

El ciclo MAREA (Mujeres de todas partes) de la Sala Zitarrosa dio inicio a su sexta edición en este 2026. Se presenta con la intención de visibilizar y dar valor a las artistas mujeres y a las disidencias de estas disciplinas a nivel nacional y regional, a lo largo de todo el año, promoviendo una programación paritaria.
Mariela Kogan, Marita Moyano y Alejandro Arelovich trajeron aquella voz tucumana que tanto nos resuena, que tanto constituye nuestra identidad latinoamericana. Porque así es, ciertamente. Más allá de las polarizaciones tan características de nuestro siglo, más allá de que esa voz viene partiendo olas desde el otro lado del charco, Mercedes Sosa sigue siendo la voz de América Latina.
La potencia de su voz no es, en este caso, más relevante que el fundamento de su canto. ¡¿Pero quién no se envuelve en una enorme conmoción al oír esa potencia, esa firmeza y esa seguridad al cantar?!
A diferencia de otros espectáculos musicales, no solo fueron los sonidos los grandes protagonistas de la noche: hubo también una cuidada narración biográfica, con una tendencia a resaltar aquellas implicancias políticas de la carrera de Mercedes (y, se entiende, no solamente en el sentido partidario), así como la permanente lucha por la identidad artística en el seno de una sociedad que destejía y destejía la cultura y los nuevos movimientos.
El folclore, el compromiso con su tierra y con su gente hacen pensar, por momentos, que esa voz tan prodigiosa no se justificaba solamente por una cuestión física, por las cuerdas vocales, sino que existía una fuerza, una necesidad de liberación, que empujaba un grito de auxilio desde los recovecos de su ser.
Así de imponente y conmovedora es la figura de Mercedes Sosa.
Le propongo al lector una crónica distinta, alejada de una descripción lineal del evento y de las canciones escogidas. En cambio, iré seleccionando, en cada apartado, aspectos de la vida de Mercedes, narrados con gran clase por Mariela Kogan, y, en un subapartado, expondré la canción elegida por el grupo, resaltando los versos que considero acordes al momento biográfico que se describe.
El compromiso político de Mercedes, así como la situación política de aquella Argentina, constituyeron el núcleo central del espectáculo y también supondrán en esta crónica una relevancia especial. Por otro lado, esto no significa la ausencia de los aspectos íntimos de la vida de Mercedes. Quizás sean, sin embargo, inseparables en cierto punto.
Por otro lado, en los siguientes desarrollos no se hará hincapié en los detalles concretos del evento, más allá de proporcionar fotos y resaltar, en el último apartado, la presentación de Yisela Sosa, la artista invitada. Sin embargo, quiero dejar en claro que toda la información biográfica, así como la selección de canciones, corresponden a la presentación del evento. Por tanto, el hilo conductor de la crónica será, al mismo tiempo, un puente para explorar las diversas facetas artísticas y biográficas de La Negra. Entrar en el universo de Mercedes Sosa es entrar en un universo amplísimo de músicas y tradiciones. El pasado jueves, en la majestuosa Sala Zitarrosa, pude afianzar aún más esta intuición.
1. Gladys Osorios
Mercedes nació un 9 de julio en Tucumán, Argentina. Era hija de Ernesto «Tucho» Sosa y de Ema del Carmen Girón. Es muy interesante observar cómo constantemente hay un juego con sus nombres, tanto en términos artísticos como biográficos. Originalmente, Mercedes Sosa iba a llamarse Marta Mercedes Sosa, nombre que su madre prefería. A la hora de ir al Registro Civil, sin embargo, su padre la anotó con el nombre de Haydée Mercedes Sosa. El cambio a último momento no constituye sino una arbitrariedad de Ernesto, por lo que en su casa continuaron llamándola Marta. Su madre, debido a que nació el Día de la Independencia argentina, pensó en llamarla Julia Argentina Sosa.
Finalmente, nada de esto importaría demasiado porque, para el mundo, no sería ni Mercedes, ni Marta, ni Haydée, ni Julia, sino que todos la conocerán como La Negra Sosa.
1.1. Gracias a la vida — Violeta Parra
Gracias a la vida, que me ha dado tanto.
Me dio dos luceros, que cuando los abro,
Perfecto distingo lo negro del blanco,
Y en el alto cielo su fondo estrellado,
Y en las multitudes el hombre que yo amo.
