
Récord de 34.000 millones: así ganaron Santander, BBVA y compañía en 2025, entre compras, dividendos, recompras y el pulso de tipos en Europa
La gran banca española cerró 2025 con un número que se queda pegado al paladar, como el primer sorbo de café fuerte: 34.000 millones de euros de beneficio conjunto, un 7% más que el año anterior y nuevo récord histórico. En el paquete van seis nombres que ya funcionan como una categoría en sí mismos —Santander, BBVA, CaixaBank, Sabadell, Bankinter y Unicaja—, y un contexto que parecía menos amable que en los mejores años de la subida de tipos: el negocio en España tirando con fuerza, la diversificación geográfica haciendo de amortiguador y un sector que ha afinado costes, comisiones y riesgo como quien ajusta un motor a oído.
El reparto de cifras deja un mapa bastante nítido: Banco Santander lideró con 14.101 millones (un 12,1% más) y, a la vez, anunció la compra de Webster Bank en Estados Unidos por 12.200 millones de dólares (unos 10.300 millones de euros) y una recompra de acciones de 5.000 millones; BBVA firmó 10.511 millones (un 4,5% más) y prometió más de 5.000 millones para sus accionistas con un dividendo de 92 céntimos por acción, el mayor de su historia; CaixaBank ganó 5.891 millones (un 1,8% más) y planteó un dividendo complementario de 33,21 céntimos a pagar en abril; Sabadell fue la excepción con 1.775 millones (un 2,8% menos, aunque sube sin extraordinarios) y un relevo en la cúpula que asoma en mayo; Bankinter rozó el rugido con 1.090 millones (un 14,4% más); Unicaja sumó 632 millones (un 10,3% más) y elevó su previsión de resultados para 2025-2027 por encima de 1.900 millones. Todo eso, en conjunto, dibuja una banca que no solo gana: remunera, se reorganiza y se mueve, a veces con la frialdad de un bisturí.
Un récord de 34.000 millones en plena digestión de tipos
El dato de 34.000 millones tiene una lectura fácil y otra incómoda. La fácil: es una cifra descomunal, una media de unos 93 millones de euros al día si se reparte el año completo a partes iguales, sin domingos ni festivos. La incómoda: llega en un momento en el que el viento de cola de los tipos ya no empuja igual, con el BCE consolidando un escenario de tipos más bajos que el del pico anterior. Ahí aparece la clave menos vistosa pero más determinante: cuando el margen de intereses pierde algo de brillo, el sector compensa con más comisiones, más volumen de actividad y un control del gasto que, dicho sin maquillaje, consiste en exprimir la eficiencia hasta que chirría… y procurar que no chirríe demasiado.
En 2025 se vio esa transición con nitidez: el ingreso puramente ligado a hipotecas y créditos —ese margen que se ensancha cuando la política monetaria aprieta— dejó de ser el único protagonista. Subieron los ingresos por servicios: gestión patrimonial, fondos, seguros, pagos, banca de empresas, asesoramiento, y también la parte menos romántica del negocio, que es vender bien y cobrar por ello sin que el cliente salga corriendo. A la vez, el riesgo no se desmadró. Las provisiones bajan cuando la morosidad está contenida y los activos se ven más sanos; y esa línea, la de “calidad del balance”, pesa mucho cuando se hace la cuenta final, aunque no sea el titular de sobremesa.
Y está el otro gran ingrediente, la geografía, que en estos seis bancos no es un detalle, es una estructura de hormigón. Santander y BBVA, sobre todo, viven de una foto grande: España cuenta, pero no lo es todo. Cuando una región afloja, otra compensa, y ahí se entiende por qué el récord de 2025 no depende de una sola carta. El negocio en España aporta tracción —crédito, recursos de clientes, comisiones—, pero la diversificación fuera permite sostener rentabilidad sin depender al 100% de un ciclo doméstico. Es una manera de blindar el beneficio que no siempre cae simpática, pero funciona, como un paraguas grande: estorba hasta que llueve.
