barreras no arancelarias, cuotas de importación y regulaciones relacionadas con procedimientos aduaneros y normas de salud y seguridad. Estas medidas podrían abrir puertas significativas al mercado chino sin necesidad de una liberalización completa.
Un contexto global cambiante
El posible acercamiento entre el Mercosur y China refleja un «nuevo escenario global», según explicó uno de los funcionarios brasileños. Las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China, exacerbadas durante la administración de Donald Trump, han reconfigurado las relaciones comerciales internacionales. Las políticas proteccionistas de Washington han empujado a China a buscar acuerdos en América Latina, una región estratégica para sus intereses comerciales.
Ignacio Bartesaghi, experto en política exterior de la Universidad Católica del Uruguay, señaló que esta dinámica está impulsando la reconsideración de ideas que antes parecían estancadas. «La presión de Trump para que los países latinoamericanos limiten sus vínculos con China probablemente ha motivado a Pekín a buscar nuevas alianzas comerciales en la región», afirmó Bartesaghi.
No obstante, cualquier acuerdo dentro del Mercosur requiere el consenso de todos sus miembros, lo que plantea desafíos importantes. Paraguay, por ejemplo, mantiene relaciones diplomáticas con Taiwán, un hecho que complica cualquier negociación con China. Sin embargo, el presidente paraguayo Santiago Peña ha expresado su disposición a apoyar un pacto con China siempre que se respete la soberanía de Paraguay para mantener sus relaciones con Taiwán.
Los desafíos internos del Mercosur
Además del caso paraguayo, Argentina también podría ser un obstáculo en las negociaciones. Desde que asumió la presidencia en 2023, Javier Milei ha priorizado fortalecer los vínculos con Estados Unidos. Esto incluye un acuerdo reciente de intercambio de divisas por 20 mil millones de dólares con el Tesoro estadounidense. Aunque China es un socio comercial clave para Argentina, especialmente como acreedor y comprador de productos agrícolas, Buenos Aires podría mostrarse reacia a respaldar negociaciones lideradas por Pekín si estas interfieren con los esfuerzos por obtener apoyo financiero y político de Washington.
Expertos como Bartesaghi consideran que Argentina podría adoptar una postura cautelosa en las conversaciones del Mercosur con China. Florencia Rubiolo, directora del think tank argentino Insight 21, señaló que aunque Argentina mantiene relaciones cordiales con China, estas no son particularmente visibles. «Un acuerdo a nivel del Mercosur haría que esa relación fuera más evidente, pero no parece probable que el gobierno argentino apoye una iniciativa así en este momento», comentó Rubiolo.
Aunque Brasil parece estar abriendo la puerta a nuevas posibilidades comerciales con China, el camino hacia un acuerdo dentro del Mercosur está lleno de complejidades. Las diferencias entre los intereses económicos y diplomáticos de los países miembros podrían ralentizar cualquier avance significativo.
Sin embargo, este cambio en la postura brasileña refleja un reconocimiento de la importancia estratégica de diversificar los socios comerciales en un mundo cada vez más interconectado y competitivo. Si bien el futuro de las negociaciones entre el Mercosur y China aún es incierto, este debate marca un punto de inflexión en la política comercial de la región y su posicionamiento en el escenario global.
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