
Este mes, la creación de la especialidad de Enfermedades Infecciosas podría dar un paso de gigante. El grupo de trabajo encargado de evaluar las solicitudes de creación dio luz verde el pasado 5 de enero al inicio de la tramitación y ha concluido que debe tramitarse la creación de la solicitud de especialidad de Enfermedades Infecciosas. En este contexto, se espera que se lleve a cabo su presentación en la Comisión de RRHH del Sistema Nacional de Salud a lo largo de enero.
En este contexto, España cuenta ya con una red asistencial que trabaja a diario con infecciones complejas, pero sin un marco formativo MIR específico para quienes sostienen ese trabajo. En su carrusel sobre la situación de la especialidad, la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC) plantea que la discusión pública se ha llenado de objeciones repetidas y que conviene responderlas una por una con datos, comparaciones europeas y consecuencias organizativas.
El documento articula esa respuesta como un recorrido por 11 ‘mitos’ y sus ‘hechos’ correspondientes. La tesis de fondo es que formalizar la especialidad no supone un riesgo para otras áreas, sino una vía para homogeneizar la calidad, mejorar resultados en infecciones graves y alinear a España con el estándar europeo.
Amenaza a Medicina Interna
La primera crítica sostiene que «La creación de la especialidad de Enfermedades Infecciosas pone en riesgo a la especialidad de Medicina Interna, al conllevar escisiones en todos los servicios de Medicina Interna de España». En su respuesta, la SEIMC parte de un hecho previo: «Ya existen 105 servicios y unidades de Enfermedades Infecciosas en España».
Según la sociedad científica, esa experiencia acumulada no ha vaciado a Interna: «En esos 105 hospitales no ha habido ningún detrimento de plantilla ni competencias de los servicios de Medicina Interna, y la colaboración y el trabajo en equipo es lo habitual». La SEIMC también defiende un diseño formativo compartido: «Una especialidad de Enfermedades Infecciosas con un programa de formación con dos años de competencias comunes con el residente de Medicina Interna es un gran avance para ambas especialidades».
De este modo, la sociedad añade que la organización hospitalaria puede requerir ajustes en determinados centros, pero con un objetivo clínico: «En los hospitales en los que sea necesaria una reorganización que implique una mejor atención especializada para los pacientes con infecciones graves y complejas, será un avance que conllevará mayor calidad asistencial».
Riesgo para el paciente y «competencia transversal»
El segundo mito alerta de que «la atención de los pacientes está en grave peligro con la creación de la especialidad de Enfermedades Infecciosas». En este sentido, la SEIMC responde con evidencia comparativa: «Varios ensayos clínicos demuestran reducción de la mortalidad de los pacientes en varios escenarios de infecciones graves y complicadas, siendo en algunos de ellos el comparador el especialista en Medicina Interna».
El tercer mito afirma que «las enfermedades infecciosas son una competencia transversal, por lo que no tiene sentido una especialidad». Sin embargo, el enfoque de la SEIMC es delimitar el rol: «Los especialistas en Enfermedades Infecciosas no atienden todas las enfermedades infecciosas en ningún país del mundo». En este sentido, la sociedad precisa dónde aportan valor diferencial: «Su papel es la atención de la patología compleja y su integración en equipos multidisciplinares (como PROA), modelo de éxito con múltiples especialidades implicadas».
Falta de especialistas para hospitales comarcales
Otro argumento habitual es que «no habría especialistas suficientes en Enfermedades Infecciosas para cubrir los hospitales comarcales». Para responder a ello, la SEIMC contextualiza que el SNS ya funciona con cobertura desigual por cartera de servicios: «Muchos hospitales comarcales no tiene servicios de Neurología, Alergología, Cirugía Cardíaca…» y «no todos los hospitales de España tienen servicios de todas las especialidades médicas y quirúrgicas».
En ese marco, reivindica el papel vertebrador de Interna, dejando claro que «es precisamente en la flexibilidad del sistema donde el especialista en Medicina Interna tiene un papel fundamental». En este contexto, sitúa el debate en clave de alineamiento europeo: «En todos los países europeos hay especialidad de Enfermedades Infecciosas menos en España». La SEIMC remata con un posicionamiento explícito en el que expresan su alegría «de que por fin haya un consenso sobre esta carencia en España». «La solución debe ser la mejor para la formación de nuestros futuros especialistas en Enfermedades Infecciosas, sin consideraciones corporativistas», concluyen en el documento.