Santander aprieta el acelerador: 14.101 millones y compras
Santander volvió a hacer de Santander: ganar mucho, comunicarlo con calma y, en el mismo gesto, mover una pieza grande. El beneficio de 14.101 millones de euros en 2025 no es solo el mayor de la banca española, es una cifra que marca época para el propio grupo, impulsada por la mejora de ingresos y la obsesión por la eficiencia que lleva años instalada en su discurso y en sus cuentas. Al frente, Ana Botín, que en este tipo de ejercicios juega con dos pantallas: la del resultado y la del capital. En la primera, récord. En la segunda, una decisión muy concreta: devolver dinero al accionista con una recompra de acciones de 5.000 millones y, a la vez, apostar por crecimiento con una compra en Estados Unidos.
La recompra no es un adorno. Es una forma de decir: “retiro títulos del mercado, aumento la participación relativa de quien se queda, y dibujo una ruta de retribución sostenida”. En un banco de este tamaño, ese gesto tiene lectura de largo plazo, porque compromete capital y, por tanto, disciplina. Mientras tanto, el resultado se apoya en una mezcla de negocio minorista y corporativo, comisiones sólidas y una maquinaria operativa que busca hacer más con menos, sin perder clientes por el camino. En frío: rentabilidad más escala.
Webster Bank y la apuesta estadounidense
La compra de Webster Bank por 12.200 millones de dólares (unos 10.300 millones de euros) añade otra capa. No es un movimiento para salir en la foto; es una operación para reforzar presencia en Estados Unidos con un banco regional con negocio bancario clásico: depósitos, crédito, empresas, tejido local. Santander plantea la operación como un paso para construir un banco “más fuerte y competitivo” allí y, sobre todo, para elevar su rentabilidad objetivo en ese mercado en los próximos años. Traducido al idioma de calle: más tamaño y mejor posición para ganar dinero en un país donde la banca grande compite con dientes largos.
Hay un matiz que no conviene perder: cuando una entidad anuncia una compra de este calibre el mismo día que se habla de récord de beneficio, está intentando controlar el relato completo. Resultado, sí; pero también estrategia. En 2025, Santander no solo ganó 14.101 millones: dejó claro que quiere que el récord sea una estación, no la última parada. Y lo hizo con dos herramientas típicas de este ciclo: M&A (compras) y capital return (recompras). Elegante, frío, casi quirúrgico.
BBVA y la retribución: 10.511 millones con México al mando
BBVA firmó 10.511 millones de euros de beneficio en 2025, otro récord para su historia, y lo hizo apoyándose especialmente en México y en España, además del empuje de los ingresos recurrentes y una actividad crediticia que ha seguido viva. El presidente, Carlos Torres, acompañó la cifra con una promesa que suele tener más impacto que cualquier adjetivo: la retribución al accionista. Más de 5.000 millones de euros destinados a esa remuneración, con un dividendo de 92 céntimos por acción, un 31% superior al del año anterior y el mayor que ha pagado el banco. Aquí el mensaje es de manual, pero no por eso menos efectivo: “ganamos, repartimos, seguimos”.
También hay una lectura de mercado que se ha colado con fuerza alrededor de BBVA: no basta con ganar mucho, hay que convencer de que se seguirá ganando igual de bien con el nuevo escenario de tipos y exigencias de capital. El banco presentó un ratio CET1 del 12,7%, sólido, pero con sensibilidad a expectativas y comparaciones finas, esas que se miran con lupa en la City y en los despachos de analistas. En paralelo, la entidad conserva una de las grandes ventajas competitivas del sistema español: su exposición a un país —México— donde el negocio bancario todavía tiene recorrido, escala y margen. Es una palanca potente, aunque implique convivir con riesgos y volatilidad que en Europa ya se toleran peor.
Hay otro elemento que a menudo se olvida cuando se recitan beneficios: el crédito. El beneficio de BBVA en 2025 se apoya en una actividad crediticia que no ha muerto, pese a que el dinero se encareció y luego empezó a abaratarse. Empresas que refinancian, consumo que aguanta, hipotecas que se renegocian, y una banca que, cuando ve demanda solvente, entra. Si el grifo del crédito se cierra, el banco adelgaza; si el grifo se abre con prudencia, el banco come. En 2025, BBVA comió, y repartió, y dejó la cifra en 10.511 millones como una marca en la pared, a la altura del pecho.