Pero el juego con los nombres no terminaría aquí. Aunque, en este caso, se debe a una cuestión menos íntima y más política: Mercedes no quería dar su verdadero nombre. Esto se debe a que su gran debut como cantora tuvo lugar en los estudios de LV12 Radio Tucumán, a escondidas de su padre, cuando tenía apenas quince años. El episodio ocurrió justamente el 17 de octubre, Día de la Lealtad Peronista. Según el relato familiar, Ernesto la reconoció y exclamó: «¿Esa que está cantando no es la Marta?».
El debut de una de las voces que más se consagraron en Argentina y en el mundo tuvo lugar, entonces, en el marco de un concurso para cantar en dicha emisora. Gladys Osorio infló el pecho y entonó «Triste estoy», de la catamarqueña Margarita Palacios.
1.2. Triste estoy — Margarita Palacios
Como yo tengo una pena
triste me pongo a cantar
y quisiera tener alas
mi vida, para volar.
El padre de Mercedes era considerablemente más estricto en lo concerniente al canto que su madre, quien siempre fue especialmente protectora con ella. Desde chica, Mercedes estuvo en contacto con el cancionero popular y con las tradiciones musicales y culturales del noroeste argentino.
Si bien su infancia estuvo marcada por raíces humildes —su padre trabajaba en la industria azucarera y su madre era lavandera—, una frase que posteriormente pronunciaría Mercedes sintetiza acaso lo más importante de sus recuerdos de entonces: «No teníamos nada, pero teníamos el amor de nuestros padres».
1.3. Como pájaros en el aire — Peteco Carabajal
Las manos de mi madre
parecen pájaros en el aire.
Historias de cocina
entre sus alas heridas de hambre.
Las manos de mi madre
saben qué ocurre por las mañanas
cuando amasa la vida
horno de barro, pan de esperanza.
Pero las restricciones no tardarían en aparecer y su padre le reprochó a Mercedes, luego de que quedara en el concurso, que no podía andar metiéndose en la radio. La reacción de Ernesto era sintomática de una concepción de época según la cual la exposición pública y artística era impropia para una mujer joven. Fue el director de LV12 quien convenció a Ernesto de que Mercedes pudiera cantar en la radio, debido a su enorme talento y registro vocal.
Superar esa barrera, esa restricción que su padre le había impuesto inicialmente y que revelaba mucho más que un simple capricho paterno, fue el vestigio de un compromiso con el canto y con la lucha por la identidad artística de Mercedes. Las barreras sociales nunca lograron derribar la potencia de su canto.
1.4. Al jardín de la República — Virgilio Ramón Carmona
Desde el Norte traigo en el alma
la alegre zamba que canto aquí
y que bailan los tucumanos
con entusiasmo propio de allí
cada cual sigue a su pareja
joven o viejo, de todo vi.
2. Ser madre
Y si la última canción señala que cada cual sigue a su pareja, vale preguntarse: ¿a quién siguió Mercedes?
Siguió a Manuel Óscar Matus, figura decisiva para la renovación del folclore argentino. Junto a Armando Tejada Gómez impulsaron el Nuevo Cancionero, movimiento que pretendía renovar la música popular argentina y adaptarla a la realidad social del país. Pero Manuel Óscar Matus fue más que un joven amor: acercó a Mercedes a un mundo musical e intelectual diferente del folclore tradicional que ella había cantado hasta entonces. Fue una figura decisiva en su formación artística e ideológica. Se conocieron en 1957 y ese mismo año se casaron. Poco después, se fueron a vivir a Mendoza. Fue por estos tiempos cuando Mercedes, junto a Matus y Tejada Gómez, se afilió al Partido Comunista.
2.1. Zamba de los humildes — Armando Tejada Gómez y Manuel Óscar Matus
Como un canto de la tierra
hay que cantar esta zamba
hermana de los humildes
sembradora de esperanzas
alzada raíz de sangre
del fondo de la guitarra.
Pero, si bien no fue solo un joven amor ni tampoco sólo una influencia artística e ideológica, fue algo mucho más importante: el padre del primer hijo de Mercedes, Fabián.
Fabián llegó al mundo un 20 de diciembre de 1958 y fue el único hijo que tuvo La Negra.
