
Cierre del mercado de invierno en LaLiga: altas y bajas equipo a equipo, fichajes clave, cesiones y salidas que reordenan la segunda vuelta.
El mercado de invierno de LaLiga EA Sports cerró el 2 de febrero de 2026 con una idea bastante clara: España no ha sido una subasta a lo loco, sino una mesa de cirugía con bisturí, préstamos con asterisco y retoques que parecen pequeños hasta que te rompen un partido en el minuto 78. En lo grande, el movimiento que más ruido ha hecho en la competición es el de Ademola Lookman rumbo al Atlético de Madrid; en lo estructural, lo que más explica el mercado es la obsesión por encajar fichas y masa salarial sin que se te caiga el techo encima.
La sensación final (y esto es importante para entender el mapa) es que muchos equipos han comprado minutos más que “nombres”: un lateral que te cierre el segundo palo, un mediocentro que te quite nervio cuando el partido se vuelve barro, un delantero para abrir la puerta del gol que estaba atrancada. Y, aun así, hay golpes con mayúsculas, salidas que duelen y altas que cambian jerarquías.
LaLiga, equipo por equipo: quién llegó y quién se fue
A continuación va la foto de plantilla (altas y bajas) de los 20 clubes de Primera, con el corte del cierre del mercado. En varias operaciones verás el asterisco porque hay cesiones, regresos o movimientos con letra pequeña; es justo ese tipo de letra pequeña la que ha definido enero en España, más que las portadas grandilocuentes.
| Equipo | Llegadas (altas) | Salidas (bajas) |
|---|---|---|
| Deportivo Alavés | Ángel Pérez (Huesca), Ville Koski (NK Istra), Ibrahim Diabaté (GAIS) | Moussa Diarra (Anderlecht), Carlos Vicente (Birmingham City), Nikola Maraš (Mirandés)* |
| Athletic Club | Selton Sánchez (Basconia) | — |
| Atlético de Madrid | Ademola Lookman (Atalanta), Obed Vargas (Seattle Sounders) | Javi Galán (Osasuna), Carlos Martín (Rayo Vallecano)*, Conor Gallagher (Tottenham), Giacomo Raspadori (Atalanta) |
| FC Barcelona | João Cancelo (Al Hilal)* | Marc-André ter Stegen (Girona)*, ‘Dro’ Fernández (Paris Saint-Germain) |
| Real Betis | Álvaro Fidalgo (América)* | Gonzalo Petit (Granada), Sergio Arribas (Cádiz) |
| RC Celta de Vigo | Fer López (Wolverhampton), Matías Vecino (Lazio) | Luca de la Torre (Charlotte), Damián Rodríguez (Racing de Santander), Tadeo Allende (Inter Miami), Fran Beltrán (Girona), Unai Núñez (Valencia), Bryan Zaragoza (Roma)* |
| Elche CF | Abiel Osorio (Defensa y Justicia), Lucas Cepeda (Colo-Colo), Gonzalo Villar (Dinamo Zagreb), Tete Morente (Lecce) | Abiel Osorio (Defensa y Justicia), Ali Houary (Mirandés), Bambo Diaby (Granada)* |
| RCD Espanyol | Cyril Ngonge (Nápoles)* | Javi Hernández (Mirandés), Luca Koleosho (Burnley), Brian Oliván (Sporting), Hugo Pérez (Gimnàstic) |
| Getafe CF | Martín Satriano (Olympique de Lyon), Sebastián Boselli (River Plate), Luis Vázquez (Anderlecht), Zaid Romero (Brujas), Veljko Birmančević (Sparta de Praga)* | Yvan Neyou (Al Okhdood), Sebas Salazar (Villarreal B), Coba da Costa (Anderlecht)* |
| Girona FC | Claudio Echeverri (Manchester City), Fran Beltrán (Celta), Marc-André ter Stegen (Barcelona) | Jhon Solís (Birmingham), Yáser Asprilla (Galatasaray), Dominik Livaković (Fenerbahçe), Antal Yaakobishvili (Tenerife)* |
| Levante UD | Ugo Raghouber (Lille), Tay Abed (PSV), Paco Cortés (Cultural Leonesa) | Jorge Cabello (Mirandés), Goduine Koyalipou (Lens) |
| RCD Mallorca | Justin Kalumba (Angers), Jan Salas (Córdoba), Zito Luvumbo (Cagliari) | Marc Domènech (Ceuta)*, Dani Rodríguez (Leganés) |
| CA Osasuna | Javi Galán (Atlético), Raúl Moro (Ajax) | Sheraldo Becker (Mainz 05)* |
