
Columna de Opinión -Periodista Carlos Castañeda @carprensa
En Colombia, la derecha política ha desplegado una serie de estrategias para socavar al gobierno liderado por Petro. Resulta desconcertante observar su constante erratismo a pesar de contar con el respaldo de los medios de comunicación. Su desconexión con el apoyo popular refleja una torpeza que solo evidencia su desesperación por mantener el statu quo.
Recientemente, hemos presenciado un proyecto de cambio que desafía un antiguo régimen arraigado en todos los ámbitos del poder. Subestimar las amenazas y ataques del adversario sería un grave error, pues no tienen límites en su disposición para difamar, distorsionar y contaminar el discurso público en busca del daño máximo.
Es imperativo mantener una vigilancia constante sobre las acciones de la extrema derecha y los liberales inclinados a la derecha, los llamados «Tibios» pero que queman, que ejerce influencia en los entresijos del poder político. Aunque pueda resultar incómodo, es necesario prestar atención a figuras grotescas que intentan imponer sus fórmulas y líneas de gobierno, a pesar de su historial cuestionable.
El refrán «no hay nada más peligroso que un político corrupto disfrazado de izquierdista» cobra relevancia en este contexto. Individuos como el exministro de hacienda Acevedo y el exministro «terno» de salud Gaviria, quienes ahora proponen soluciones a problemas que antes ignoraban, evidencian la hipocresía de quienes defienden intereses particulares bajo una máscara ideológica.
Asimismo, figuras como el exministro de salud Fernando Ruiz, cuya relación e su esposa con empresas del sector podría comprometer su imparcialidad, representan una amenaza latente para el avance de reformas genuinas en el sistema de salud.
Las fuerzas de derecha aprovechan cualquier oportunidad para enturbiar el debate político, incluso cuestionando la legitimidad de organismos multilaterales. Mientras tanto, el gobierno liderado por Petro continúa con determinación sus esfuerzos por transformar la nación.
La política de interdicción de cocaína, orientada a desmantelar el poder de los narcotraficantes, y la transición hacia fuentes de energía renovable son ejemplos tangibles de progreso en medio de la resistencia. Las acciones del gobierno no solo buscan enfrentar los retos presentes, sino también construir un futuro más justo y equitativo para todos los colombianos.
Es crucial mantener un equilibrio entre la vigilancia frente a las amenazas del pasado y la promoción activa del cambio. Adoptar una postura puramente defensiva solo conducirá a la derrota. Deben estar atentos a los movimientos del viejo régimen y sus intentos de desestabilización, pero nunca perder de vista el objetivo principal: impulsar las transformaciones que Colombia tanto necesita.