El compromiso artístico de Mercedes no se limitaba a lo que ocurría de puertas para afuera. También existe una faceta acaso oscura e íntima, que revela en gran medida las dificultades de ser una artista consolidada en el contexto de aquella época.
La maternidad: ¿cómo se compagina con el compromiso artístico?
Cuando Fabián tenía seis años, Mercedes rompió su vínculo con Manuel Óscar Matus y se llevó a Fabián a Buenos Aires.
Llegaron a vivir en penurias económicas: llegaron a vivir solos en una habitación de hotel mientras ella intentaba sostener su carrera artística. Fabián, en muchos casos, tenía que quedarse solo mientras Mercedes salía. La Negra cantaba con la misma fuerza de siempre, pero el dolor invisible de dejar a su hijo solo la atravesaba permanentemente. Ella era una madre que lo dejaba todo por su hijo, pero, como suele ocurrir, una mujer artista que vivía sola con su criatura en Buenos Aires no la tenía para nada fácil. Tenía la angustia cerca y a su niño lejos.
2.2. Tristeza — José Antonio Núñez y Rafael Núñez
No me reclame niño
si lo abandono
le peleo a la vida
por usted, tesoro.
No me reclame niño
si me demoro.
Ay, qué camino tan desparejo
la angustia cerca y mi niño lejos.
3. La dictadura y el exilio: cantante no, cantora.
Como espectador, fue inevitable notar que había un gran énfasis en las vivencias de Mercedes en el marco de la dictadura argentina. ¿Y cómo no va a ser así?
Ya lo decía Federico García Lorca en una de sus últimas entrevistas: hay que dejar el ramo de azucenas para meterse en el fango, hasta la cintura, por quienes quieren buscar las azucenas. Y vaya si La Negra se metió. Cantó por los que no se animaban a cantar; de ahí que se identificara antes como cantora que como cantante; de ahí que su primer disco se llamara Canciones con fundamento.
Los compromisos políticos de Mercedes siempre le acarrearon dificultades, al igual que las que atravesaba para ser aceptada en el ámbito artístico por ser mujer.
Es por esto que el Festival Nacional de Folklore de Cosquín negaba su participación. Fue Jorge Cafrune, cantor jujeño, quien, sin autorización de la comisión, la invitó al espectáculo.
Y, lejos de una actuación tímida, con una música «suave» e «inocente», Mercedes decidió entonar «Canción del derrumbe indio», una canción de resistencia y memoria: la memoria del pueblo indígena tras la conquista española. Una mujer comunista, cuya actuación había sido resistida por los dirigentes de Cosquín, que había entrado «de colada», cantaba sobre la derrota de los pueblos originarios.
3.1. Canción del derrumbe indio — Fernando Figueredo Iramain
Charango, charanguito,
¡Qué dulce voz!
Tuve un Imperio del Sol,
grande y feliz.
El blanco me lo quitó,
charanguito.
El 20 de octubre de 1978, Mercedes cantó en el Almacén San José, un local de La Plata.
Ante el pedido del público, y pese a estar ya en la mira de aquellos de quienes debía cuidarse, entonó «Cuando tenga la tierra». La policía no tardó en irrumpir en el lugar. Se llevaron tanto a Mercedes como a los espectadores, aunque a estos los liberaron antes. La Negra pasó alrededor de dieciocho horas encerrada, bajo amenazas del estilo de «Negra de mierda, mirá lo que cantaste, escuchalo» y «No vas a cantar más, no vas a cantar más».
Este fue uno de los motivos que convencieron a Mercedes de que permanecer en su tierra era demasiado peligroso.
3.2. Cuando tenga la tierra — Daniel Toro y Ariel Petrocelli
Cuando tenga la tierra
Te lo juro semilla, que la vida…
Será un dulce racimo y en el mar de las uvas
Nuestro vino…
Cantaré… (cantaré), cantaré…
Ya exiliada, a La Negra le faltaban pétalos. Se dice que gastaba lo que ganaba en hacer llamadas telefónicas a sus seres queridos, lo que en aquel entonces, debido a que eran llamadas internacionales, le costaba la mayor parte de sus ganancias. A este doloroso período se le sumó el fallecimiento de Pocho, el compañero sentimental de Mercedes.