| Real Oviedo | Nicolás Fonseca (León), Thiago Borbas (Bragantino), Thiago Fernández (Villarreal)* | Salomón Rondón (Pachuca), Brandon Dominguès (Górnik), Álvaro Lemos (Granada), Oier Luengo (Burgos), Josip Brekalo (Hertha Berlín), Álex Cardero (AEK Larnaca), Daniel Paraschiv (Rapid 1923)* |
| Real Sociedad | Wesley (Al-Nassr)* | Umar Sadiq (Valencia), Mikel Goti (Córdoba)* |
| Rayo Vallecano | Carlos Martín (Atlético), Ilias Akhomach (Villarreal) | Etienne Eto’o (Villarreal B)* |
| Real Madrid CF | — | Endrick (Lyon)* |
| Sevilla FC | Federico Gattoni (River Plate), Neal Maupay (Olympique Marsella) | Ramón Martínez (Real Valladolid), Álvaro Fernández (Deportivo), Alfon González (Villarreal)* |
| Valencia CF | Umar Sadiq (Real Sociedad), Unai Núñez (Celta)*, Guido Rodríguez (West Ham) | — |
| Villarreal CF | Thiago Fernández (Vélez), Alfon González (Sevilla)*, Alex Freeman (Orlando City) | Adrià Altimira (Deportivo), Manor Solomon (Tottenham), Ilias Akhomach (Rayo), Thiago Fernández (Oviedo) |
Un enero español de ajustes: el dinero no desaparece, se esconde
El cliché dice que el invierno es para “parches”, pero este año el parche viene cosido con hilo caro: casi todo tiene relación con el límite, con la ficha, con el “si entra uno, sale otro”, y con el miedo a quedarte colgado por un detalle administrativo cuando quedan meses de temporada que pesan como una losa. Se notó en operaciones limpias (llegas, firmas, juegas) y se notó todavía más en el catálogo de cesiones, regresos y fórmulas mixtas, ese mercado de sombras donde a veces se decide la mitad de una permanencia.
Hay otro rasgo que atraviesa casi todos los clubes: la búsqueda del perfil concreto. No se ficha “un delantero”, se ficha un delantero que ataque el primer palo, que viva bien en el área pequeña y que aguante un partido incómodo sin desaparecer; no se ficha “un medio”, se ficha uno que te dé altura de pase, que sepa jugar con el rival encima, o que te permita adelantar diez metros la presión sin que la espalda sea un drama. En ese sentido, la tabla de altas y bajas parece fría, pero cuenta un relato: cada equipo ha comprado su propio remedio.
Atlético, Barça y Madrid: tres formas distintas de tocar la plantilla
En el Atlético de Madrid el invierno fue directo al hueso. No hubo rodeos ni fichajes de relleno. Ademola Lookman aterrizó procedente del Atalanta en una venta definitiva, con un acuerdo cerrado en torno a 35 millones de euros fijos, más variables ligadas a rendimiento y objetivos colectivos. El contrato, largo —cuatro temporadas— y con salario de primer nivel, explica mejor el movimiento que cualquier titular: el Atlético no lo trae para adaptarse, lo trae para decidir. Lookman es desborde, aceleración y colmillo en partidos cerrados, esos que en febrero y marzo se atascan y te dejan la temporada temblando. Es un fichaje de impacto deportivo inmediato, pero también un mensaje interno muy reconocible: competir ya no basta, hay que morder cuando el rival empieza a mirar el reloj.
A su lado aparece Obed Vargas, una operación mucho más silenciosa pero igualmente reveladora. El centrocampista llega desde Seattle Sounders en traspaso, por una cifra cercana a 3 millones de dólares, con el Atlético asegurándose además un porcentaje de futura venta para el club estadounidense. Aquí no hay urgencia mediática, hay planificación: piernas, recorrido, capacidad para sostener ritmos altos y una lectura sencilla del juego. Es el tipo de fichaje que no levanta aplausos en enero, pero que en abril empieza a tener sentido cuando el calendario aprieta y el equipo necesita aire.
