
Los Baby Boomers comprenden, aproximadamente, a las personas nacidas entre 1946 y 1964. Su nombre proviene de la expresión inglesa baby boom, utilizada para describir el notable aumento de nacimientos ocurrido después de la Segunda Guerra Mundial, especialmente en Estados Unidos y otros países occidentales.
Pero hablar de los Baby Boomers es mucho más que hablar de un incremento demográfico.
Es hablar de una generación que nació cuando gran parte del mundo intentaba dejar atrás años de guerra, pérdidas e incertidumbre para comenzar una nueva etapa de reconstrucción.
Si la Generación Silenciosa había aprendido a resistir, los Baby Boomers comenzaron a crecer con una idea diferente:
había llegado el momento de construir.
Una generación entre la tradición y el cambio
Muchos Baby Boomers fueron educados por padres que valoraban profundamente la disciplina, el ahorro, el respeto por la autoridad, la familia y el trabajo.
Por eso heredaron una fuerte cultura del esfuerzo.
Estudiar, conseguir un empleo estable, formar una familia, comprar una vivienda y construir patrimonio se convirtieron en importantes símbolos de progreso.
Para muchos de ellos, el trabajo no era solamente una fuente de ingresos.
Era también una forma de identidad.
Permanecer durante muchos años en una empresa podía representar compromiso, responsabilidad y estabilidad.
Sin embargo, mientras eran educados bajo valores tradicionales, el mundo alrededor de ellos comenzó a transformarse.
Los jóvenes que comenzaron a cuestionar.
Existe una paradoja interesante alrededor de los Baby Boomers.
Actualmente suelen ser relacionados con estructuras tradicionales, pero durante su juventud muchos formaron parte de una enorme transformación cultural.
Durante las décadas de 1960 y 1970 crecieron los movimientos juveniles, las luchas por los derechos civiles, las protestas sociales, los cambios en los roles de hombres y mujeres y nuevas maneras de comprender la libertad individual.
La música también adquirió una fuerza extraordinaria.
El rock, el soul y otras expresiones musicales se convirtieron en símbolos de identidad, inconformidad y transformación cultural.
Los jóvenes comenzaron a tener una voz propia.
Ya no querían limitarse únicamente a recibir el mundo construido por sus padres.
También querían participar en su transformación.
Una generación que vio llegar el futuro.
Los Baby Boomers presenciaron algunos de los avances científicos y tecnológicos más importantes del siglo XX.
Vieron cómo la televisión entraba progresivamente en los hogares y transformaba la manera de recibir información y entretenimiento.
Vivieron la carrera espacial y contemplaron en 1969 la llegada del ser humano a la Luna.
Después llegaron las computadoras personales, Internet, los teléfonos celulares y finalmente los teléfonos inteligentes.
Por eso existe algo extraordinario en esta generación:
nació en un mundo predominantemente analógico y terminó viviendo en uno digital.
Muchos comenzaron trabajando con papel, teléfonos fijos y máquinas de escribir y décadas después tuvieron que aprender a utilizar computadoras, correo electrónico, videollamadas, redes sociales y aplicaciones.
Más que una generación alejada de la tecnología, podríamos verla como una generación que tuvo que adaptarse continuamente a ella.
Características asociadas con los Baby Boomers.
Entre los valores tradicionalmente relacionados con esta generación encontramos la perseverancia, la responsabilidad, la estabilidad y una fuerte ética del trabajo.
También suelen conceder gran importancia a la experiencia.
Para muchos Boomers, el conocimiento no proviene solamente de aquello que una persona estudia, sino de los años que ha dedicado a practicar, trabajar y enfrentarse a situaciones reales.
El ahorro y la construcción de patrimonio también adquirieron especial importancia.
Tener una casa, estabilidad laboral y recursos para proteger a la familia representaba haber conseguido aquello que sus padres habían buscado después de años de incertidumbre.
Su importancia
Los Baby Boomers tuvieron una enorme influencia en la segunda mitad del siglo XX.
Participaron en períodos de expansión económica, construyeron empresas, formaron familias, transformaron la cultura popular y fueron protagonistas o testigos directos de importantes movimientos sociales.
También se convirtieron en un puente entre dos épocas.
Recibieron de sus padres valores relacionados con la disciplina y el sacrificio, pero posteriormente criaron a generaciones que comenzarían a reclamar mayor independencia, flexibilidad y libertad personal.
De alguna manera, estuvieron situados exactamente en medio de esa transformación.
Lo que podemos aprender de ellos
Los Baby Boomers pueden recordarnos algo especialmente importante en una sociedad acostumbrada a la rapidez:
las cosas importantes necesitan tiempo para construirse.
Una profesión necesita tiempo.
Una familia necesita tiempo.
Una habilidad necesita tiempo.
Un proyecto necesita tiempo.
Y una vida también.
Su perseverancia y capacidad para construir a largo plazo continúan siendo enseñanzas valiosas.
Pero las generaciones posteriores también han complementado ese aprendizaje.
Hoy sabemos que trabajar es importante, pero también necesitamos cuidar nuestra salud y nuestras relaciones.
Que perseverar es valioso, pero también debemos aprender cuándo cambiar.
Y que construir patrimonio importa, pero nuestra identidad no debería depender únicamente de aquello que producimos o poseemos.
Quizá el verdadero aprendizaje se encuentre nuevamente en el equilibrio.
Conservar la perseverancia de quienes estuvieron antes sin dejar de aprender aquello que las nuevas generaciones han descubierto.
El legado de los Baby Boomers.
Los Baby Boomers recibieron un mundo que intentaba reconstruirse después de enormes conflictos.
Y durante su vida contemplaron una transformación extraordinaria.
Pasaron de la radio y la televisión a Internet.
De las cartas a los mensajes instantáneos.
De mirar la Luna desde la Tierra a contemplar seres humanos caminando sobre ella.
De una sociedad profundamente tradicional a otra donde muchas de aquellas estructuras comenzaron a cuestionarse.
Por eso, si la Generación Silenciosa nos enseñó el valor de resistir, quizá los Baby Boomers puedan enseñarnos el valor de construir.
Construir con paciencia.
Construir pensando en el futuro.
Construir algo que pueda permanecer cuando nosotros ya no estemos.
Y, sobre todo, comprender que aquello que una generación construye puede convertirse en el punto de partida de la siguiente.
“Generación a generación celebrará tus obras, y anunciará tus poderosos hechos.” Salmos 145:4 (RVR1960)
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ACERCA DEL CORRESPONSAL
ELIZABETH RONDóN
Venezolana y actualmente residente en Cali, Colombia, cuenta con una amplia trayectoria en temas relacionados con el desarrollo personal y organizacional.

