
Imagen Cancillería de Colombia
El presidente de Colombia, Gustavo Petro, llegó al corazón del poder estadounidense con un mensaje cuidadosamente diseñado y cargado de simbolismo político. Alrededor del mediodía de este 3 de febrero, el mandatario colombiano cruzó las puertas del Salón Oval para sostener una reunión cara a cara con el presidente Donald Trump, en un encuentro que, desde sus primeras imágenes, dejó ver que nada había sido improvisado.
Las fotografías difundidas del histórico diálogo revelaron un detalle que no pasó desapercibido en los círculos diplomáticos y de seguridad: una carpeta de apariencia sobria pero de contenido contundente, que Petro llevaba consigo y que posteriormente quedó en manos del embajador de Colombia en Estados Unidos, Daniel García-Peña. En su portada se leía una frase directa, sin ambigüedades, que resumía el eje central de la visita presidencial: “Aliado #1 contra los narcoterroristas”.
Más que un gesto protocolario, el documento representaba una señal política clara en un momento de tensiones bilaterales. El Gobierno colombiano llegó a Washington con la intención explícita de recomponer y fortalecer la relación estratégica con Estados Unidos, especialmente en torno a la lucha contra el terrorismo y el crimen organizado transnacional vinculado al narcotráfico. Un tema sensible que ha marcado históricamente la agenda común entre ambos países y que hoy vuelve al centro del debate.
La relevancia del mensaje cobra mayor peso si se tiene en cuenta que en la reunión también participó el ministro de Defensa de Colombia, Pedro Sánchez, lo que subrayó el carácter prioritario de la seguridad y la cooperación militar en la conversación entre ambos jefes de Estado. La carpeta no era un simple resumen institucional: contenía resultados concretos, cifras verificables y un balance detallado de las acciones emprendidas por Colombia contra las estructuras criminales.
El documento fue elaborado durante varias semanas por el Ministerio de Defensa colombiano, en coordinación con la Embajada de Estados Unidos en Bogotá, y reunía información sensible sobre incautaciones de cocaína, capturas de cabecillas de organizaciones criminales, operaciones estratégicas desplegadas en distintas regiones del país y estadísticas actualizadas sobre extradiciones de ciudadanos colombianos hacia territorio estadounidense. Todo ello con el objetivo de demostrar, con datos duros, el compromiso del Gobierno Petro en la lucha contra el narcotráfico y el narcoterrorismo.
La Cancillería destaca el fructífero encuentro entre el Jefe de Estado @petrogustavo y el Presidente Donald Trump en la Casa Blanca, un espacio que fortaleció la relación bilateral y permitió avanzar en temas estratégicos de la agenda común entre Colombia y Estados Unidos.… pic.twitter.com/DhpUR09ZlJ
— Cancillería Colombia (@CancilleriaCol) February 4, 2026
La puesta en escena no fue casual. La administración Trump ha sido especialmente crítica frente al aumento de los cultivos de coca en Colombia y ha cuestionado de manera abierta la política antidrogas del actual gobierno. En declaraciones previas, el propio presidente estadounidense había lanzado señalamientos severos contra Petro, llegando incluso a insinuar la existencia de “fábricas de cocaína” en el país, afirmaciones que tensaron el diálogo bilateral.
En ese contexto, la carpeta se convirtió en una pieza clave del encuentro: un intento de cambiar el tono de la relación, reposicionar a Colombia como un socio estratégico confiable y enviar un mensaje directo a Washington sobre la voluntad de cooperación del gobierno colombiano. Más allá de las diferencias políticas o ideológicas, la lucha contra el crimen organizado fue presentada como un terreno común, ineludible y prioritario.
Así, en el epicentro del poder global, Gustavo Petro apostó por una narrativa respaldada por cifras, resultados operativos y una consigna clara: Colombia no solo busca mantener su papel histórico en la lucha contra el narcotráfico, sino reafirmarse como el principal aliado regional frente a una amenaza que trasciende fronteras y exige respuestas conjuntas.
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