Las salidas del Atlético cuentan una historia más áspera, menos estética. Javi Galán se marchó en traspaso al Osasuna, liberando ficha y encaje táctico; Carlos Martín salió en cesión, buscando minutos que en el Metropolitano no tenía garantizados. Pero el verdadero cambio estructural llega con dos bajas de peso. Conor Gallagher fue traspasado al Tottenham por una cifra que ronda los 40 millones de euros, una venta potente que alivia cuentas pero altera el músculo del centro del campo. Y Giacomo Raspadori regresó a Italia rumbo al Atalanta en venta definitiva, operación situada en torno a 25 millones más variables. Cuando se caen nombres así, no hay épica: el cuerpo técnico tiene que reajustar automatismos, presión y salida de balón. A Simeone no le tiembla la mano, pero el cambio existe y se notará, sobre todo en partidos de ritmo alto o cuando el rival obliga al Atlético a correr hacia atrás.
En el FC Barcelona el mercado fue menos ruidoso, pero tocó fibras sensibles. La llegada de João Cancelo se cerró en cesión desde Al Hilal hasta final de temporada. No hubo traspaso ni opción de compra, sí un acuerdo económico que incluye una compensación cercana a los 4 millones de euros y un reparto salarial pactado. Cancelo es una pieza conocida, un futbolista que no necesita presentación ni periodo de adaptación: bien utilizado, te cambia la banda, te genera superioridades y te da salida limpia cuando el partido se espesa. Es un refuerzo inmediato sin hipotecar el verano, una maniobra de ingeniería pura.
Mucho más simbólica fue la salida de Marc-André ter Stegen, cedido al Girona FC hasta junio de 2026. No se hicieron públicas cifras sobre la cesión ni el reparto salarial, pero el movimiento va más allá de los números. La portería no es un puesto cualquiera: es jerarquía, es voz, es estabilidad emocional. Mover a Ter Stegen reordena silencios y liderazgos dentro del vestuario, aunque el contrato diga “préstamo”. Y en paralelo, el Barça cerró una operación de futuro con la salida de Dro Fernández al Paris Saint-Germain en traspaso, por una cantidad situada entre 8 y 8,5 millones de euros, una venta discreta hacia fuera, pero muy significativa dentro: cuando un canterano sale así, el mensaje interno suele ser claro.
El Real Madrid CF, por contraste, dejó un mercado de perfil bajo, casi silencioso. La única operación relevante fue la salida de Endrick al Olympique de Lyon en cesión hasta junio de 2026, sin opción de compra. El acuerdo incluyó una tasa de cesión cercana al millón de euros y un reparto salarial en el que el club francés asume aproximadamente el 50% del sueldo, además de cláusulas ligadas a minutos jugados. Es una cesión con doble lectura: deportiva, porque el jugador necesita competir de verdad; y estratégica, porque el Madrid apuesta a que vuelva con otra piel, más hecho y con menos ruido alrededor. En un club así, incluso el silencio es una decisión.
La pelea europea: Betis, Girona, Real Sociedad y el mercado como termómetro
El Real Betis fue claro en su apuesta: Álvaro Fidalgo llegó procedente del América en cesión con opción de compra, una operación que no se anunció a golpe de millones, pero sí con una idea clara de fútbol. Fidalgo es control, pausa, balón por dentro, y su llegada responde a una necesidad concreta: mandar más tiempo, no vivir siempre al filo del detalle. La salida de Gonzalo Petit en cesión y el movimiento de Sergio Arribas como baja definitiva ayudan a entender el dibujo: el Betis afina, reduce ruido y busca continuidad.
En el Girona FC el contraste fue brutal. Llegó Claudio Echeverri cedido desde el Manchester City, operación sin coste de traspaso pero con reparto salarial; llegó Fran Beltrán desde el Celta en venta, por una cifra cercana a 6 millones de euros; y llegó incluso Ter Stegen, también en cesión. A cambio, salieron Yáser Asprilla en traspaso rumbo a Turquía, Dominik Livaković en venta y Jhon Solís. Todo eso dibuja un Girona que no ficha por capricho: ficha para sobrevivir y competir en una zona donde cada jornada es un examen real.
