Doce años después del asesinato de Erica Faith Hagan, una joven psicóloga estadounidense de 22 años, el crimen continúa sin un responsable condenado. La muerte ocurrió en Temuco, en el sur de Chile, y se convirtió en uno de los casos policiales más controvertidos del país por la cantidad de interrogantes que quedaron abiertas durante las distintas etapas de la investigación. Ahora, Estados Unidos mantiene su atención sobre el caso mientras la Fiscalía chilena intenta avanzar nuevamente sobre una investigación que ya tuvo varios giros.
Erica Hagan había llegado a Chile en julio de 2014, procedente de Kentucky, Estados Unidos. Tenía 22 años y participaba de un programa de intercambio vinculado al Georgetown College. En Temuco se desempeñaba como profesora de inglés en el Colegio Bautista y residía dentro del propio establecimiento educacional. Apenas unas semanas después de su llegada, su vida terminó de manera violenta.
La noche del 5 de septiembre de 2014, Erica fue asesinada en el departamento que ocupaba dentro del Colegio Bautista. Su cuerpo fue encontrado al día siguiente en la tina del baño, con graves lesiones en la cabeza. La investigación determinó que había sufrido un traumatismo craneoencefálico provocado por golpes con un objeto contundente. El agua de la tina permanecía abierta y el escenario presentaba indicios de que alguien había intentado modificar o eliminar evidencias.
Uno de los elementos que más llamó la atención de los investigadores fue que no existían señales evidentes de que la puerta hubiera sido forzada. Desde las primeras etapas se consideró, por ello, la posibilidad de que el autor conociera a la víctima o tuviera alguna forma de acceso al lugar. La investigación se concentró entonces en personas vinculadas al colegio y al entorno de la joven.
El primer gran sospechoso terminó absuelto
La investigación llevó inicialmente hasta Domingo Cofré, quien trabajaba como rondín o auxiliar del Colegio Bautista. Cofré fue detenido y permaneció en prisión preventiva. La Fiscalía sostuvo que un atizador utilizado para el fuego podía haber sido el arma homicida y que existían antecedentes que vinculaban al trabajador con el objeto.
Sin embargo, el caso comenzó a debilitarse durante el proceso judicial. La evidencia considerada fundamental no permitió demostrar de manera concluyente que Cofré hubiera cometido el asesinato. Finalmente, fue absuelto en un juicio oral por falta de pruebas e incluso posteriormente recibió una indemnización del Estado.
El episodio dejó una de las principales controversias del caso: cómo una investigación que había llevado a una persona a prisión preventiva terminó sin conseguir una condena. Con el principal acusado fuera de la causa, las dudas sobre quién había matado a Erica volvieron a ocupar el centro de la investigación.
Una investigación marcada por errores y nuevas hipótesis
A lo largo de los años aparecieron diferentes líneas investigativas. También se analizó el entorno personal de Erica y las personas con las que había tenido contacto durante su estadía en Temuco. Una de las hipótesis examinadas apuntó a un joven conocido de la víctima, pero esa línea tampoco permitió establecer responsabilidad penal.
La familia de Erica cuestionó durante años distintos aspectos de la investigación. Su madre, Regina O’Neal, mantuvo públicamente la presión para que las autoridades no cerraran definitivamente el caso y sostuvo que todavía existían preguntas importantes sin respuesta.
En 2020, la Fiscalía de La Araucanía reabrió la investigación y dispuso nuevas diligencias a cargo de fiscales especializados en delitos violentos y violencia de género. Sin embargo, el caso volvió a quedar sin una resolución definitiva.
El caso pasó a una nueva Fiscalía
Uno de los cambios más importantes ocurrió en septiembre de 2024, cuando el fiscal nacional de Chile, Ángel Valencia, decidió trasladar la investigación a la Fiscalía Regional de O’Higgins. La medida se produjo a solicitud de los querellantes y después de que la causa hubiera sido cerrada anteriormente sin identificar al autor o autores del crimen.
El nuevo equipo recibió una enorme cantidad de antecedentes: 25 tomos de la carpeta investigativa y la evidencia material relacionada con el caso. La decisión buscaba darle una nueva perspectiva a una investigación que durante una década había permanecido estancada.
El cambio de fiscalía es particularmente significativo porque significa que el caso no desapareció del sistema judicial chileno. Aunque han pasado doce años, las autoridades todavía consideran necesario revisar antecedentes y determinar si existen diligencias que puedan conducir a una respuesta.
Estados Unidos mantiene el caso bajo atención
La dimensión internacional continúa siendo relevante. Erica era ciudadana estadounidense y había llegado a Chile mediante un programa de intercambio académico. La Embajada de Estados Unidos ha reiterado que el caso continúa siendo una prioridad para su equipo en Chile, especialmente ahora que la familia vuelve a reclamar avances en la investigación.
A doce años del crimen, la madre de Erica continúa buscando respuestas. En septiembre de 2026 volvió a reactivar públicamente su reclamo para que se esclarezca quién fue responsable de la muerte de su hija. El aniversario del asesinato volvió a colocar el caso en la agenda pública chilena.
Un crimen que todavía conserva demasiadas preguntas
El caso Erica Hagan continúa rodeado de interrogantes: ¿quién entró al departamento?, ¿por qué la puerta no presentó signos evidentes de fuerza?, ¿qué ocurrió realmente durante las últimas horas de vida de la joven?, ¿quién utilizó el objeto contundente que provocó su muerte?, ¿por qué se intentó quemar parte de sus pertenencias y qué evidencias pudieron haberse perdido durante las primeras diligencias?
También permanece una cuestión fundamental: si el primer sospechoso fue absuelto y las posteriores hipótesis tampoco llegaron a una acusación definitiva, ¿quién asesinó a Erica Hagan?
La propia historia judicial del caso demuestra la dificultad de responder esa pregunta. La investigación atravesó detenciones, peritajes, reaperturas y cambios de fiscales, pero ninguno consiguió establecer judicialmente quién fue el autor.
Doce años después, Erica Hagan sigue siendo una víctima sin justicia. Su nombre permanece asociado a uno de los grandes enigmas criminales de Chile y a una investigación que ha sobrevivido al paso del tiempo, a los errores iniciales y a dos cierres sin culpables. Mientras la Fiscalía Regional de O’Higgins mantiene el caso bajo investigación y Estados Unidos continúa atento a su evolución, la familia espera que nuevas diligencias permitan finalmente reconstruir lo ocurrido aquella noche de septiembre de 2014 en Temuco.
Foto: Archivo / Colegio Bautista de Temuco
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