
El presidente de la República Federativa del Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, realizó un balance profundo sobre la trayectoria del bloque, subrayando que el Mercosur no debe estar sujeto a los vaivenes políticos de sus mandatarios de turno, sino consolidarse como una estructura institucional inamovible que trascienda ideologías. Con la experiencia de haber liderado Brasil en diversas etapas, el mandatario destacó que, pese a las dificultades, hoy existe un espacio de diálogo que no existía décadas atrás, donde la diversidad de opiniones debe convertirse en motor de soluciones técnicas en lugar de fuentes de conflicto. Lula reafirmó el compromiso de Brasil de liderar el fortalecimiento de las capacidades regionales mediante una inversión de 100 millones de dólares para el FOCEM 2, y destacó la creación del nuevo centro de cooperación policial en Manaos, junto con una oficina regional de Interpol en Buenos Aires financiada por Brasil. Este esfuerzo busca asfixiar las redes financieras del crimen organizado y coordinar la inteligencia policial, garantizando que el combate al narcotráfico sea una tarea de escala continental que proteja tanto el medio ambiente como la seguridad de cada ciudadano, entendiendo que nadie es dueño de América del Sur y que la fortaleza reside en diversificar alianzas globales preservando siempre la autonomía regional frente a alineamientos automáticos.
El presidente de la República Oriental del Uruguay, Yamandú Orsi, quien asumió la presidencia pro tempore del bloque, presentó una agenda centrada en la modernización profunda y la concreción de resultados palpables para la ciudadanía. Orsi enfatizó que el Mercosur debe evolucionar hacia un bloque más dinámico que entienda las fronteras no como límites, sino como espacios de integración cotidiana donde la salud y la educación deben ser servicios accesibles de manera coordinada para quienes habitan esas zonas. En su discurso, destacó que la reciente firma del acuerdo con la Unión Europea constituye un hito fundamental que debe traducirse urgentemente en inversión privada, empleo y desarrollo real para las PYMEs. El mandatario uruguayo subrayó la importancia de la integración educativa y la inteligencia artificial como herramientas para reducir las brechas generacionales, además de anunciar que Uruguay será sede de la próxima Cumbre Social del Mercosur. Con una visión pragmática, Orsi instó a superar la tendencia de buscar soluciones aisladas, argumentando que los desafíos actuales —desde el cambio climático hasta la inseguridad transnacional— exigen una cooperación sin precedentes donde la firma de tratados sea solo el inicio de una etapa de prosperidad compartida para todo el Cono Sur, bajo el principio de que fortalecer un país miembro es, en esencia, fortalecer el destino común de todas las naciones del bloque.
El presidente del Estado Plurinacional de Bolivia, Rodrigo Paz, brindó un testimonio conmovedor sobre la resiliencia de la democracia boliviana, calificando su situación reciente como un desafío histórico que requirió valentía para evitar un quiebre constitucional. Paz denunció cómo sectores radicales y estructuras vinculadas a economías ilícitas y al narcoterrorismo intentaron desestabilizar el país mediante bloqueos que afectaron gravemente el suministro de alimentos, medicamentos y combustibles, violando derechos fundamentales. Ante esta amenaza híbrida, el mandatario boliviano agradeció la solidaridad tangible de las naciones del Mercosur, que mediante puentes aéreos y apoyo diplomático, permitieron que Bolivia no se sintiera sola en su defensa del orden constitucional. Paz fue enfático al declarar que la seguridad hemisférica de las democracias está en peligro si no se toma conciencia de que actores externos, junto con economías criminales, buscan emular procesos de desestabilización en otros países del continente. En este sentido, propuso que Bolivia se convierta en un punto de encuentro y un puente para la integración continental, abogando por una nueva arquitectura de seguridad regional que proteja a las instituciones y asegure que el diálogo sea el único instrumento legítimo para resolver los conflictos sociales, descartando de plano cualquier forma de violencia o intervención extranjera que busque fragmentar a la región.