ACE, reconocimiento y homologación europea
El quinto mito plantea una salida alternativa: Una forma de solucionar la carencia de especialidad es un ACE en Enfermedades Infecciosas, una subespecialidad o un diploma de acreditación avanzada». La SEIMC niega que ese camino exista en la práctica española, ya que asegura que «las subespecialidades no existen». A ello, añade que «un ACE es inviable, exige 7 años de formación previa (5 en Medicina Interna y 2 de trabajo como adjunto) solo para poder optar a realizarlo, y no tiene capacidad para contener todos los conocimientos y competencias que requiere un infectólogo». Por eso concluye que «en Europa la especialidad es la norma».
El mito 6 defiende que «el ACE es una forma de reconocer a los profesionales que trabajan en infecciosas». Por su parte, la SEIMC desplaza el foco al futuro: «La decisión es sobre la formación de los nuevos especialistas, no sobre un reconocimiento de los ya existentes». En su visión, la especialidad «permite una formación más profunda y homologable a nivel europeo, donde la duración de la formación de los futuros infectólogos es de cinco años».
El mito 7 sostiene que «un ACE es una solución homologable a nivel europeo». El hecho, según el carrusel, es que «un ACE solo permite dos años de formación, menos de lo mínimo exigido a nivel europeo por UEMS con el apoyo de la Federación Europea de Medicina Interna». Además, alerta de un efecto práctico: «Un especialista en Enfermedades Infecciosas extranjero no podría homologar su título en España si se optase por un ACE, al no tener un título de especialista en Medicina Interna».
Mitos 8 y 9: el encaje con Medicina Interna en Europa
El mito 8 afirma que «no debe haber una especialidad independiente de Enfermedades Infecciosas en España, ya que en todos los países europeos el especialista en Infecciosas tiene una formación previa en Medicina Interna». La SEIMC vuelve a su propuesta de tronco común: «El especialista en Enfermedades Infecciosas tendría dos años de competencias comunes con los especialistas en Medicina Interna».
El mito 9 añade un detalle organizativo: «En otros países europeos, todos los especialistas médicos realizan una especialidad de Medicina Interna de 2-3 años y posteriormente la especialidad en Enfermedades Infecciosas». El hecho que aporta la SEIMC es que «en los países en los que esa formación es una especialidad de primer nivel, la especialidad en Medicina Interna no tiene una duración de cinco años».
La sociedad científica subraya que nadie está proponiendo recortar Interna en España: «Nadie propone destruir la especialidad de Medicina Interna convirtiéndola en una formación de 2-3 años como en algunos países europeos». Además, advierte de un efecto dominó si se importara ese esquema, ya que la sociedad asegura que «implicaría que debería aplicarse el mismo modelo para todas las especialidades médicas (Cardiología, Neumología, etc.), disminuyendo la calidad de la atención y reduciendo la formación específica en sus programas formativos».
Mitos 10 y 11: fragmentación y «opacidad» del proceso
El mito 10 sostiene que no se «debería de hablar de nuevas especialidades porque esto fragmenta el sistema sanitario». La SEIMC invierte la premisa y apunta al origen de la desigualdad: «La fragmentación del sistema sanitario la produce que los profesionales que trabajan en los 105 servicios y unidades de Enfermedades Infecciosas no tengan una formación vía MIR, lo que conlleva desigualdades en la calidad de la atención que realizan».
El mito 11 acusa al proceso de haberse llevado «de forma oculta y sin la participación de la Sociedad Española de Medicina Interna». La SEIMC sostiene lo contrario, dejando claro que «el proceso de evaluación por las autoridades autonómicas ha sido público». A ello, añade que «SEIMC ha informado en prensa y redes sociales de todas sus acciones, que siempre han sido públicas» y que «La SEMI ha participado presentando una propuesta de ACE en 2024». Además, según el documento, «los expertos de todas las CCAA han concluido que la especialidad es la única alternativa en base a criterios técnicos».
Javier Alberca Lamas
Fuente de esta noticia: https://gacetamedica.com/profesion/especialidad-infecciosas-por-que-aprobacion-espana/
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