
En las alturas donde el páramo se funde con la niebla, un pequeño venado logró pasar inadvertido durante décadas. Sin embargo, recientes estudios confirmaron que se trata de un género completamente nuevo para la ciencia: Andinocervus rufinus, exclusivo de los Andes del norte.
Este avance científico redefine el mapa de la biodiversidad sudamericana. Además, demuestra que incluso en regiones estudiadas aún existen linajes únicos por reconocer.
Por lo tanto, el hallazgo no solo amplía el conocimiento biológico, sino que también plantea desafíos urgentes de conservación.
ADN, morfología y un linaje independiente
La validación de Andinocervus rufinus se logró mediante análisis genéticos que demostraron su independencia evolutiva respecto de otros venados andinos. A su vez, las comparaciones morfológicas reforzaron esta diferenciación.
Entre sus rasgos más distintivos se destaca una fosa lagrimal extremadamente profunda en el cráneo. Este detalle permite identificarlo con claridad frente a especies similares.
Así, la reclasificación obligó a crear un nuevo género, reflejando la singularidad de este habitante de montaña.
Un ciervo adaptado a las alturas
El Andinocervus rufinus habita bosques montanos y páramos de Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela. Su rango altitudinal va desde los 1.000 hasta los 3.700 metros sobre el nivel del mar.
En estos ambientes fríos y ventosos, desarrolló adaptaciones específicas para sobrevivir. Su pequeño tamaño, de entre 10 y 15 kilos, resulta clave en ecosistemas de recursos limitados.
Además, su pelaje rojizo, las patas negras y la máscara oscura en el rostro lo convierten en una especie fácilmente reconocible.

Un linaje único frente a múltiples amenazas
El reconocimiento de este nuevo género también visibiliza su fragilidad. Sus poblaciones son pequeñas y se encuentran fragmentadas por la geografía andina.
A ello se suman amenazas directas como atropellamientos en rutas cercanas a áreas protegidas y la caza furtiva. Estas presiones humanas incrementan el riesgo de desaparición local.
Asimismo, la deforestación, la expansión agrícola y el cambio climático afectan los páramos, reduciendo su hábitat natural.
Conservación con enfoque ecológico
Identificar a Andinocervus rufinus como un género propio obliga a repensar las estrategias de conservación. Sus necesidades ecológicas no son idénticas a las de otros venados andinos.
Por eso, resulta fundamental fortalecer corredores biológicos y mejorar la gestión de áreas protegidas. De esta manera, se puede reducir el impacto de la fragmentación.
Finalmente, este hallazgo posiciona a Colombia como un país clave en la diversidad de cérvidos sudamericanos y recuerda que proteger la biodiversidad implica, primero, conocerla.
Fuente de esta noticia: https://noticiasambientales.com/ciencia/descubren-un-nuevo-genero-de-venado-que-pertenece-a-un-linaje-unico-que-habita-en-la-cordillera-de-los-andes/
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