El canciller argentino, Pablo Quirno, en representación del presidente Javier Milei, presentó una postura contundente respecto al fin de la era proteccionista en la región, argumentando que el Mercosur debe abandonar su «adicción» a las trabas arancelarias que han condenado a los consumidores a precios altos y a las empresas a una menor competitividad global. El ministro subrayó que el mundo no ha esperado a que el bloque resolviera sus disputas internas, y mientras otros países lograron acuerdos comerciales significativos, el Mercosur se quedó atrás por una excesiva burocratización y falta de voluntad política. Por ello, Argentina ha solicitado formalmente su adhesión al CPTPP (Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífico), como un mensaje claro de que su vocación de apertura es ambiciosa y no se limita únicamente al acuerdo con la Unión Europea. Quirno reafirmó que el orden fiscal, la apertura comercial y la estabilidad macroeconómica son los pilares indispensables para que el Mercosur recupere su vocación original de plataforma de prosperidad. Asimismo, el canciller aprovechó la ocasión para reiterar el irrenunciable reclamo soberano argentino sobre las Islas Malvinas, agradeciendo el respaldo regional constante ante los intentos unilaterales de explotación de recursos en una zona de controversia, reafirmando que Argentina defenderá sus derechos siempre por la vía pacífica y conforme al derecho internacional.
La intervención del canciller de Panamá, Javier Martínez Acha Vásquez, puso el foco en la transformación digital y el rol estratégico de la logística en un mundo interconectado, donde la tecnología debe ser una herramienta para cerrar brechas sociales en lugar de abrirlas. Panamá, al integrarse como Estado Asociado, enfatizó que su conectividad aérea, el Canal de Panamá y la Zona Libre de Colón están totalmente al servicio de la resiliencia económica de la región, promoviendo el comercio global como motor de civilización y paz. El canciller panameño fue explícito al condenar la situación política en Venezuela, exigiendo la restitución de la democracia mediante elecciones libres y transparentes, al mismo tiempo que expresó sus condolencias por el trágico terremoto que devastó partes del país. Panamá se posicionó como un aliado clave en la modernización de infraestructuras portuarias, defendiendo los principios de libertad de navegación y el respeto al derecho internacional, asegurando que la región solo podrá enfrentar los retos del siglo XXI si mantiene una unidad coherente basada en la ética, la defensa de los derechos humanos y la integración técnica, evitando que los intereses económicos primen sobre la dignidad de las personas en las cadenas globales de suministro.
Finalmente, el presidente de Chile, José Antonio Kast, clausuró las participaciones con un mensaje potente sobre la libertad como presupuesto necesario de cualquier desarrollo económico, denunciando al crimen organizado como un «segundo terremoto» silencioso que amenaza con destruir las bases de las sociedades latinoamericanas. Kast propuso una agenda de cooperación en seguridad e inteligencia sin precedentes, haciendo un llamado a todos los países del Mercosur a sumarse al «Compromiso de Santiago» para enfrentar la trata de personas, el tráfico de armas y el lavado de dinero de manera coordinada. El mandatario chileno enfatizó que la soberanía no se renuncia cuando se coopera, sino que se fortalece al unir fuerzas contra un enemigo que no reconoce banderas ni fronteras. Asimismo, destacó la importancia de una migración segura, ordenada y humana que impida que las redes criminales lucren con la tragedia de los desplazados. En un cierre cargado de simbolismo, Kast instó a los líderes a trabajar por una unidad estratégica que convierta al siglo XXI en el siglo de América Latina, donde la dignidad humana sea el centro de toda política pública, instando a todos los presidentes a entender que solo mediante la defensa irrestricta de la libertad y la democracia podrá la región retener su talento y alcanzar un nivel de prosperidad que garantice paz y seguridad para todas las generaciones venideras.
ACERCA DEL CORRESPONSAL
GILSON DANTAS CARMINI
Gilson Dantas Carmini es periodista brasileño, presidente y editor en jefe de Prensa Mercosur. Especializado en integración regional, geopolítica y derechos humanos, desarrolla una destacada labor en el ámbito de la comunicación internacional.
Posee un Máster en Desarrollo y Cooperación Internacional y mantiene una amplia red de relaciones profesionales, académicas y diplomáticas en América Latina y Asia.
Entre sus reconocimientos destacan el Micrófono de Oro de la Asociación Nacional de Locutores de México (2021), el Doctorado Honoris Causa de la Universidad Internacional México Blanco (2020) y el título de Amigo de la Niñez y la Adolescencia.
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