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La inflación con la que Colombia despidió 2025 no trajo sorpresas, pero sí dejó una señal nítida sobre la dirección que están tomando los precios en la economía. El Índice de Precios al Consumidor (IPC) se ubicó en 5,10% anual, apenas una décima por debajo del registro de diciembre de 2024, confirmando que el país avanza por una senda de moderación lenta, pero constante. No es un giro que se sienta de inmediato en el bolsillo, pero sí un dato que consolida la idea de que el ciclo de presiones extremas quedó atrás y que los precios, aunque todavía elevados, empiezan a encontrar un nuevo punto de equilibrio.
El cierre del año estuvo acompañado por una variación mensual de 0,27% en diciembre, inferior a la del mismo mes del año anterior, cuando el gasto estacional de viajes, celebraciones y consumo típico de fin de año empujó un 0,46%. La comparación no es menor: diciembre suele ser una prueba de estrés para la inflación y, esta vez, el aumento fue más contenido, lo que refuerza la lectura de una economía que, aunque no está libre de tensiones, sí muestra un comportamiento más estable.
Al mirar el detalle de lo que explica ese 5,10% anual, el patrón es claro y muy cercano a la vida cotidiana de los hogares. Los mayores impulsores provinieron de los rubros que nadie puede evitar: la vivienda y los servicios públicos, por un lado, y la alimentación, por el otro. Dentro de ese universo, tres renglones concentraron buena parte de la presión inflacionaria del año: el arriendo imputado, que aporta 0,65 puntos porcentuales al índice; las comidas en establecimientos a la mesa y autoservicio, con 0,60 puntos; y el arriendo efectivo, con 0,49. En otras palabras, vivir y comer fuera de casa siguió siendo, con diferencia, lo que más encareció el costo de vida en Colombia.
Diciembre, además, dejó una radiografía muy elocuente del comportamiento del consumo. El mayor aumento mensual se registró en restaurantes y hoteles, con una variación de 1,24%. Allí pesaron especialmente los servicios de alojamiento, que subieron 2,78%, las comidas preparadas para consumo inmediato, con 1,31%, y los consumos en restaurantes formales y de autoservicio, que avanzaron 1,28%. La temporada alta de turismo, celebraciones y salidas sociales volvió a trasladarse, como es habitual, a los precios que pagan los consumidores.
Incluso dentro de ese mismo universo hubo matices. Los gastos en bares, discotecas y establecimientos nocturnos subieron apenas 0,30%, mientras que bebidas como gaseosas y refrescos en restaurantes aumentaron 0,66% y las bebidas calientes, 1,01%. La recreación y la cultura también aportaron presión, con una variación mensual de 1,04%, impulsada por el fuerte encarecimiento de entradas a cine y teatro, que saltaron 5,24%, y por los paquetes turísticos completos, que subieron 4,16%, reflejando la demanda típica de fin de año.
En contraste con ese encarecimiento del ocio y el consumo fuera del hogar, el mercado ofreció un respiro inesperado. Alimentos y bebidas no alcohólicas fue la división de menor variación en diciembre, con una caída de 0,11%. La reducción estuvo concentrada en productos básicos como la zanahoria, que se desplomó 14,47%, la cebolla, que bajó 6,99%, y las frutas frescas, con una caída de 4,36%. No obstante, esa corrección no fue generalizada: el tomate subió 13,88%, las papas 4,69% y los plátanos 3,52%, mostrando que el comportamiento de los alimentos sigue siendo volátil y muy dependiente de factores climáticos, logísticos y de oferta.
Algo similar ocurrió con los bienes para el hogar. Muebles y artículos de uso doméstico registraron una leve contracción de 0,07% en el mes, gracias a caídas en electrodomésticos como lavadoras y secadoras, que bajaron 0,96%, y en artículos de ferretería, con un retroceso de 0,92%. Son ajustes que alivian algunos gastos puntuales, pero que no alteran de fondo la presión que ejercen los costos estructurales sobre las familias.
Cuando se amplía la mirada al conjunto del año, el panorama vuelve a girar alrededor de los mismos protagonistas. Restaurantes y hoteles lideraron la inflación anual con un incremento de 7,91%, seguidos de educación, que subió 7,36%. En el sector de comidas y alojamiento, las mayores alzas se dieron en bebidas calientes para consumo inmediato, con un fuerte 13,22%, en los pagos por alimentación en comedores, que aumentaron 8,64%, y en las comidas en restaurantes y autoservicios, con 7,99%. En educación, el encarecimiento fue especialmente visible en la secundaria, que subió 8,76%, la educación preescolar y básica primaria, con 8,69%, y los cursos de educación no formal, que avanzaron 6,46%.
En el extremo opuesto, la división de información y comunicación mostró una variación anual de apenas 1,22%, una de las más bajas del índice, incluso con aumentos en servicios de telefonía e internet del orden de 2,64%. Este comportamiento refleja cómo algunos sectores tecnológicos y de servicios digitales siguen funcionando como amortiguadores de la inflación.
El balance final deja también un listado de los factores que ayudaron a contener el IPC. Además de los ya mencionados arriendos y comidas fuera del hogar, que fueron los grandes motores del año, hubo rubros que jugaron a favor de la moderación: las papas restaron 0,11 puntos porcentuales al índice, la electricidad 0,09 y el arroz 0,07, con una reducción particularmente visible en el último mes del año en el costo de la energía.
El 5,10% con el que Colombia cerró 2025 no es una cifra que invite al triunfalismo, pero sí confirma que la inflación ha dejado atrás los picos más agudos y se mueve ahora en una franja de mayor estabilidad. El problema, sin embargo, sigue estando en lo esencial: pagar arriendo y comer fuera de casa continúa siendo cada vez más caro, y eso mantiene una presión constante sobre los ingresos de los hogares. El mercado puede dar respiros temporales y algunos bienes pueden abaratarse, pero mientras los costos de vivienda y servicios sigan en niveles elevados, la sensación de estrechez no desaparecerá. Ese es, en última instancia, el desafío económico y político que deja el cierre de 2025
carloscastaneda@prensamercosur.org
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REDACCIóN COLOMBIA
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