
El comercio de etanol entre Brasil y sus socios internacionales bajo el marco provisional del acuerdo con la Unión Europea ha experimentado un inicio notablemente lento durante las primeras semanas de junio. Datos recientes de fuentes especializadas y ministeriales indican que las exportaciones brasileñas enfrentan una serie de barreras burocráticas y logísticas que han dificultado el aprovechamiento de las cuotas preferenciales acordadas. A pesar de que el marco normativo entró en vigor de manera provisional el 1 de mayo de 2026, la realidad operativa ha chocado con una maraña de licencias de exportación, confusión en la gestión de cuotas y una incertidumbre persistente sobre la trazabilidad de los productos importados en territorio europeo, lo que ha reducido drásticamente los volúmenes esperados para esta etapa del año.
La situación se ha visto agravada por factores externos, como el incremento en los costos de los fletes marítimos, atribuido a la tensa situación geopolítica que afecta las rutas comerciales globales, lo cual ha encarecido significativamente el producto final puesto en Europa. Además, la disponibilidad de etanol en Brasil durante el inicio de la zafra de caña de azúcar 2026–2027 ha sido menor a la proyectada, limitando la oferta exportable hacia el mercado europeo. Los exportadores, ante la falta de claridad sobre cómo la Comisión Europea rastreará el uso final del etanol importado, han adoptado una postura de prudencia, prefiriendo aguardar a que se clarifiquen los términos prácticos del tratado para evitar sanciones o la pérdida de beneficios arancelarios por errores técnicos en las declaraciones de origen.
La rigidez administrativa impuesta por el sistema de licencias es otro punto crítico que está afectando la dinámica comercial del Mercosur. A diferencia de otros acuerdos donde el sistema de «primero en llegar, primero en ser servido» facilita la agilidad, este esquema europeo requiere una gestión técnica minuciosa que muchos productores brasileños aún no dominan por completo. El riesgo de que un cargamento sea enviado y, al llegar a puerto, no cuente con la asignación de cuota correspondiente —perdiendo así los beneficios de arancel cero— es una posibilidad real que mantiene a los actores del mercado en alerta. Esta incertidumbre ha llevado a que los volúmenes exportados en mayo hayan tocado mínimos no vistos desde hace más de un año, contradiciendo el optimismo inicial que rodeaba la entrada en vigencia del acuerdo.
Para los productores, el dilema se complica ante las restricciones específicas sobre el uso del biocombustible; por ejemplo, las cuotas para uso químico son distintas a las destinadas al mezclado como combustible, y los controles europeos sobre estos destinos finales son estrictos. El ministerio de desarrollo industrial brasileño ha intentado tranquilizar al sector confirmando que otros tipos de etanol, como el derivado del maíz, no enfrentan las mismas trabas, pero esto ha sido poco consuelo para el sector azucarero que ve cómo las oportunidades de mercado se diluyen. La falta de un mecanismo de consulta rápida y eficaz con las autoridades europeas durante este periodo de transición ha generado frustración entre los exportadores que esperaban una mayor fluidez en esta «nueva fase» comercial.
Este escenario subraya la brecha existente entre la firma política de los tratados y su implementación real en el día a día de las empresas privadas. Mientras los diplomáticos del Mercosur celebran los hitos de apertura, los empresarios deben navegar un ecosistema regulatorio que parece estar diseñado más para la protección que para el incentivo al libre intercambio. Las empresas que logran sortear estas dificultades son pocas y, en muchos casos, han tenido que invertir significativamente en consultoría externa para asegurar que sus procesos cumplan con la normativa de la UE, lo que añade un costo de entrada que excluye a muchos pequeños y medianos productores del bloque, profundizando la desigualdad en la capacidad exportadora dentro del grupo.
En última instancia, el estancamiento de estas exportaciones de etanol sirve como un caso de estudio sobre las vulnerabilidades del bloque ante una mayor integración con mercados altamente regulados. La necesidad de fortalecer la asistencia técnica a los exportadores y mejorar el diálogo con las autoridades de Bruselas se vuelve imperativa si el Mercosur desea aprovechar efectivamente las oportunidades que el acuerdo comercial debería, teóricamente, ofrecer. A medida que avanza el año, los ojos están puestos en los próximos reportes de balance comercial, donde se espera ver si la curva de aprendizaje se traduce en una normalización de los flujos o si, por el contrario, el acuerdo seguirá siendo una fuente de desafíos logísticos y administrativos por tiempo indefinido.
ACERCA DEL CORRESPONSAL
GILSON DANTAS CARMINI
Gilson Dantas Carmini es periodista brasileño, presidente y editor en jefe de Prensa Mercosur. Especializado en integración regional, geopolítica y derechos humanos, desarrolla una destacada labor en el ámbito de la comunicación internacional.
Posee un Máster en Desarrollo y Cooperación Internacional y mantiene una amplia red de relaciones profesionales, académicas y diplomáticas en América Latina y Asia.
Entre sus reconocimientos destacan el Micrófono de Oro de la Asociación Nacional de Locutores de México (2021), el Doctorado Honoris Causa de la Universidad Internacional México Blanco (2020) y el título de Amigo de la Niñez y la Adolescencia.
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