
El acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea ha dado un paso crucial en Brasil, al llegar a la Casa Civil tras la revisión técnica realizada por el Ministerio de Relaciones Exteriores (Itamaraty). Según fuentes consultadas por CNN Brasil, el documento será enviado al Congreso Nacional en los próximos días, marcando un avance significativo en el proceso de ratificación.
El Itamaraty remitió el texto a la Casa Civil después de obtener el visto bueno de los ministerios involucrados en las negociaciones y análisis del tratado, como los ministerios de Hacienda, Desarrollo, Industria, Comercio y Servicios, Agricultura y Planificación, junto con otras áreas técnicas relacionadas con regulación y comercio exterior. Con esta etapa técnica completada, el acuerdo ahora se encuentra en una fase de evaluación política y jurídica dentro del gobierno brasileño.
Prioridad política para el gobierno de Lula
La llegada del acuerdo a la Casa Civil representa un paso importante para que el documento sea enviado al Congreso. Según interlocutores del gobierno, existe una orientación clara de no prolongar esta etapa, ya que el presidente Luiz Inácio Lula da Silva ha manifestado públicamente que el acuerdo es una prioridad política. Lula ha destacado que su administración logró destrabar las negociaciones tras años de estancamiento.
El proceso legislativo para la aprobación del acuerdo suele ser complejo y prolongado. No obstante, el gobierno busca acelerar su tramitación. En la Cámara de Diputados, el presidente Hugo Motta ya ha expresado su intención de someter el texto a votación antes del Carnaval, siempre que la propuesta llegue al Congreso en las próximas semanas.
El líder del gobierno en la Cámara, José Guimarães, confirmó esta intención tras una reunión con líderes parlamentarios: “El presidente [de la Cámara] quiere que se vote el acuerdo antes del Carnaval”.
Estrategias para agilizar la aprobación
Fuentes cercanas al proceso informaron que existe una articulación para que el texto sea analizado directamente por la representación brasileña en el Parlamento del Mercosur a partir de la próxima semana. Esto permitiría que el acuerdo avance directamente al plenario de la Cámara sin pasar por las comisiones permanentes, lo que aceleraría su tramitación. Una vez aprobado por los diputados, el tratado deberá ser ratificado también por el Senado.
En paralelo, otros países del Mercosur también están avanzando en sus procesos internos. En Paraguay, por ejemplo, el gobierno del presidente Santiago Peña presentó oficialmente el acuerdo al Legislativo tras una reunión con parlamentarios y representantes del sector productivo. Según las autoridades paraguayas, el tratado es visto como una herramienta clave para ampliar el acceso a mercados internacionales, atraer inversiones industriales y mejorar la competitividad económica del país.
Desafíos en Europa
Mientras tanto, en Europa, el proceso de ratificación avanza a un ritmo más lento. El Parlamento Europeo ha decidido someter el acuerdo a revisión por parte del Tribunal de Justicia de la Unión Europea, lo que podría retrasar su implementación hasta dos años dependiendo del análisis jurídico.
Para que el tratado entre en vigor, debe ser aprobado por los parlamentos nacionales de todos los países del Mercosur —Brasil, Paraguay, Uruguay y Argentina—, así como cumplir con los procesos internos correspondientes de la Unión Europea y ser ratificado formalmente por todas las partes firmantes.
Plazos en Brasil y perspectivas
En Brasil, la ministra de Relaciones Institucionales, Gleisi Hoffmann, indicó que el gobierno planea enviar el texto al Congreso durante la primera semana de febrero. La meta es lograr la aprobación del acuerdo en el primer semestre del año, lo cual no solo permitiría avanzar en su implementación interna sino también ejercer presión sobre los países europeos para que aceleren sus propios procesos de ratificación.
El tratado entre Mercosur y la Unión Europea fue firmado en enero de este año tras más de dos décadas de negociaciones. Su implementación promete abrir nuevas oportunidades comerciales y económicas para ambas regiones, aunque aún enfrenta desafíos políticos y jurídicos antes de convertirse en una realidad tangible.
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