La Real Sociedad ajustó con menos ruido, pero con impacto. Entró Wesley desde Al-Nassr en cesión, reforzando una banda que pedía profundidad, y salió Umar Sadiq rumbo al Valencia CF en traspaso, una operación cercana a los 12 millones de euros. Es uno de esos intercambios indirectos que cambian partidos futuros: uno ajusta sistema, el otro gana referencia. Y además se fue Mikel Goti, una baja menor en foco, pero que dentro de la plantilla se siente.
Los equipos que miran hacia abajo: fichar aire, fichar orden, fichar goles
Aquí el mercado deja de ser discurso y se convierte en supervivencia pura. El Getafe CF fue uno de los más activos porque no tenía margen para la contemplación. Martín Satriano llegó en cesión desde el Olympique de Lyon, con una tasa cercana al millón de euros y sin opción de compra, pensado para dar minutos y pelea inmediata. Sebastián Boselli aterrizó en traspaso procedente de River Plate por una cifra que ronda los 3 millones de euros, una apuesta clara por físico y duelos. Luis Vázquez llegó cedido desde Anderlecht, con reparto salarial y sin coste elevado, una operación de necesidad ofensiva. Zaid Romero fue fichado en venta desde el Club Brujas por alrededor de 2 millones, reforzando una defensa que pedía centímetros y contundencia. Y Veljko Birmančević completó el paquete en préstamo, una incorporación de perfil más técnico para agitar bandas y segundas partes. No hay una sola idea futbolística detrás, hay una urgencia múltiple: competir cada semana, sostener partidos incómodos y no caerse cuando el calendario aprieta. Las salidas —numerosas y de perfiles muy distintos— alteraron jerarquías internas y rutinas, algo que en un vestuario siempre se nota, incluso cuando el discurso oficial habla de continuidad.
El RCD Espanyol optó por una reestructuración más selectiva. Cyril Ngonge llegó en cesión con opción de compra, operación pactada con el Nápoles sin coste inicial elevado y con una opción situada en torno a los 12 millones de euros si se ejecuta en verano. Es desborde, velocidad y gol potencial, justo lo que el equipo necesitaba para cambiar la inercia ofensiva. En paralelo, el club abrió varias puertas de salida: Brian Oliván se marchó en traspaso por una cifra cercana al millón de euros, Luca Koleosho salió cedido con reparto salarial, y tanto Hugo Pérez como Javi Hernández abandonaron la plantilla en operaciones menores. Más que una limpieza, fue un cambio de energía: menos nombres acumulados, más claridad de roles.
El Elche CF vivió uno de esos mercados cruzados donde manda la letra pequeña. El regreso de Tete Morente se cerró en traspaso desde el Lecce, por una cantidad moderada, alrededor de 1,5 millones de euros, pero con un peso emocional evidente en el vestuario. El caso de Abiel Osorio resume bien el enero ilicitano: ajustes contractuales, movimientos de ida y vuelta y cesiones encadenadas que responden más a equilibrio financiero que a titulares llamativos. Es el tipo de mercado donde no hay un gran golpe, pero sí muchas microdecisiones que condicionan la segunda vuelta.
En el Deportivo Alavés la apuesta fue medida, casi quirúrgica. Ibrahim Diabaté llegó en cesión, con una tasa baja y sin compromiso de compra, buscando impacto inmediato sin hipotecar el futuro. Ville Koski aterrizó en préstamo con opción de compra, fijada en torno a los 2 millones de euros, una cifra asumible si el rendimiento acompaña. En el capítulo de salidas, Carlos Vicente fue traspasado por unos 4 millones, y Moussa Diarra salió en venta hacia Bélgica por una cantidad cercana a los 3 millones. Dos operaciones que cambian el tono defensivo y obligan a reajustar automatismos, porque en esa zona del campo cualquier error se paga con puntos.
El RCD Mallorca apostó por piernas y profundidad. Zito Luvumbo llegó en traspaso desde el Cagliari por alrededor de 7 millones de euros, una inversión clara en velocidad y desequilibrio. Justin Kalumba y Jan Salas completaron el refuerzo con operaciones de menor coste, una mezcla de venta y cesión que responde a necesidades físicas más que a nombres. En el apartado de bajas, Dani Rodríguez salió en traspaso por una cifra cercana al millón, y Marc Domènech lo hizo en una operación menor. El mensaje es claro: la segunda vuelta no se juega andando, y el Mallorca lo sabe.