CaixaBank, Bankinter y Unicaja: ganancias más “domésticas”
CaixaBank cerró 2025 con 5.891 millones de beneficio, un 1,8% más, y lo relevante no es solo la cifra: es el tipo de cifra. Es un resultado empujado por el crecimiento del volumen de negocio, con avances tanto en crédito como en recursos de clientes, y con un peso importante del ingreso por servicios en un momento en el que el margen de intereses ya no crece por inercia. Gonzalo Gortázar propuso un dividendo total con cargo a 2025 de 50 céntimos brutos por acción, y dentro de ese paquete un complemento en efectivo de 33,21 céntimos que se abonaría en abril. En dinero grande, la distribución global prevista asciende a varios miles de millones. Esa combinación —beneficio récord y dividendo al alza— deja una idea clara: CaixaBank ha conseguido que el negocio doméstico, con todas sus limitaciones, siga siendo rentable en un entorno más exigente.
El banco, además, llega con ratios y métricas que se han convertido en la conversación permanente del sector: solvencia, liquidez, morosidad. En 2025, la morosidad se movió en niveles bajos para el estándar histórico español, y eso da aire a la cuenta de resultados porque reduce presión sobre provisiones. Cuando los bancos hablan de “calidad del activo” están diciendo exactamente eso: menos sustos, menos dinero apartado “por si acaso”, más beneficio que cae al final como una moneda pesada en el bolsillo.
Bankinter, por su parte, logró 1.090 millones de beneficio en 2025, un 14,4% más, la mejor evolución porcentual entre los grandes. El dato tiene una particularidad que el banco se ha encargado de subrayar: es un beneficio récord sin el efecto distorsionador de operaciones extraordinarias. Es inevitable recordar 2021, cuando la entidad ganó 1.333 millones, pero con una plusvalía cercana a 900 millones por la salida a Bolsa de Línea Directa; el beneficio neto recurrente de aquel año se quedó en 437,4 millones. La comparación ayuda a entender por qué el récord de 2025 pesa más: es negocio puro, crecimiento comercial y diversificación de ingresos. En la dirección, Gloria Ortiz, en un banco que ha hecho de la banca de empresas, patrimonios y la clientela de renta media-alta un territorio cómodo, casi natural.
Unicaja cerró 2025 con 632 millones de beneficio, un 10,3% más, impulsado por el aumento de comisiones gracias a la mayor comercialización de fondos de inversión y seguros, y por una reducción de provisiones. Además, la entidad elevó su previsión de resultados para 2025-2027 por encima de 1.900 millones de euros, desde los 1.600 millones estimados inicialmente. Hay más: propuso distribuir el 70% del resultado neto, lo que en la práctica es una apuesta por una retribución al accionista más ambiciosa, y lo hizo desde una posición de solvencia que el propio banco ha presentado como holgada, con un CET1 en torno al 16% y ratios de liquidez elevados. Esa foto —beneficio al alza, comisiones creciendo, provisiones bajando, guía mejorada— define bastante bien a la banca mediana cuando el ciclo acompaña: menos glamour, más consistencia.
Sabadell y el único descenso: 1.775 millones y relevo
Banco Sabadell fue el único de los seis que cerró 2025 con un descenso del beneficio: 1.775 millones, un 2,8% menos. Aun así, el dato viene con nota al margen, de esas que cambian el significado: si se excluyen los extraordinarios de 2024, el resultado crece un 3,4%. Sabadell explica el ejercicio con dos ideas que se repiten: mejora de la calidad de activos, reducción de provisiones y un fuerte impulso del negocio en España. En otras palabras, menos dinero apartado para cubrir riesgos y más tracción comercial. Eso no siempre basta para evitar que el titular sea “baja”, pero sí para sostener una narrativa interna de fortalecimiento.
