El Mercosur fue creado con la promesa de acercar economías, personas y territorios. Sin embargo, una de sus principales contradicciones sigue circulando sobre rieles: los trenes de carga de los países miembros pueden acercarse a las fronteras, pero en muchos casos no pueden cruzarlas. Las diferencias técnicas entre las redes ferroviarias mantienen fragmentada una infraestructura que podría transformar el comercio y la integración regional.
Un reciente análisis de The Brazilian Report advierte que Brasil y Argentina avanzan este año en nuevos procesos para reorganizar y concesionar partes de sus redes de carga, pero la integración efectiva entre ambos sistemas continúa sin una solución estructural plenamente incorporada. El problema central no es la ausencia total de vías: existen conexiones físicas en la frontera. La dificultad está en que las redes fueron construidas con estándares diferentes.
El gran problema: los trenes no hablan el mismo idioma técnico
La red ferroviaria del sur de Brasil utiliza predominantemente una trocha métrica de 1.000 milímetros, mientras que las líneas de Argentina, Paraguay y gran parte de Uruguay vinculadas a esas conexiones utilizan 1.435 milímetros, conocida como trocha estándar.
A esto se suma otro obstáculo: los sistemas de acoplamiento de los vagones tampoco son uniformes. Parte del material rodante uruguayo y argentino utiliza estándares diferentes a los empleados en Brasil. El resultado es directo: un vagón cargado en el sur brasileño no puede simplemente continuar su viaje sobre las vías argentinas, y el problema se repite en sentido contrario.
Esta situación obliga a realizar operaciones adicionales en las zonas fronterizas, como transferencias de carga o cambios de material, aumentando costos y tiempo. Para una región que pretende competir internacionalmente mediante una mayor integración logística, cada interrupción representa una pérdida de eficiencia.
Brasil prepara un nuevo Corredor Mercosur
Mientras persisten los problemas de interoperabilidad, Brasil avanza con la reorganización de su Malha Sul, una extensa red ferroviaria estratégica para el transporte de mercancías.
El Ministerio de Transportes brasileño informó que la propuesta incluye los corredores Mercosur, Río Grande y Paraná–Santa Catarina, con aproximadamente 4.200 kilómetros de extensión total. El proyecto conecta regiones productivas con importantes puertos y contempla la conexión ferroviaria con Argentina a través de Uruguaiana, en Rio Grande do Sul.
De acuerdo con la información oficial presentada por el Gobierno brasileño, el Corredor Mercosur tendría 1.847 kilómetros, una concesión prevista por 35 años y una conexión desde el sur de Brasil hasta la frontera argentina. El proyecto contempla inversiones estimadas en miles de millones de reales y un importante potencial para el transporte anual de cargas.
La contradicción es evidente: Brasil está diseñando un gran corredor llamado Mercosur, pero la plena circulación internacional de los trenes continúa dependiendo de resolver obstáculos técnicos que llevan décadas sin una solución definitiva.
Argentina también mueve sus piezas
Del otro lado de la frontera existen iniciativas para recuperar sectores ferroviarios estratégicos. Entre ellas se encuentran trabajos y proyectos vinculados a la Línea Urquiza, una red fundamental para la conexión del noreste argentino con los países vecinos.
En la frontera entre Paso de los Libres, Argentina, y Uruguaiana, Brasil, existen movimientos para recuperar y fortalecer la conectividad ferroviaria internacional. Sin embargo, la infraestructura física por sí sola no garantiza una operación integrada mientras persistan las incompatibilidades de trocha y material rodante.
Europa demuestra lo que una red integrada puede conseguir
La comparación con Europa resulta inevitable. El desarrollo económico de la Unión Europea estuvo acompañado por una densa red de infraestructura que permite transportar mercancías y pasajeros a través de numerosas fronteras.
El Mercosur tiene una realidad geográfica favorable para desarrollar corredores internacionales, pero la infraestructura heredada de proyectos nacionales aislados sigue imponiendo límites a una verdadera red regional.
No se trata únicamente de construir nuevas vías. La integración requiere acuerdos sobre trochas, sistemas de señalización, aduanas, controles fronterizos, normas de seguridad y material ferroviario compatible.
Paraguay, en el centro de una oportunidad regional
Para Paraguay, la discusión adquiere una importancia especial. El país necesita ampliar sus opciones logísticas para reducir costos y fortalecer su conexión con los mercados de Brasil, Argentina, Uruguay y los puertos del Atlántico.
Una futura integración ferroviaria eficiente podría complementar las rutas terrestres y fluviales, facilitando el movimiento de productos agrícolas, industriales y manufacturados.
El desafío paraguayo no consiste solamente en recuperar o construir nuevas líneas ferroviarias. También debe participar activamente en la definición de un modelo regional que evite crear nuevas infraestructuras aisladas e incompatibles entre sí.
El Mercosur tiene vías, pero todavía no tiene una red
La situación ferroviaria resume uno de los grandes desafíos de la integración sudamericana. Los países pueden anunciar inversiones millonarias, renovar concesiones y reconstruir kilómetros de vías, pero si cada sistema continúa funcionando con reglas técnicas diferentes, el tren seguirá encontrando una frontera donde debería existir una conexión.
El nuevo ciclo de inversiones en Brasil y Argentina puede representar una oportunidad histórica. La región tiene la posibilidad de decidir si continuará modernizando ferrocarriles nacionales por separado o si finalmente construirá una infraestructura pensada para circular más allá de las fronteras.
El Mercosur no necesita únicamente trenes más modernos. Necesita trenes que puedan continuar su viaje. Porque una integración que se detiene en la frontera todavía tiene un largo camino por recorrer.
Foto: Casa Rosada / Trenes Argentinos
ACERCA DEL CORRESPONSAL
GILSON DANTAS CARMINI
Gilson Dantas Carmini es periodista brasileño, originario de Goiás, presidente y editor en jefe de Prensa Mercosur y Director General de Radio Mercosur. Es miembro de la Asociación Brasileña de Prensa (ABI) y desarrolla su trayectoria en el periodismo internacional, el Mercosur, la integración regional, la geopolítica y los derechos humanos. Cuenta con un Máster en Desarrollo y Cooperación Internacional y un Doctorado Honoris Causa.
También fue Director General del Comité Paraguay de la Cámara de Industria y Comercio del Mercosur y las Américas. Entre sus reconocimientos destacan el Micrófono de Oro de la Asociación Nacional de Locutores de México, recibido en 2021, y el reconocimiento como Amigo de la Niñez y la Adolescencia otorgado por Plan International Paraguay.
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