
Imagina una mañana en la que todo transcurre con la normalidad de siempre. Lo viste cuando se colgó su mochila y escuchaste el sonido de las llaves al salir. Le diste un beso rápido en la puerta, y lo miraste alejarse por la vereda. Fue una despedida como todos los días, una de tantas que hoy darías la vida por repetir.
Imagina que,es la hora de su regreso y no sabes nada de él. A medida que pasan las horas, la inquietud te empieza a apretar el pecho, cae la noche y el sonido de la llave girando en la cerradura, ese que esperas muy atenta, no sucede. El plato de la cena se enfría sobre la mesa y te pasas la madrugada frente a la ventana, mirando la calle vacía, rogando que cualquier sombra que dobla a la esquina sea él. Si pasaran los días y el silencio fuera la única respuesta. ¿Dejarías de buscarlo?
Imagina que los meses se transforman en años y esa angustia aguda se vuelve un dolor crónico, una sombra que te acompaña a cada paso.
Ves a sus compañeros crecer, mientras tú te quedas atrapada en el minuto exacto en que él cruzó la puerta. Si después de una década no supieras nada de él. ¿Dejarías de buscarlo?
Pasan las décadas te miras al espejo y ves a alguien que envejeció esperándolo, tu cuerpo ya está cansado pero tu corazón sigue latiendo ante cualquier golpe en la puerta o al escuchar el sonido del teléfono. Has vivido una vida de incertidumbre, siendo protagonista sin desearlo, de una historia que aún no tiene final. Imagina que llegas a la vejez con las últimas fuerzas que te quedan. ¿Dejarías de buscarlo?
Detente un segundo y piénsalo con honestidad: ¿Crees que después de medio siglo llegaría un día en el que simplemente cerrarías la puerta y aceptarías el vacío? Ante la ausencia del ser que más amas, ¿Dejarías de buscarlo?
La realidad de los hechos marcan que los militares, que mandados por la Constitución de la República debían proteger a los ciudadanos, en lugar de cumplir con su deber cometieron graves abusos de poder, violando la Constitución y las leyes, desapareciendo, torturando y asesinando a quienes simplemente pensaban diferente. ¿Dejarías de buscarlo?
Historias como estas no son ficción, son la realidad que viven cientos de madres, abuelas y familiares que llevan más de 50 años buscando sin descanso a sus seres queridos. Cada año, una sola pregunta persiste en sus corazones, una pregunta que el paso del tiempo no ha logrado borrar: ¿Dónde están?.
La herida abierta de quienes no saben nada de sus hijos y nietos desde que fueron desaparecidos durante la dictadura militar sigue vigente. Tu, ¿Dejarías de buscarlo?
Ahora te pregunto a ti que piensas que esto ya es pasado y que esa parte oscura de nuestra historia debe seguir siendo considerada como algo que ya fue y que no necesita más atención. Sinceramente, ¿Dejarías de buscarlo?
Dejar de buscar, dejar de preguntar, sería aceptar que la injusticia y el sufrimiento de esas familias no importan. La memoria y la búsqueda de justicia son necesarias para que esa parte oscura de la historia no se repita nunca más.
Lo más doloroso es la incertidumbre de aquel día en que un ser querido se fue con una sonrisa, lleno de luchas y sueños, y nunca regresó, en realidad, no lo dejaron regresar.
Honestamente, te pregunto a ti: si fuera tu hijo o tu nieta… , tu, ¿Dejarías de buscarlos?.
Redacción
Fuente de esta noticia: https://grupormultimedio.com/dejarias-de-buscarlos-id181353/
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