3.3. Serenata para la tierra de uno — María Elena Walsh
Porque me duele si me quedo
Pero me muero si me voy
Por todo y a pesar de todo, mi amor
Yo quiero vivir en vos
Por tu decencia de vidala
Y por tu escándalo de sol
Por tu verano con jazmines, mi amor
Yo quiero vivir en vos
Porque el idioma de infancia
Es un secreto entre los dos
Porque le diste reparo
Al desarraigo de mi corazón.
La Negra, ya consagrada como una de las grandes cantoras de la región y del mundo, volvió a la Argentina en 1982, aún bajo la dictadura. Regresó con trece históricos recitales en el Teatro Ópera. Mercedes ya era una cantora que, para el público, había superado las barreras de la represión con su cantar; o, más bien, dichas barreras no lograron quebrar su potencia ni hacer que La Negra desafinara una sola nota.
En varios de esos recitales compartió escenario con músicos de otras generaciones y estilos. Entre ellos, un tal Charly García. En pleno clima de tensión y represión, Mercedes no paraba de tejer puentes entre distintas tradiciones y músicas de su tierra. Un solo motivo las unía a todas: la resistencia, la lucha por la identidad del pueblo.
3.4. Solo le pido a Dios — León Gieco
Sólo le pido a Dios
Que la guerra no me sea indiferente
Es un monstruo grande y pisa fuerte
Toda la pobre inocencia de la gente
Es un monstruo grande y pisa fuerte
Toda la pobre inocencia de la gente.
4. Cantora: su último legado
Consideré muy valioso, en el marco del homenaje a La Negra, que cerraran la presentación remarcando que *Cantora*, el último proyecto discográfico de Mercedes Sosa —además, un disco doble—, no solo constituye uno de sus últimos legados artísticos, sino que también representa de la mejor forma lo que significaba Mercedes para la música popular latinoamericana: una mujer luchadora, resistente, comprometida, que no bajaba la voz ni los brazos, pero, sobre todo, una artista que veía en el arte la más bella forma de unión.
La cultura musical de su tierra y las diversas tradiciones no eran, para La Negra, realidades distantes, sino que debían abrazarse para progresar, para comunicarse con la gente desde distintos ángulos, pero desde una misma resistencia.
De esta forma, en Cantora aparecen colaboraciones con artistas consagrados de la música argentina, como Charly García, Luis Alberto Spinetta y Gustavo Cerati, así como con artistas internacionales, como Shakira o Residente.
Aludiendo a la actitud optimista de Mercedes pese a todas las complicaciones y restricciones que encontró a lo largo de su extensa trayectoria y de su vida, el espectáculo concluyó del mismo modo que empezó:
4.1. Gracias a la vida — Violeta Parra
Gracias a la vida, que me ha dado tanto.
Me dio dos luceros, que cuando los abro,
Perfecto distingo lo negro del blanco,
Y en el alto cielo su fondo estrellado,
Y en las multitudes el hombre que yo amo.
5. ¡Una más!
La Sala Zitarrosa, rendida ante el cuidado y majestuoso homenaje, pidió, como también le pidieron a La Negra tantas veces, «una más». Subió entonces al escenario una invitada especial: Yisela Sosa. La cantautora sanducera, que ha incursionado en el candombe, la milonga, la murga, la zamba, entre otros tantos estilos populares, cantó muy sentidamente las últimas —ahora sí— canciones de La Negra junto a Marita Moyano.
5.1. Sube, sube, sube — Víctor Heredia
Sube, sube, sube bandera del amor
pequeño corazón y brilla como el sol
y canta como el mar.
Ver esta publicación en Instagram
ACERCA DEL CORRESPONSAL
REDACCIóN CENTRAL
Prensa Mercosur es un diario online de iniciativa privada que fue fundado en 2001, donde nuestro principal objetivos es trabajar y apoyar a órganos públicos y privados.
- ★Riesgo país: Ravier explicó por qué subió y anticipó qué pasará con el plan económico
- ★Crece la cantidad de franquicias: cuánto sale abrir una “promedio” y los planes de expansión
- ★La tortuga verde salió del peligro de extinción después de 40 años
- ★Saturno se puede ver esta noche sin telescopio y está a 70 minutos de ti
- ★Alerta Amber: cómo fue la operación conjunta con Argentina para dar con el paradero de la adolescente de Paysandú en Campana, cerca de Buenos Aires


















