
SABER MÁS SOBRE RESPONSABILIDAD CIVIL
El consentimiento del paciente es uno de los pilares fundamentales de la relación médico-paciente, y un documento fundamental para proteger jurídicamente al profesional sanitario. Sin embargo, en la práctica clínica diaria, su importancia suele subestimarse o, incluso, confundirse, especialmente en lo que respecta a su formato: verbal, por escrito e informado. Conocerlas puede marcar la diferencia entre una reclamación bien defendida y una situación de indefensión legal.
El consentimiento como derecho del paciente y deber del médico
El consentiemiento informado va más allá un simple trámite legal: es la manifestación del derecho del paciente a decidir libremente sobre su salud. Para que sea válido, debe contener información comprensible, veraz y suficiente, adaptada a la situación clínica concreta y al nivel de entendimiento del paciente.
Desde el punto de vista legal, no basta con que el paciente “acepte” un procedimiento. Es imprescindible que haya entendido los riesgos, beneficios, alternativas y consecuencias previsibles, además de los posibles efectos adversos, incluso cuando la actuación médica se haya realizado conforme a la lex artis.
El consentimiento verbal es válido, pero difícil de acreditar
En muchos actos médicos, sobre todo aquellos de bajo riesgo o actuaciones rutinarias, es legalmente válido un consentimiento verbal. Sin embargo, su principal debilidad es la dificultad para demostrar su existencia en caso de conflicto.
En una reclamación, si el paciente niega haber sido informado adecuadamente, el peso de la prueba recae sobre el médico. Sin un respaldo documental en la historia clínica, acreditar que la información fue proporcionada correctamente resulta complejo y deja al profesional en una posición vulnerable.
Por ello, aunque el consentimiento verbal pueda ser suficiente desde un punto de vista asistencial, no siempre es la mejor opción desde una perspectiva de protección jurídica.
El consentimiento por escrito: una prueba clave
El consentimiento escrito aporta una ventaja esencial: permite demostrar que el paciente recibió la información previamente y aceptó el procedimiento de forma consciente. Es especialmente recomendable y, en muchos casos, obligatorio, en procedimientos invasivos, quirúrgicos, diagnósticos con riesgo relevante o tratamientos con posibles efectos adversos significativos.
No obstante, firmar un documento no es suficiente por sí solo. Un consentimiento genérico, incompleto o estandarizado que no se adapte al procedimiento concreto puede ser impugnado. Los tribunales valoran especialmente el contenido y su adecuación al caso clínico específico.
Un elemento decisivo: el consentimiento informado
Más allá del formato, lo verdaderamente relevante es que el consentimiento sea informado. Esto implica que el paciente haya comprendido la información proporcionada y haya tenido la oportunidad de plantear dudas antes de aceptar el tratamiento.
En muchas reclamaciones, el conflicto no nace de la técnica médica empleada, sino de la falta o insuficiencia de información. Incluso cuando la actuación del médico es correcta, una información deficiente puede dar lugar a una condena por vulneración del dereho de autonomía del paciente.
En estos casos, la reclamación suele prosperar, no por mala praxis médica, sino por falta de consentimiento informado, un matiz determinante y con impacto directo en la Responsabilidad Civil médica.
¿Qué cubre la RC médica en materia de consentimiento?
El seguro de Responsabilidad Civil Profesional cubre las reclamaciones derivadas de una supuesta mala praxis, incluidas aquellas relacionadas con la falta o defecto de consentimiento informado. Esto abarca tanto la defensa jurídica especializada como, en su caso, la indemnización por los daños reconocidos legalmente.
Aun así, la existencia de una correcta documentación del consentimiento facilita enormemente la defensa del médico. Una historia clínica bien cumplimentada, con constancia de la información proporcionada y del consentimiento obtenido, permite demostrar que el profesional actuó conforme a la lex artis y con respecto a los derechos del paciente.
Por el contrario, la ausencia de pruebas documentales puede complicar la estrategia de la denfensa, incluso cuando la actuación médica haya sido impecable desde el punto de vista técnico.
Prevención y asesoramiento especializado
La obtención adecuada del consentimiento informado debe entenderse como una herramienta preventiva, no como una carga administrativa. Dedicar tiempo a informar al paciente, documentar adecuadamente el proceso y utilizar formulario adaptados a cada procedimiento reduce significativamente el riesgo de reclamaciones.
El acompañamiento de una correduría especializada en el sector médico, como Uniteco, resulta clave. Su experiencia permite asesorar al facultativo no solo en la contratación de un seguro de RC adaptado a sus necesidades, sino también en la prevención de riesgos, la correcta gestión documental y la defensa jurídica ante posibles reclamaciones.
Más información: Blog de Uniteco – Protegiendo a los que nos cuidan (unitecoprofesional.es)

Gaceta Médica
Fuente de esta noticia: https://gacetamedica.com/profesion/consentimiento-verbal-escrito-marcar-diferencia-reclamacion-medica/
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