
El resultado será especialmente relevante para Paraguay por su estrecha vinculación económica con Brasil, el peso de las inversiones brasileñas en el mercado nacional y la necesidad de avanzar en cuestiones pendientes de la relación bilateral, entre ellas la revisión del Anexo C del Tratado de Itaipú, que incide en las condiciones financieras de la hidroeléctrica y en el aprovechamiento de la energía producida por la binacional.
En la primera vuelta, realizada el 4 de octubre, Flávio Bolsonaro obtuvo aproximadamente el 47% de los votos válidos, frente al 45% alcanzado por Lula, sin que ninguno consiguiera la mayoría necesaria para ganar directamente. La votación de este domingo decidirá entre la continuidad del actual Gobierno y la propuesta de cambio impulsada por el hijo del expresidente Jair Bolsonaro.
ITAIPÚ, EL PRINCIPAL PUNTO DE ATENCIÓN PARA PARAGUAY
La revisión del Anexo C de Itaipú constituye uno de los asuntos más sensibles para el país. El documento establece las bases financieras y de prestación de los servicios de la hidroeléctrica, por lo que sus términos repercuten en el costo de la energía y en los recursos disponibles para ambos países.
La tarifa vigente de Itaipú es de USD 19,28 por kW/mes hasta finales de 2026. Sin embargo, la negociación sobre las condiciones futuras continúa pendiente, y el cambio de Gobierno en Brasil podría modificar el contexto político en el que deberán definirse los próximos acuerdos.
Una eventual reelección de Lula permitiría dar continuidad al diálogo con la administración paraguaya de Santiago Peña. No obstante, esa continuidad no garantiza concesiones a favor de Paraguay: el mandatario brasileño también deberá responder a las presiones internas y a los intereses económicos de su país. Además, el avance de las fuerzas de derecha en el Congreso brasileño podría limitar el margen de maniobra del Ejecutivo para aprobar eventuales acuerdos.
En cambio, una victoria de Flávio Bolsonaro abriría una etapa de cambio político y podría facilitar el entendimiento ideológico con el Gobierno paraguayo, que mantiene una orientación económica favorable a la inversión privada. Algunos analistas consideran que esa afinidad podría contribuir a las negociaciones sobre Itaipú; sin embargo, no existe una garantía de que un eventual Gobierno de Bolsonaro acepte las pretensiones paraguayas ni de que el resultado final sea más favorable para el país.
La cuestión central, por tanto, no pasa únicamente por quién ocupe el Palacio del Planalto, sino por la capacidad de Paraguay para defender sus intereses en la mesa de negociación, con argumentos técnicos, objetivos claros y una estrategia que trascienda las afinidades políticas.
COMERCIO E INVERSIONES: UNA RELACIÓN QUE VA MÁS ALLÁ DE LA POLÍTICA
Brasil es el principal socio comercial de Paraguay y tiene una presencia significativa en la economía nacional. Según datos citados por la Cámara de Comercio Paraguay–Brasil, la inversión brasileña acumulada en Paraguay alcanzó USD 1.517,7 millones en 2024, equivalente al 14,6% del total de la inversión extranjera directa registrada en el país. Asimismo, empresas brasileñas participan de manera importante en la industria maquiladora paraguaya.
Una eventual victoria de Lula podría mantener las condiciones que han impulsado a empresarios brasileños a instalarse en Paraguay, atraídos por las ventajas de costos y las oportunidades de producción orientada al mercado regional. Algunos referentes empresariales también plantean que la continuidad del actual Gobierno brasileño podría sostener el flujo de personas, capitales y emprendimientos hacia el país.
Por su parte, Flávio Bolsonaro ha planteado una orientación económica más liberal, con énfasis en la reducción de impuestos, la apertura comercial y la atracción de inversiones.
Si esas propuestas se tradujeran en políticas concretas, podrían fortalecer la actividad económica brasileña y generar nuevas oportunidades para empresas paraguayas integradas a sus cadenas productivas. Sin embargo, también podrían modificar los incentivos que hoy llevan a determinadas empresas a instalarse del lado paraguayo de la frontera.
Otro factor que deberá observarse es la evolución del real brasileño. Una eventual depreciación de la moneda podría afectar la competitividad de los productos paraguayos y modificar los costos relativos del comercio fronterizo.
Para sectores como la maquila, la agroindustria y el comercio de Ciudad del Este, las decisiones económicas de Brasil tienen efectos que van mucho más allá de las preferencias políticas de su próximo presidente.
DOS ESCENARIOS, UN MISMO DESAFÍO PARAGUAYO
La segunda vuelta brasileña enfrenta dos proyectos políticos distintos, pero ambos deberán gobernar un país con fuertes desafíos fiscales, demandas sociales y un Congreso que se ha desplazado hacia la derecha. Este nuevo equilibrio legislativo será determinante para la aplicación de las políticas económicas y para la capacidad del próximo mandatario de llevar adelante sus propuestas.
Para Paraguay, el desafío será preservar una relación bilateral estable y pragmática, independientemente del resultado electoral. La cooperación energética, el comercio, la seguridad fronteriza y las inversiones requieren acuerdos duraderos, sustentados en intereses compartidos y no exclusivamente en coincidencias ideológicas.
La elección de este domingo tendrá, por tanto, una dimensión regional. Brasil seguirá siendo un socio decisivo para el desarrollo paraguayo, pero el resultado concreto para nuestro país dependerá de cómo se administren las diferencias, qué acuerdos se alcancen y cuánto se logre avanzar en la defensa de los intereses nacionales.
https://rcc.com.py/mundo/brasil-define-su-rumbo-politico-y-paraguay-mira-de-cerca-el-futuro-de-itaipu-el-comercio-y-las-inversiones/
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