
Los mercados de pulgas tienen una historia vinculada con la venta de objetos usados y antigüedades en espacios al aire libre. Su nombre proviene de la expresión francesa marché aux puces, asociada con antiguos mercados parisinos donde se comercializaban artículos que podían estar infestados de pulgas. Con el tiempo, el término comenzó a identificar ferias donde los objetos antiguos y de segunda mano encuentran nuevos compradores.
La propuesta recupera artículos que permanecen guardados en las casas y les ofrece una nueva oportunidad de uso. Muebles, vajillas, libros, revistas, juguetes y piezas de colección forman parte de este tipo de encuentros. Además de facilitar intercambios comerciales, estos espacios permiten recuperar historias y recuerdos familiares.
UNA PRIMERA EDICIÓN
CON GRAN CONVOCATORIA
Corrientes incorporó esta propuesta el domingo 13 de septiembre, con una primera edición organizada por la Municipalidad. El encuentro se realizó en el parque Cambá Cuá y reunió a más de 40 expositores. La convocatoria también atrajo a una importante cantidad de vecinos que recorrieron los distintos puestos.
Desde el Municipio destacaron el resultado de la jornada y la respuesta del público. La subsecretaria de Políticas Ambientales, Mercedes Mestres, expresó su satisfacción por la convocatoria y agradeció a feriantes y visitantes. La funcionaria también remarcó la diversidad de artículos que encontraron quienes se acercaron al parque.
Entre los productos ofrecidos hubo vajillas, cristalería, libros, diarios, objetos de colección, artículos decorativos y discos de vinilo. La variedad permitió que cada puesto ofreciera piezas con distintas características y valores. La propuesta despertó el interés de quienes buscaban objetos particulares y de quienes simplemente querían recorrer la feria.
El intendente Claudio Polich también valoró el resultado de esta primera experiencia. Según explicó, la convocatoria superó las expectativas y varios interesados no pudieron participar porque se había establecido un cupo de expositores. La medida buscó garantizar una mejor organización de la actividad.
Para el Jefe comunal, el mercado representa una oportunidad para recuperar el valor de objetos que muchas familias conservan en sus hogares. Juguetes, libros, revistas y vajillas pueden encontrar nuevos propietarios y continuar formando parte de otras historias. También destacó el encuentro entre generaciones que se produce cuando los adultos comparten con los más jóvenes recuerdos asociados con esos artículos.
La iniciativa tiene, además, un componente económico para quienes participan como vendedores. Los feriantes pueden obtener ingresos mediante la comercialización de objetos que ya no utilizan o mantienen guardados. De esta manera, la propuesta combina el intercambio, el aprovechamiento de recursos y la posibilidad de generar nuevas oportunidades.
UNA PROPUESTA QUE
TENDRÁ CONTINUIDAD
La respuesta de los visitantes y la participación de los expositores impulsaron la continuidad de la iniciativa. Desde el área municipal destacaron que la experiencia tuvo una recepción positiva y anticiparon que el Mercado de Pulgas llegó para quedarse. La segunda edición ya se encuentra en preparación para la semana próxima.
La convocatoria para participar como feriante permanece abierta y está dirigida a personas que tengan objetos antiguos, usados o de colección en buen estado. Los interesados podrán realizar su preinscripción hasta el martes. La propuesta busca sumar nuevos puestos y ampliar la variedad de artículos disponibles.
Quienes deseen participar pueden consultar los requisitos y acceder a la inscripción mediante el enlace habilitado por los organizadores: bit.ly/convocatoriamercadodepulgas. Corrientes se prepara para una nueva edición de una feria que combina oportunidades comerciales y objetos con historia.
El curioso origen detrás del nombre
La historia sobre el origen del «mercado de pulgas» depende de a qué fuente se recurra. La respuesta más común remite a su traducción directa del francés: «marché aux puces», llamado de esta manera por las pulgas que los muebles solían traer. Las razones hablan del desplazamiento de clases, y la lucha de una de ellas por subsistir.
A finales de 1800, Francia atravesaba un proceso de trasformación urbana y desigualdad social. En París, los barrios medievales antiguos se fueron desplazando, destruyéndose para dar paso a lujosos bulevares. Así, las clases más bajas ganaban dinero recogiendo y vendiendo los muebles que las personas de clase alta desechaban.
La nueva París buscaba una estética pulcra, prolija y lujosa, por lo que el mercado ambulante fue prohibido dentro de los límites de la ciudad. De esta manera, poco a poco se fue originando un nuevo comercio al Norte de la ciudad, fuera de su jurisdicción fiscal. La ubicación les permitía a los comerciantes no pagar impuestos por vender productos de segunda mano.
París era una ciudad obsesionada con el higienismo, una corriente médica y filosófica que asociaba la limpieza física con moralidad. Los barrios desplazados, repletos de chozas de madera, eran el centro de la inmundicia en este contexto. Las clases altas sospechaban que estos barrios, como así también los productos que comercializaban, estaban infestados de plagas, de allí el nombre despectivo que les asignaron y perduró.
https://www.diarioellibertador.com.ar/mercado-de-pulgas-la-iniciativa-que-desperto-el-interes-de-los-correntinos/
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