
Superar una enfermedad grave y salir de la UCI no siempre implica regresar a la normalidad. Cada vez más pacientes enfrentan secuelas físicas, cognitivas y emocionales meses, e incluso años, después de su recuperación, lo que afecta profundamente su calidad de vida. Este fenómeno se conoce como el ‘síndrome postcuidados intensivos’ o ‘síndrome post-UCI’, una realidad que impacta no solo a los pacientes, sino también a sus familias, obligando a repensar el modelo de cuidados intensivos.
En una entrevista, la doctora Ángela Alonso Ovies, del Servicio de Medicina Intensiva del Hospital Universitario de Fuenlabrada, enfatiza que el ‘Síndrome Postcuidados Intensivos’ (SPCI o PICS, por sus siglas en inglés) se manifiesta como un conjunto de secuelas que afectan tanto a pacientes como a sus familiares, derivadas de la experiencia en UCI; secuelas que son distintas a aquellas provocadas por la enfermedad que motivó el ingreso.
Esta especialista describe tres áreas principales de secuelas: físicas-funcionales, psicológicas-emocionales y cognitivas. «Estas secuelas afectan drásticamente la calidad de vida de los pacientes y complican su retorno a un estado previo en términos de salud, social, laboral y familiar», afirma.
Además, la doctora Alonso menciona la existencia de un SPCI familiar, que impacta a los seres queridos, manifestándose principalmente en síntomas psicológicos y emocionales que emergen de la intensa y dolorosa experiencia de ver a un familiar en la UCI, así como problemas laborales y de salud debido a la dedicación exclusiva al cuidado del paciente.
SECUELAS FÍSICAS
En términos físicos, la doctora destaca factores predisponentes: «La inmovilidad, el hipercatabolismo, y el uso de sedantes y otras terapias en UCI pueden desencadenar una notable pérdida de masa muscular y debilidad».
Esto resulta en el deterioro de funciones básicas, incluyendo movilidad, capacidad respiratoria y deglución, lo que a su vez compromete la autonomía y calidad de vida del paciente. «Aunque estas secuelas son las más visibles, a menudo no se toman las medidas necesarias para su prevención y tratamiento», advierte.
ALTERACIONES COGNITIVAS
Desde el aspecto cognitivo, la doctora afirma que las alteraciones pueden ser «notorias» tras la estancia en UCI.
Se observa un impacto en diversas funciones intelectuales, incluyendo pérdida de memoria, inatención, conducta alterada, incapacidad para razonamientos lógicos, lectura y escritura, e incluso para operaciones simples. «Su aparición está relacionada con el delirium durante la estancia en UCI y afecta la calidad de vida tanto de pacientes como de familiares», asegura.
«Una enfermedad crítica puede dejar una huella emocional considerable. Por ello, las secuelas psicológicas son comunes durante y después de la hospitalización en UCI. Los estados de depresión y ansiedad son frecuentes, y se han documentado casos de síndrome de estrés postraumático debido a la intensidad de la experiencia», describe la especialista.
Las alteraciones del sueño también son habituales, incluyendo dificultades para conciliar el sueño y pesadillas recurrentes donde reviven su experiencia en UCI o experimentan alucinaciones del delirium.
«Estas secuelas son a menudo pasadas por alto, ya que los pacientes tienden a minimizarlas, un aspecto que los clínicos rara vez abordan. La falta de evaluación y tratamiento provoca un efecto negativo en otros aspectos del SPCI», advierte la doctora Alonso.
EFECTOS DE UNA ESTANCIA CORTA
Respecto a la incidencia de las secuelas, la especialista indica que cuanto más breve sea la estancia, y menor el intervencionismo e inmovilidad, las secuelas tienden a ser más leves y la recuperación más rápida, aunque puede que aún persistan.
«Es fundamental considerar otros factores predisponentes menos evidentes, como soledad, aislamiento, incomunicación y falta de descanso. Una experiencia traumática como una enfermedad grave que requiera ingreso en UCI puede dejar una marca significativa en la vida de una persona. Esto debería motivar una reevaluación del modelo clásico de UCI, donde a menudo no se da cabida a los familiares más allá de los horarios de visitas, y donde la inclusión de psicólogos es necesaria», argumenta la experta.
El Servicio de Cuidados Intensivos del Hospital Universitario de Fuenlabrada ha lanzado el manual Abordaje del síndrome postcuidados intensivos, el primer texto de este tipo publicado en español, coordinado por la doctora Alonso junto a sus colegas. Este manual reúne el conocimiento más actualizado sobre prevención, diagnóstico, tratamiento y seguimiento del síndrome postcuidados intensivos, además de brindar recomendaciones prácticas para minimizar su impacto tanto en pacientes críticos como en sus familias.
Monica García Velazquez
Fuente de esta noticia: https://dgratisdigital.com/por-que-una-estancia-en-la-uci-puede-tener-secuelas-a-largo-plazo-el-sindrome-post-uci/
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