
Imagen Cancillería de Colombia, Ministra de Relaciones Exteriores de Colombia, Rosa Yolanda Villavicencio Mapy
Con un llamado contundente a la comunidad internacional, la ministra de Relaciones Exteriores de Colombia, Rosa Yolanda Villavicencio Mapy, afirmó que no es posible construir una paz duradera ni garantizar la sostenibilidad ambiental sin una transformación profunda de las estructuras de acceso a la tierra y sin justicia social en el campo. El pronunciamiento tuvo lugar durante un encuentro de alto nivel con el Cuerpo Diplomático acreditado en el país, realizado junto a la ministra de Agricultura, Martha Carvajalino, con el objetivo de presentar los avances y alcances de la Segunda Conferencia Internacional de Reforma Agraria y Desarrollo Rural (CIRADR+20), que se celebrará en Cartagena de Indias del 24 al 28 de febrero de 2026.
La reunión buscó movilizar el respaldo político de los gobiernos y promover su adhesión a la Declaración Final que emergerá de la conferencia, concebida como un espacio decisivo para actualizar el debate global sobre la tierra, el desarrollo rural y los sistemas agroalimentarios en un contexto marcado por desigualdades persistentes, crisis climática y crecientes amenazas a la seguridad y la soberanía alimentaria. El encuentro contó también con la participación del representante de la FAO en Colombia, Agustín Zimmermann, quien subrayó la relevancia estratégica del evento y su potencial para fortalecer las agendas multilaterales de desarrollo sostenible y justicia social.
La CIRADR+20 es una iniciativa liderada por el Gobierno de Colombia, con el respaldo del Comité de Seguridad Alimentaria Mundial y el acompañamiento técnico de la FAO, y se proyecta como uno de los principales hitos diplomáticos y políticos del país en 2026. En su intervención, la canciller Villavicencio destacó el carácter estructural del acceso a la tierra y del fortalecimiento de los territorios rurales, al señalar que los sistemas agroalimentarios, la protección ambiental y la paz están íntimamente ligados a los derechos del campesinado y de las comunidades rurales. Enfatizó que no habrá seguridad alimentaria sin campesinas y campesinos con derechos, ni sostenibilidad ambiental sin territorios vivos, y que estas convicciones no solo orientan la política exterior colombiana, sino que constituyen pilares centrales de su proyecto nacional.
El Gobierno colombiano presentó la conferencia como un paso fundamental en su apuesta por la paz total, la justicia social en el campo, la protección de la biodiversidad y la defensa de los derechos de los pueblos indígenas, las comunidades afrodescendientes, el campesinado, las mujeres rurales y las juventudes. En ese sentido, la CIRADR+20 busca revitalizar los compromisos internacionales en torno a la reforma agraria, el acceso equitativo a la tierra y el desarrollo rural sostenible, integrando estas discusiones con los desafíos contemporáneos del cambio climático, la degradación ambiental y la transformación de los sistemas productivos.
La jefa de la diplomacia colombiana subrayó además que el encuentro en Cartagena permitirá visibilizar los avances del país en materia de reforma agraria y en la implementación de un nuevo enfoque de política de drogas. Señaló que la experiencia colombiana demuestra que los fenómenos asociados a las drogas, en particular el cultivo de hoja de coca, no pueden abordarse de manera aislada, sino que están profundamente vinculados a la exclusión histórica del campesinado y a la falta de acceso efectivo a la tierra, a los mercados y a bienes y servicios públicos. Desde esta perspectiva, la conferencia abrirá un diálogo integral sobre la relación entre desarrollo rural, derechos humanos, protección del medioambiente y políticas de drogas.

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De acuerdo con el Gobierno, se espera la participación de delegaciones de alrededor de 100 países, de las cuales más de 60 ya han confirmado su asistencia. Cartagena acogerá a cerca de 1.500 participantes, entre representantes gubernamentales, organismos internacionales, pueblos indígenas, comunidades afrodescendientes, organizaciones campesinas, mujeres rurales, jóvenes, academia y sector privado, consolidándose como un espacio plural y representativo para relanzar una agenda global largamente postergada.
Veinte años después de la histórica Conferencia Internacional de Reforma Agraria y Desarrollo Rural realizada por la FAO en Porto Alegre en 2006, que posicionó el acceso justo a la tierra como condición esencial para combatir el hambre, reducir la pobreza rural y fortalecer la paz, la CIRADR+20 retoma y proyecta ese legado. Aquella conferencia dio origen a compromisos internacionales que luego se tradujeron en hitos como la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, las Directrices Voluntarias sobre la Gobernanza Responsable de la Tenencia de la Tierra aprobadas en 2012 y el reconocimiento del acceso a la tierra en la Agenda 2030. En octubre de 2024, el Comité de Seguridad Alimentaria Mundial acogió la propuesta de Colombia para ser sede de esta nueva edición, decisión que fue ratificada por el Consejo de la FAO en diciembre del mismo año, otorgando plena legitimidad internacional al proceso.
Así, la CIRADR+20 se perfila como un punto de inflexión para relanzar la agenda internacional sobre la reforma agraria y el desarrollo rural sostenible, convocando a gobiernos y actores sociales de más de un centenar de países a reconocer que la paz, la justicia social y la sostenibilidad ambiental comienzan en la tierra y en la dignidad de quienes la habitan.
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