
Valor Agro Argentina.- Mientras los ojos del mundo vuelven a posarse sobre Venezuela por la inestabilidad política, desde el sector agropecuario surge una mirada distinta: la del productor que sigue trabajando, sembrando y apostando a la producción en medio de la incertidumbre. Ese es el caso de Hernán Torre, productor agropecuario cordobés, oriundo de General Baldissera (departamento Marcos Juárez), radicado desde hace 15 años en Venezuela.
Torre produce en el estado Portuguesa, considerada la zona núcleo agrícola del país, donde integra un grupo de 20 productores venezolanos con los que conformaron una regional de Aapresid Venezuela, trabajando bajo sistemas de siembra directa y mejora de la productividad.
Un país convulsionado, pero con actividad en marcha
“El sábado nos desayunamos con la noticia de que se habían llevado a Maduro. Hubo desorden entre las fuerzas de seguridad y durante el fin de semana la gente se quedó en sus casas. El lunes se acomodó un poco la situación política, asumió la vicepresidenta y la Asamblea Nacional tomó posesión. Desde entonces, la actividad volvió a ponerse en marcha”, relató.
Según Torre, pese a la tensión política, la población retomó rápidamente su rutina: se reactivó el transporte, el abastecimiento de combustible y la actividad productiva. “La gente está expectante, pero tranquila. Todo cambia muy rápido en Venezuela”, señaló.
Producción privada y escasa intervención estatal
Consultado sobre su relación con los distintos gobiernos —Chávez primero y Maduro después—, Torre fue claro:
“Nunca tuvimos problemas. Siempre estuvimos en el sector privado, ajenos a la política. No somos de interés para el régimen. En algunos casos hubo diálogo con ministros o gobernadores por cuestiones técnicas, pero nunca conflictos”.
Hoy, la producción agropecuaria venezolana no depende del Estado, sino de relaciones directas entre productores e industria privada. “El Estado ya no compra alimentos ni fija precios como antes”, explicó.
Un mercado interno deficitario, pero atractivo para producir
Venezuela no logra autoabastecerse de alimentos y depende fuertemente de las importaciones. Esa realidad genera oportunidades para quienes producen localmente.
Soja: se consumen 900.000 toneladas anuales y se producen apenas 20.000
Maíz, arroz y azúcar: deben importarse entre el 40% y el 50%
Precios internos: se pagan a valores equivalentes a importación (Chicago + flete + nacionalización)
“Eso hace que el precio del maíz o la soja esté entre un 30% y 40% por encima de Chicago”, explicó Torre, quien remarcó que no existen retenciones y que los impuestos a la producción primaria son bajos.
El talón de Aquiles: la macroeconomía
El principal problema, según el productor argentino, es la inestabilidad macroeconómica.
“El diferencial cambiario se dispara de un momento a otro. Hoy tenemos casi un 100% de diferencia; hace pocos meses era del 10 o 20%. Eso cambia todo el tiempo”, advirtió.
A esto se suman los problemas recurrentes de abastecimiento de combustible, paradójicos para un país petrolero. “Venezuela tiene el complejo refinador más grande del mundo, pero hace más de 20 años que no se invierte. Entonces se rompe algo y falta gasolina”, describió.
Del colapso al libre mercado
Torre recordó que el período más duro fue entre 2015 y 2018, cuando el país colapsó económicamente.
“Había desabastecimiento total: no se conseguía azúcar, café, papel higiénico ni pasta dental. Hasta ese momento todo estaba subsidiado y los precios regulados. Cuando el país quiebra y se pasa al libre mercado, muchos productores no pudieron adaptarse y quebraron”.
Los que sobrevivieron, asegura, son productores “antifrágiles”:
“Aprendieron a vivir y a beneficiarse del desorden, la incertidumbre y el caos”.
Un potencial agrícola enorme
Más allá de la coyuntura, Torre destaca el potencial estructural de Venezuela:
24 millones de hectáreas agrícolas disponibles
Un total de 93 millones de hectáreas, de las cuales el 50% es apto para agricultura y ganadería
Diversidad de suelos: desde tierras A1 hasta zonas arenosas
Abundante agua, ríos, embalses y sistemas de riego
Clima tropical con alta pluviometría
“Venezuela tiene playas al nivel del mar y cordillera con nieve a 4.000 metros. Hay suelos con pH 6 y 7, francos, franco-arcillosos, y muchísima agua. El potencial es impresionante”, subrayó.
Productores al margen de la política
Para Torre, el productor venezolano hoy está enfocado en producir, no en la política.
“Los problemas políticos son entre ellos. Nosotros nunca tuvimos conflictos. Mientras trabajes y produzcas, nadie te molesta”, aseguró.
A sus 53 años, con familia venezolana formada en el país, Torre sigue apostando a la producción y al largo plazo.
“Las oportunidades son enormes. Hay incertidumbre, sí, pero también mucho por hacer”, concluyó.
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Fuente de esta noticia: https://agrodelsur.com/un-productor-argentino-en-venezuela-destaca-el-potencial-del-pais-caribeno-en-el-agro/
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