
Detrás de las pantallas y de las asombrosas funciones de la inteligencia artificial, se libra una batalla silenciosa, feroz y multimillonaria. No se trata de quién escribe el mejor código, sino de quién tiene más poder eléctrico y más microchips para procesarlo. OpenAI y Anthropic, las dos firmas que lideran la carrera de la IA generativa, se encuentran hoy en un choque frontal debido al fenómeno conocido como “Compute Squeeze” (el estrangulamiento del cómputo): la alarmante escasez de chips avanzados y de infraestructura energética que amenaza con frenar el ritmo de la innovación.
Esta disputa ha dejado de ser un asunto técnico para convertirse en una lucha por la supervivencia comercial. Quien se quede sin «combustible» computacional, se quedará fuera del mercado.
El memo de OpenAI y el contraataque de Anthropic
La tensión subió de tono luego de que OpenAI enviara un memorando interno a sus inversores, asegurando de forma tajante que su agresiva acumulación de tarjetas gráficas (GPUs) les garantizaría una ventaja insalvable frente a sus competidores. Sin embargo, Anthropic no se ha quedado de brazos cruzados.
En un movimiento que sacudió a la industria, la empresa creadora de Claude acaba de cerrar un acuerdo histórico para alquilar el supercomputador Colossus 1 de SpaceX, una bestia tecnológica que cuenta con más de 220,000 GPUs de NVIDIA. A esto se suman sus recientes alianzas multimillonarias con Google, Amazon y Broadcom para asegurar su propio suministro de energía y procesadores personalizados.
Más allá del software: La crisis de los megavatios
Esta competencia salvaje evidencia una realidad incómoda: la inteligencia artificial de frontera tiene un apetito voraz de energía. Los centros de datos ya no solo necesitan chips de última generación; requieren centrales eléctricas enteras para mantenerse encendidos y refrigerados.
El verdadero límite de la IA ya no está en la imaginación de los ingenieros, sino en la capacidad de las redes eléctricas y en las líneas de producción de semiconductores. El software se ha vuelto esclavo del hardware, y la velocidad para lanzar al mercado los futuros modelos de lenguaje depende enteramente de cuántos megavatios logre acaparar cada compañía.
Esta carrera armamentista digital está reconfigurando las alianzas en el sector privado y presionando la infraestructura energética de los países desarrollados. En este tablero de ajedrez, el costo de entrenar y operar los sistemas se está disparando, lo que podría obligar a ambas empresas a acelerar sus salidas a bolsa para poder financiar una guerra de infraestructura donde las apuestas se cuentan en miles de millones de dólares diarios.
ACERCA DEL CORRESPONSAL
REDACCIóN CENTRAL
Prensa Mercosur es un diario online de iniciativa privada que fue fundado en 2001, donde nuestro principal objetivos es trabajar y apoyar a órganos públicos y privados.
- ★Argentina — Milei chama ONU de “inútil” e cobra ação pelas Malvinas
- ★Brasil — PGR se manifesta a favor de semiaberto para “Débora do Batom”
- ★Brasil — Fux manda Senado informar registros sobre Vorcaro e esposa de Moraes
- ★La guerra fría de Silicon Valley: OpenAI y Anthropic chocan en el muro del «cuello de botella» tecnológico
- ★El Darién bajo llave: Panamá endurece su frontera entre cercados y vuelos de repatriación