Lo más delicado —y a la vez lo más revelador— está en la gestión y en el calendario. El consejero delegado, César González-Bueno, cederá previsiblemente el testigo en mayo, tras la junta de accionistas y con el trámite de la aprobación supervisora, y el relevo señalado es Marc Armengol. El presidente, Josep Oliu, seguirá al frente. Este tipo de cambios no se anuncian por capricho: suelen señalar un giro, una fase nueva, o la voluntad de cerrar una etapa con un rostro distinto. Sabadell, además, llega con el recuerdo reciente de una ofensiva corporativa que marcó su año: la defensa ante una operación de BBVA que terminó sin salida. El banco salió de ese episodio reforzando su independencia, pero también obligado a demostrar, trimestre a trimestre, que puede generar valor sin necesidad de integrarse en nadie.
Y luego está la retribución al accionista, que en 2026 se ha convertido casi en un segundo “resultado” paralelo. Sabadell anunció un plan de recompra de acciones de 800 millones de euros que arranca el lunes 9 de febrero, apenas unos días después de hacerse públicas las cifras. Es un movimiento rápido, con calendario de urgencia tranquila, como quien no quiere dejar que el mercado mastique demasiado el dato del -2,8%. Recomprar acciones es una forma de decir que hay caja, que hay confianza y que se quiere sostener el precio de la acción sin decirlo en voz alta. En Sabadell, además, se suma a una política de remuneración que el banco ha ido reforzando en los últimos ejercicios, y que se vuelve más relevante justo cuando el beneficio no sube.
2026, con el listón alto
El récord de 2025 deja a la banca española entrando en 2026 con una sensación paradójica: fortaleza contable y terreno más resbaladizo. El listón está arriba, muy arriba, y mantenerlo exige que varias piezas sigan encajando a la vez. La primera es el margen, que en un entorno de tipos más bajos tiende a estrecharse si el coste del pasivo —lo que se paga por el ahorro captado— sube por competencia o por presión comercial. La segunda es el volumen: si el crédito se enfría, el motor pierde revoluciones; si el crédito crece sin control, el riesgo se cobra el exceso después. La tercera es la parte menos visible: el músculo tecnológico, la eficiencia real, la capacidad de vender servicios con comisiones sin que la experiencia del cliente se convierta en una queja permanente. Y todo eso bajo la luz de la regulación, los requerimientos de capital y un clima político que sigue mirando a la banca como una caja fuerte a la que pedirle llaves.
En ese tablero, cada banco enseña una manera de protegerse. Santander juega a escala global, compra en Estados Unidos y combina crecimiento con recompras masivas; BBVA se apoya en su fuerza en México y en un dividendo récord que busca consolidar confianza; CaixaBank refuerza su condición de gran banco doméstico con dividendos al alza, control del riesgo y negocio por servicios; Bankinter sigue apostando por un perfil de rentabilidad con diversificación, más banca de valor añadido que banca de volumen; Unicaja empuja comisiones, mejora previsiones y exhibe solvencia; Sabadell acelera recompras y prepara un relevo de gestión que pretende abrir fase. Son estilos distintos, pero el mismo dilema de fondo: sostener la rentabilidad cuando la parte “fácil” del ciclo monetario ya no regala margen.
El récord, al final, no es una foto bonita para enmarcar; es una presión añadida. Con 34.000 millones de beneficios en 2025, la banca española entra en 2026 como quien llega a una cena con traje impecable y sabe que lo difícil es no mancharse: el mercado exige continuidad, los supervisores exigen prudencia, los accionistas exigen más reparto y la economía real exige crédito útil, no humo. Entre tanto, quedan las cifras, los nombres y una evidencia incómoda, muy de estos tiempos: el dinero no solo se gana prestando, se gana gestionando, cobrando servicios, conteniendo costes y eligiendo dónde crecer… y dónde no. Récord sí, pero con la respiración medida.
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Este artículo ha sido redactado basándose en información procedente de fuentes oficiales y confiables, garantizando su precisión y actualidad. Fuentes consultadas: Santander, Agencia Tributaria, BBVA, CaixaBank, Bankinter, Unicaja, EFE.
Alessandro Elia
Fuente de esta noticia: https://donporque.com/la-banca-espanola-bate-record-con-34-000-millones/
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