
Mirtha Ibarra llegó al festival sorprendida por la dimensión y la respuesta del público a esta actividad. “Lo estoy viviendo con mucha sorpresa, porque no me imaginé que fuera tan grande”, señaló.
En el marco del festival, la actriz cubana recibió un homenaje y también presentó “Neurótica anónima”, una película dirigida por Jorge Perrugoría, que la tiene como guionista y protagonista.
“La hemos presentado en Málaga con mucho éxito, también en Biarritz y ahora aquí. Y ha gustado mucho al público”, comentó. La película también representa a Cuba en la carrera por el premio Goya.
Detalló que el origen de “Neurótica Anónima” fue una obra de teatro, que tuvo su génesis cuando al pasar por una iglesia se encontró con un cartel que decía: “Alcohólicos Anónimos, Neuróticos Anónimos”.

“Me llamó mucho la atención y dije ‘quiero hacer algo sobre los neuróticos’. Entonces, entré y le pregunté al padre y me dijo ‘aquí están los alcohólicos y los neuróticos están en La Habana vieja’. Y me fui a La Habana vieja a la sesión de los neuróticos”, señaló.
Indicó que decidió limitarse a escuchar esa primera sesión y, al finalizar, se entrevistó con la sicóloga y le avisó que estaba recolectando información para una obra de teatro. “Ella me dio mucha información que me sirvió para hacer la obra de teatro”, acotó.
Detalló que en la puesta teatral también usaba elementos de diversas películas y hacía referencia a actrices como Bette Davis, Joan Crawford y otras.
“La obra la hice por España y después dije ‘yo lo que quiero hacer es cine’. Entonces la convertí en un guion que le di a Jorge Perugorría, que empezó a trabajar ese guion, a transformar, a quitar esas películas y poner las que él quería”, indicó.
Agregó que, a su parecer, la película tiene “una puesta en escena maravillosa”. “Estoy muy contenta con la dirección de Jorge, porque me doy cuenta que Jorge ya es un director maduro, aprendió mucho sobre Tomás Gutiérrez Alea y Juan Carlos Tabío. De los dos aprendió mucho, pero creo que ya tiene hasta un estilo propio”, afirmó.
Ibarra aseguró que muchas cosas le llamaron la atención de esa experiencia en Neuróticos Anónimos, entre ellas que “Donde hay un alcohólico, hay un neurótico”. “Los alcohólicos tienen la costumbre de culpar a alguien de su alcoholismo, no de culparse a sí mismos”, remarcó.
En este sentido, señaló que en la trama de “Neurótica anónima” interpreta a Iluminada, una mujer que quiso ser actriz y no pudo.
“En cada película que ella proyecta en ese cine donde es acomodadora, ella se ve como una protagonista en todas las películas. Entonces, es un recorrido por el cine universal”, explicó.
En la película, Iluminada se embarca además en una lucha para que no cierren el cine Cuba, que se ha convertido en su santuario y su lugar de pertenencia.

Ibarra sostuvo que la llegada del cine a su vida a través de su matrimonio con el cineasta Tomás Gutiérrez Alea. “La primera cosa que hice, muy pequeñita, fue en ‘La última cena’”, comentó y recordó que su personaje es ahorcado a los cinco minutos.
Aseguró que luego vino “Hasta cierto punto” (1983), la cual considera su primera película, que ganó el Gran Coral en el Festival de La Habana, y que también le otorgó el Coral de Actuación.
“Y ahí ya me quedé prendida del cine. Comencé a trabajar con Titón (como se lo conocía a su marido) y con otros directores cubanos y extranjeros”, acotó.
Ibarra recordó que, a lo largo de su trayectoria, ha realizado películas en España, en Venezuela. El año pasado fue galardonada con el Premio Nacional de Cine de Cuba, en reconocimiento a su trayectoria.
Mirtha Ibarra, escribir para poder seguir actuando en la gran pantalla
La actriz cubana comentó que decidió adentrarse en la escritura de guiones para poder seguir actuando en la gran pantalla.
“Cuando una tiene una determinada edad, como la que tengo yo, ya no te llaman ni para una tía, una abuela, una mamacita, para nada. Cuando ya tienes la carga de experiencia, es difícil que te llamen”, afirmó.
“Entonces yo dije ‘bueno, ahora tengo que ponerme a escribir para poder seguir actuando’”, expresó la experimentada actriz.
“Fresa y chocolate”, una película que sigue vigente a más de tres décadas de su estreno
En la extensa filmografía de Mirtha Ibarra está “Fresa y chocolate” (1993), una de las producciones más destacadas del cine cubano. La película fue nominada al Óscar como Mejor Película Extranjera y también obtuvo el Goya a la Mejor Película Iberoamericana.
La actriz asegura que esta película significa, no solo para ella sino para todos los que trabajaron en el filme, una apertura de puertas al cine internacional.
“Lo interesante de esa película es que no solo tuvo una repercusión en Cuba, porque los dos temas fundamentales que toca son la homofobia y la intolerancia. Son dos temas que todavía no han envejecido, desgraciadamente”, afirmó.

Sostuvo que hoy la intolerancia en el mundo “está en su apogeo”, pero que esta película tras su estreno en Cuba “marcó un antes y un después en la manera de pensar del cubano”.
“Se hizo efectivo el matrimonio gay, que en algunos lugares no se había para nada efectuado, y se empezó a considerar eso como una cosa normal de pareja. Era un tabú espantoso el de la discriminación y Cuba pasó por todo eso también”, recordó.
Agregó que los dos temas a los que hace alusión la película “no son privativos de Cuba, son temas universales que habría que tocarlos y se tocó de una manera profunda”, remarcó.
La crisis económica que amenaza al cine cubano
Ibarra confiesa que aún no vio cine paraguayo y, consultada acerca de la situación del cine en Latinoamérica, la actriz afirmó que le sorprende que con la situación económica de Cuba, todavía la gente quiera ir al Festival del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana.
“Eso es muy bueno, muy positivo. No podemos dejar morir al cine de ninguna manera”, indicó la actriz.
“Había una frase de Fidel (Castro) que decía ‘hay que salvar la cultura’. Fidel creía que la cultura era importantísima. Yo considero lo mismo y de ahí la película nuestra (”Neurótica anónima»), que trata sobre el cine, salvar las salas de cine que se han ido poco a poco cerrando», indicó.

Sostuvo que en Cuba muchas salas han cerrado sus puertas y ahora hay un esfuerzo por restaurar algunas, pero el país está sumido en una crisis económica muy fuerte.
“Este año se han hecho como cinco o seis películas. Antes teníamos un apoyo muy fuerte de las coproducciones, pero cada día han sido menos. Haber hecho todas esas películas ha sido un esfuerzo encomiable”, remarcó.
Ibarra recibió el pasado viernes un homenaje en el marco del festival Oberá en Cortos, donde también se anunció la apertura de la cátedra Tomás Gutiérrez Alea, en la Facultad de Arte y Diseño de la Universidad Nacional de Misiones, a partir de un convenio con el centro cultural Casa de Titón y Mirtha de La Habana.
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