
Este texto surge de la entrega del título de Doctora Honoris Causa a María Moreno “María Cristina Forero”, el día 23 de septiembre de 2025.
Alan Pauls dice que Borges encarna el paradigma absoluto del estilo: la capacidad de “cambiar el mundo tocándole apenas una coma” (2). Juan Filloy tenía una idea afín en cuanto al espíritu de la lengua: siempre vale más el ingenio que el genio. “El ingenio agrega a una lengua la cohesión que proporciona la sagacidad y el coeficiente intelectual que suministra la cultura divulgada. Por eso el ingenio popular interviene en grado eminente en la creación del idioma…” (3) etc. (diría Germán García). Entre puntuación, ingenio y estilo, se teje el equívoco que mantiene a una lengua viva, en movimiento constante.
Lacan no era indiferente a esta perspectiva. Basándose en las escrituras simbólicas como la Biblia o los textos chinos, notaba que en un inicio se prestaban a la ambigüedad por la ausencia de la puntuación. “La puntuación, una vez colocada, fija el sentido”. Y si el sentido decide el mundo, cambiar la puntuación es también cambiar el mundo. Analista es aquel que puntúa, o cambia las comas para que un sentido nuevo aparezca, otro se derrumbe y con ello sea accesible el discurso del inconsciente: “Así, es una puntuación afortunada la que da su sentido al discurso del sujeto” (4). Miller, mucho tiempo después, sentencia “la interpretación analítica es esencialmente un hecho de puntuación” (5).
Puntuación, ingenio y estilo, pertenecen a ese ámbito de la lengua tan repleto de ambigüedades y confusiones que las tornan en esos imposibles de enseñar y de aprender. Escapan a la mímesis y la asimilación. Actúan en la lengua, le pertenecen, pero, como dijo María Moreno al momento de recibir justamente el título de Doctora Honoris Causa respecto al amor preceptor, “como fuera de esta”. Y es justamente a partir de esta partícula ex que ese otro discurso que se teje entre los saberes, disciplinas, etc., ex-siste. Como un ex que sigue existiendo en la vida de alguien, como un ex adicto que vive con el fantasma de su adicción, como un ex estudiante que abandonó la vía institucional y eligió el camino del autodidacta. El ex indica que algo fuera puntúa el discurso.
De María podríamos decir que vino de afuera de la universidad. Que es exterior a ella. O bien que “la universidad bohemia de los bares” (6), le permitió elegir sus maestros. Fue autodidacta al modo de Germán García (7): “el autodidacta no es el que aprende de sí mismo sino el que elige sus maestros”. Y ella lo eligió a él como quien podía puntuar su deseo. Amor preceptor, llamó en el discurso de recepción del título honorífico, a ese lazo singular con aquel que señala los libros prohibidos, quien lee el deseo, aquel que no detenta autoridad como poder, sino que se autoriza a sí mismo para esa transmisión.
Pero el hecho significativo que quisiéramos destacar de ese acontecimiento que es para la Universidad Nacional de Córdoba otorgarle el título de Doctora Honoris Causa, es el siguiente: sabemos que el nombre “original” de María Moreno es María Cristina Forero. María Moreno vino después, como pseudónimo. A título de Cristina Forero, publica su primer texto de ficción en la revista Literal (8). “Es la asunción de tu nombre y de la literatura”, le espetó Germán García. Renegó del María Cristina en Contramarcha, recordando una canción española que decía “María Cristina me quiere gobernar / y yo le sigo, le sigo la corriente / porque no quiero que diga la gente / que María Cristina me quiere gobernar” (9). Ni gobernada, ni gobernanta, el estilo mismo armó a María Moreno, asumiendo la herencia periodística de Mariano. Como sea, la cuestión es ¿A quién se le otorga el título? ¿A María Cristina Forero, o a María Moreno? La solución salomónica en la escritura del certificado, del título fue… a las dos, solo que una puntuación afortunada, puso las comillas en el lugar equivocado: María Moreno, “María Cristina Forero”.
Vamos a las comillas: “las comillas, dice Miller en Caracas, permiten separar aquello que el sujeto que habla o escribe no toma a su cuenta propia en el texto, las comillas permiten señalar una cita, pero también una ironía…” (10) El genio de la lengua quiso irónicamente que el título Honoris Causa fuera entonces para el pseudónimo, y aisló el nombre como aquello que no se toma a cuenta propia. La doctora Forero y la Doctora Moreno, serán inconfundibles. Forero será su madre, doctora, médica; y Moreno, la hija, doctora… Honoris Causa. Una puntuación afortunada.
Las comillas equivocadas dan una inscripción inédita en ese lugar que llamamos del Otro. En el salón de grados del exrectorado de la UNC, con sus cuadros de obispos y monjes, se cuelan esos otros genios que de una u otra manera han atentado contra las formas rígidas. Tal vez otra vez el genio de Germán García que con malicioso humor quiso devolverle el homenaje del amor preceptor en una segunda vuelta irónica de la misma frase que le dijo en sus inicios: “es la asunción de tu nombre y de la literatura”.
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2 Pauls Alan, El factor Borges, 2006, Anagrama.
3 Filloy Juan, Karcino, 2005, Cuenco del plata. Recordemos que Juan Filloy rondó los salones de lo que hoy llamamos el “ex-rectorado” de la Universidad Nacional de Córdoba en épocas de la Reforma de 1918. Ocasión en la cual irrumpió con otros estudiantes en el salón de actos recién decorado por Camilo Camiloni, y vandalizaron un cuadro de Trejo y Sanabria hasta que uno de los líderes intervino para que la cosa no pasara a mayores. Candelaria de Olmos, Juan M. Conforte, Juan Filloy. Papeles sueltos, Editorial UNC, 2017.
4 Lacan J., “Función y campo de la palabra y el lenguaje”, Escritors 1, Siglo XXI.
5 Miller J-A, “Lectura del inconsciente”, Caracas, 1998.
6 Moreno M., “El amor preceptor”, texto leído en la entrega del título honorífico.
7 Germán García, literato y psicoanalista miembro fundador de la EOL, recibió el mismo título, en el mismo salón de actos donde Juan Filloy atentó contra un cuadro y María Moreno recibió el suyo, en agosto de 2014.
8 La revista Literal se editó entre los años 1973 y 1977 y fue fundada por Germán García, junto a Luis Guzmán, Osvaldo Lamborghini, entre otros.
9 Moreno M., Contramarcha, Ampersand, 2016.
10 Miller J-A., “Lectura del inconsciente”…
Juan M. Conforte es psicoanalista y editor de la Editorial de la Universidad Nacional de Córdoba. Autor de Anómalo archipiélago de islas probables y de varias publicaciones en Cba24n.com.ar.
https://www.cba24n.com.ar/opinion/sobre-una-puntuacion-afortunada_a6aecdfb6e5a8390b02d02781
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