
San Diego, El Tejar, El Batán y Calderón permiten acercarse a distintas formas de recordar. Entre mausoleos, flores y encuentros familiares, los camposantos conservan parte de la historia de la capital.
July Ruiz / Notimercio
Hay una manera de conocer Quito que exige bajar la voz y caminar sin apuro. Está entre sus cementerios: en los apellidos grabados sobre la piedra, en las fechas que resumen una vida y en las flores que alguien vuelve a colocar cada noviembre.
Recorrer estos lugares permite mirar la ciudad desde sus despedidas. Allí permanecen las historias de personajes públicos, pero también las de madres, abuelos, trabajadores y vecinos cuya memoria sigue viva en sus familias. Ya que la conmemoración de los difuntos también construye historia desde la vida cotidiana.
Para este Día de Difuntos, proponemos un recorrido por cuatro espacios representativos. Conviene dividirlo en varias jornadas: cada lugar merece tiempo y las distancias entre el Centro Histórico, el norte y Calderón requieren traslados.
San Diego: caminar por una ciudad dentro de la ciudad
El cementerio de San Diego es una primera parada para quienes desean acercarse al patrimonio funerario quiteño. Se encuentra en el entorno del Centro Histórico, entre El Panecillo y la Cima de la Libertad, y abrió sus puertas el 21 de abril de 1872.
Sus mausoleos, esculturas y pabellones permiten observar distintos lenguajes arquitectónicos: clásicos, neogóticos, barrocos y eclécticos. La Sociedad Funeraria Nacional destaca la participación de artistas como Pietro Capurro, Luis Mideros y Francisco Durini en las edificaciones del camposanto.
La visita puede comenzar mirando la portada y continuar por los corredores, deteniéndose en los detalles de las tumbas: una figura, una dedicatoria, una fecha. El interés no está únicamente en encontrar una sepultura conocida, sino en reconocer cómo distintas generaciones expresaron el duelo y el deseo de permanecer en la memoria.
Entre los personajes sepultados en San Diego se encuentra el expresidente José María Velasco Ibarra. Para localizar tumbas específicas, lo más práctico es solicitar orientación a la administración o participar en una visita guiada.
El Tejar: la memoria del Quito antiguo
Otra parada está en El Tejar, detrás de la Recoleta Mercedaria, en el sector occidental del Centro Histórico. Es uno de los espacios funerarios históricos de la capital y conserva corredores, sepulturas y monumentos elaborados en piedra y mármol.
Su visita permite acercarse a la transformación de las prácticas funerarias quiteñas y a la relación entre los antiguos espacios religiosos y los lugares destinados a los entierros.
Aquí vale la pena observar las diferencias entre las sepulturas, leer algunas inscripciones y preguntar por la historia del conjunto. Una visita acompañada puede ayudar a distinguir los hechos documentados de las leyendas que circulan alrededor del cementerio.
San Diego y El Tejar pueden formar parte de una misma jornada dedicada al patrimonio funerario del Centro, dejando tiempo suficiente para los desplazamientos y evitando convertir la visita en una carrera entre lugares.
El Batán: otra parada en el norte
Para continuar el recorrido en otra jornada, una opción es el cementerio Padre Mariano Rodríguez, conocido como El Batán. Está ubicado en la avenida Eloy Alfaro y la calle Buganvillas, y lleva el nombre del fundador de la Sociedad Funeraria Nacional.
En este punto, el recorrido puede adquirir un sentido más personal. Antes de salir, vale preguntar en casa dónde están sepultados los familiares, quién conserva las fotografías y qué historias recuerdan los mayores. Visitar un cementerio también puede ser una oportunidad para reconstruir el árbol familiar o compartir con los hijos un recuerdo que todavía no conocen.
Llevar el nombre completo y los datos de la sepultura facilita pedir ayuda en la administración. Si el propósito es acompañar a un familiar, conviene reservar tiempo para hacerlo con calma.
Calderón: recordar desde el encuentro comunitario
En Calderón, al noreste del Distrito, la visita permite acercarse a tradiciones en las que la memoria también se expresa mediante alimentos, rezos y encuentros familiares.
Calderón y Llano Grande se encuentran entre los lugares donde permanecen prácticas de visita a los cementerios, ofrendas alimentarias y reuniones comunitarias. Estas expresiones no son idénticas en todas las familias: su continuidad depende de cada comunidad y generación.
Para la conmemoración de 2026, la presidenta del GAD de Calderón, Mercedes Luque, explicó a El Universo que la programación contempla una misa el 1 de noviembre a las 18:00, seguida de una procesión hacia el cementerio, una serenata y el encuentro alrededor de la colada morada y las guaguas de pan. Conviene confirmar los detalles con la organización local antes de asistir.
Quien llegue como visitante debe hacerlo con discreción. Pedir permiso antes de fotografiar y no interrumpir una oración o una reunión familiar es parte del respeto que merece la celebración.
Una actividad cultural confirmada para el feriado
El martes 3 de noviembre de 2026, a las 10:30, el Museo de la Ciudad realizará “La morada de los ausentes”.
La propuesta incluye una charla y un recorrido por la Sala Sociedades Antiguas y las criptas del museo. Después, el grupo caminará hacia el cementerio de San Diego para conocer sus prácticas mortuorias. El acceso anunciado cuesta USD 5. Las inscripciones y la disponibilidad deben consultarse con el museo.
Cómo organizar la visita
Esta es una propuesta de recorrido propio; no corresponde a un circuito oficial ni implica que todos los espacios tengan el mismo horario.
| Jornada sugerida | Lugares | Enfoque |
|---|---|---|
| Primera | San Diego y El Tejar | Arquitectura, historia y memoria del Centro Histórico. |
| Segunda | El Batán | Visita familiar y recuerdos personales. |
| Tercera | Calderón | Tradiciones comunitarias y conmemoración de Difuntos. |
Antes de salir, confirme con cada administración los horarios de ingreso y las condiciones para visitas culturales. Los recorridos nocturnos organizados tienen reglas y reservas diferentes del acceso habitual.
Para el feriado, el Municipio anunció controles especiales del 1 al 3 de noviembre en San Diego, El Tejar, Calderón, los parques de los Recuerdos y el Panteón de la Basílica. La intervención incluye ordenamiento del espacio público y atención a aglomeraciones.
Lleve calzado cómodo, protección para la lluvia y una bolsa para sus residuos. Respete las tumbas, evite apoyarse en monumentos antiguos y mantenga libres los pasos. Si acude con niños, explicarles el sentido de la visita puede convertirla en una conversación serena sobre la historia familiar.
Al terminar, quizá lo que permanezca no sea el nombre de un mausoleo, sino una pregunta para llevar a casa: quién era aquella persona de la fotografía, qué le gustaba comer o por qué todavía alguien le lleva flores. En esos relatos pequeños, Quito también conserva su memoria.
https://notimercio.ec/2026/10/31/quito-tambien-se-cuenta-entre-sus-tumbas-un-recorrido-por-sus-cementerios-y-sus-memorias/
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