El Levante UD reforzó perfiles sin hacer ruido. Ugo Raghouber llegó cedido desde el Lille, con reparto salarial; Tay Abed firmó en traspaso por una cantidad baja, alrededor de 500.000 euros; y Paco Cortés completó el bloque con una operación doméstica de coste reducido. No son fichajes para lucirse, son fichajes para competir cada domingo sin descomponerse.
Sevilla, Villarreal, Celta, Osasuna y Rayo: el mercado como ajuste de identidad
El Sevilla FC se movió con una mezcla de necesidad y exigencia. Federico Gattoni llegó en traspaso desde River Plate por cerca de 3 millones de euros, reforzando una defensa que pedía orden. Neal Maupay aterrizó en cesión desde el Olympique de Marsella, con una tasa aproximada de 1 millón y reparto salarial, buscando colmillo inmediato. En el capítulo de salidas, Ramón Martínez y Álvaro Fernández se marcharon en operaciones de bajo coste, y Alfon González salió en un movimiento que aligera plantilla pero mantiene incógnitas deportivas.
El Villarreal CF volvió a su patrón habitual. Thiago Fernández fue fichado en traspaso desde Vélez por una cifra cercana a los 5 millones, Alfon González llegó por un coste reducido y Alex Freeman reforzó el lateral en una operación asumible. A cambio, salieron Manor Solomon y Ilias Akhomach, ambos en operaciones que liberan masa salarial y ajustan roles. El Villarreal no rompe su identidad: prefiere ajustar antes que improvisar.
El Rayo Vallecano reforzó justo lo que le define. Carlos Martín llegó en cesión desde el Atlético, sin coste elevado, y Ilias Akhomach hizo lo propio procedente del Villarreal, también en préstamo. Dos perfiles de banda, ruptura y ritmo. Etienne Eto’o salió en una operación menor, más simbólica que estructural.
El RC Celta de Vigo fue el gran rompecabezas del invierno. Fer López llegó en traspaso por unos 4 millones de euros, Matías Vecino firmó en venta desde la Lazio por una cifra cercana a los 6 millones, y al mismo tiempo se movieron piezas clave: Fran Beltrán, Bryan Zaragoza, Unai Núñez, Tadeo Allende. Muchos ajustes, muchos perfiles distintos y un riesgo evidente: el tiempo. Febrero no espera a nadie.
En CA Osasuna todo fue más directo. Javi Galán llegó en traspaso desde el Atlético por alrededor de 4 millones de euros, Raúl Moro firmó en venta procedente del Ajax por una cifra cercana a los 5 millones, y Sheraldo Becker salió en traspaso. Tres movimientos claros, tres efectos inmediatos. Osasuna no ficha estrellas, ficha encaje. Cuando acierta, parece sencillo. Y en enero, esa sencillez suele ser oro.
Febrero arranca con las cartas ya repartidas
Con el mercado cerrado, la segunda vuelta empieza de verdad: ya no hay “a ver si llega alguien”, ya no hay coartada de ventana abierta. Lo que hay es un entrenador mirando al banquillo y preguntándose cuántos minutos reales puede darle a los nuevos sin romper lo que ya funcionaba, y un vestuario aprendiendo a convivir con esa tensión silenciosa que trae cada fichaje: el que llega quiere sitio, el que estaba se siente examinado, y el que se va deja un hueco que a veces no es futbolístico, sino humano. Eso no sale en la tabla, pero se nota en el campo.
El Atlético, con Lookman como símbolo, ha decidido que su invierno no era para sobrevivir, sino para atacar; el Barça ha tocado un nervio sensible como la portería y ha ganado un perfil de banda con Cancelo; el Madrid ha optado por gestionar desarrollo con la cesión de Endrick; y el resto del campeonato ha hecho lo que suele hacer LaLiga cuando se pone seria: ajustar, afilar, protegerse. Ahora queda lo único que no admite relato alternativo: los puntos.
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Este artículo ha sido redactado basándose en información procedente de fuentes oficiales y confiables, garantizando su precisión y actualidad. Fuentes consultadas: LaLiga, RTVE, AS, Sky Sports, Reuters, The Guardian, Transfermarkt.
Alessandro Elia
Fuente de esta noticia: https://donporque.com/mercado-de-fichajes-de-invierno-2026/
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