
Una vez se inauguró el gasoducto Ballenas–Barranquilla–Cartagena, hace más de cuarenta y cinco años, los guajiros nos dimos cuenta de que el progreso iba dirigido a otras zonas del país sustentado en nuestros recursos energéticos. Dos tubos paralelos de veintidós pulgadas llevan a estas ciudades el gas natural para alimentar las calderas del desarrollo industrial de ellas, no del nuestro.
Hace apenas unos días reconocidos funcionarios públicos, y personajes de la política local, anunciaron con bombos y platillos que por fin se hizo el milagro en lo que respecta a que el Estado colombiano había girado los recursos para habilitar el corredor vial que sacaría el tráfico automotor pesado del centro de Riohacha, es decir, se construiría una variante que partiría de Aujero en línea recta hasta llegar a la zona urbana de Riohacha, desembocar en la calle 40 hasta Puente Guerrero.
A todos nos pareció un proyecto genial esperado por mucho tiempo por los habitantes de este sufrido pueblo especialmente por aquellos que habitan la calle 40 y sus barrios adyacentes, sin embargo, a pesar de la novedad de la noticia nadie informó que por la misma ruta de la calle 40 se encuentran enterrados a muy poca profundidad dos tubos paralelos de veintidós pulgadas que transportan gas natural comprimido a muy alta presión.
Para los riohacheros un poco entrados en años no es difícil identificar la ruta del gasoducto porque cuando este se construyó lo que hoy es la calle 40 pertenecía al sector rural de Riohacha, es decir, esta calle siguió el trazado de la trocha que abrieron los que construyeron el gasoducto cuando eso era monte. En la actualidad es un hecho que la calle 40 se ha convertido en una vía arteria importante para la movilidad del Distrito.
Ante tal situación la comunidad en general le ha solicitado en múltiples oportunidades a la empresa Promigas que reubique los dos tubos paralelos que conducen gas natural ante la evidencia manifiesta del crecimiento demográfico del sector. Que se sepa aun en nuestros días los dos tubos permanecen inamovibles.
Yo no dudo que cualquier intervención que se le haga a la calle 40, bien sea pavimentándola o asfaltándola, para convertirla en parte de la vía alterna por donde circulará el tráfico pesado sería un total despropósito en el entendido que pondría en riesgo inminente a la población ante un eventual accidente de proporciones catastróficas en el evento de que estas tuberías, que se encuentran a poca profundidad, ante el paso constante y continuo de pesados camiones puedan estallar.
No nos oponemos al progreso, pero, es nuestro deber ciudadano advertir a tiempo ante una eventual catástrofe, es decir, mientras no se reubiquen los dos tubos paralelos que conducen gas natural hacia Barranquilla y Cartagena no se puede habilitar la calle 40 como corredor vial importante porque de insistir en el proyecto se estaría poniendo en riesgo inminente a un amplio sector de la ciudad de Riohacha.
https://laguajirahoy.com/opinion/columnista/dos-tubos.html
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