
El presidente uruguayo Yamandú Orsi salió este fin de semana de un inusual silencio mediático para pronunciar la declaración sobre el Mercosur más significativa que ha hecho desde que asumió la presidencia en marzo de 2025. En un discurso pronunciado ante empresarios y diplomáticos en Montevideo, Orsi celebró el proceso que posibilitó alcanzar el acuerdo de Asociación entre el Mercosur y la Unión Europea, que comenzó a regir de forma parcial el 1.° de mayo, y remarcó la velocidad con que se aceleró su aprobación, un desenlace que hasta hace poco parecía «muy difícil que ocurriera». Orsi recordó la presencia de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, en la Cumbre del Mercosur de diciembre de 2024 y celebró la continuidad política dentro del bloque en los meses siguientes, pese a los matices entre los países miembros. «La alta política hizo su trabajo», afirmó, y anunció que Uruguay asumirá la presidencia temporal del Mercosur el próximo 1.° de julio, desde donde proyecta seguir impulsando el proceso de integración. La confirmación oficial de la fecha es importante: el canciller paraguayo había señalado el 30 de junio como el día de la Cumbre y el 1.° de julio como el inicio formal de la Presidencia Pro Tempore de Uruguay, lo que sitúa la transferencia exactamente en la frontera entre los dos semestres del año más activo de la historia del bloque.
La postura de Orsi sobre el Mercosur tiene una complejidad ideológica que sus propios seguidores del Frente Amplio no siempre resuelven con facilidad. El gobierno frenteamplista uruguayo — que históricamente defendió la integración regional como principio de política exterior — es simultáneamente el que avanza más decididamente en el Tratado Transpacífico (CPTPP) y el que más activamente defiende la «flexibilidad» del Mercosur para que sus miembros puedan negociar acuerdos individuales con terceros. Esta posición coincide objetivamente con la del gobierno Milei en Argentina, creando una convergencia que incomoda a muchos progresistas latinoamericanos que ven en el CPTPP y en los acuerdos bilaterales un alejamiento del modelo de integración solidario que el Mercosur original prometía. La respuesta de Orsi a esa incomodidad es pragmática y consistente: Uruguay necesita acceso a mercados que el Mercosur solo no puede proveer, y la flexibilidad del bloque no es una traición a la integración sino su condición de viabilidad política en el siglo XXI.
Orsi en X publicó esta semana una frase que sintetiza su visión del Mercosur en este momento histórico: «En un mundo donde el proteccionismo está abriendo cancha, precisamos volver a tener las puertas abiertas. Esa es la gran virtud que tiene el acuerdo.» Esa declaración — originalmente pronunciada el 1.° de mayo durante la reunión virtual con los presidentes del bloque y la presidenta Von der Leyen — fue republicada por el propio Orsi esta semana en su cuenta oficial, acumulando más de 8.000 interacciones en 48 horas. Los comentarios reflejan la polarización política que el tema genera: empresarios y economistas aplaudieron la apertura; parlamentarios de izquierda de Argentina y Brasil cuestionaron que la frase pudiera ser dicha exactamente igual por Milei o por cualquier defensor del libre comercio sin restricciones. Esta tensión — entre la apertura comercial que el Mercosur necesita para ser globalmente relevante y la solidaridad redistributiva que lo distingue de una simple zona de libre comercio — es el eje más profundo del debate que Uruguay deberá gestionar desde su Presidencia Pro Tempore a partir del 1.° de julio.
La administración uruguaya confía en que el ejercicio de la presidencia pro tempore del bloque le otorgue el impulso político necesario para resolver uno de los escollos más ásperos del tratado con la UE: la distribución interna de las cuotas de exportación que Bruselas concedió a los países del Cono Sur. El canciller Mario Lubetkin adelantó que Uruguay buscará impulsar y resolver la negociación por el reparto de las cuotas asignadas por la Unión Europea durante su presidencia pro tempore del bloque. Para Uruguay, este es un tema de interés directo y urgente: el país fue el que más rápido ratificó el acuerdo — con 91 votos a favor en el Parlamento el 26 de febrero — y el que más activamente promovió su entrada en vigor, pero en las primeras semanas de vigencia fue también el que menos aprovechó las cuotas de carne porque el sistema de «primero llegado, primero servido» favoreció a los actores más grandes. Resolver ese desequilibrio desde la Presidencia Pro Tempore es la prioridad número uno de Orsi para el segundo semestre.
El Acuerdo Interino de Comercio creó una de las mayores zonas de libre comercio del planeta, que abarca a más de 700 millones de consumidores y casi el 20% del PIB mundial. Para Uruguay, el entendimiento multiplica por cuatro el acceso preferencial a mercados que hoy representan el 18% de las importaciones globales, según datos de Uruguay XXI. El acuerdo con la UE, al que se suman los tratados ya cerrados con el EFTA y Singapur, eleva el acceso del Mercosur del 4% al 19,6% de las importaciones mundiales. Uruguay, en particular, pasa a tener vínculos preferenciales con economías que concentran el 25% del PIB global y el 32% de la población del planeta. Esas cifras — que la agencia Uruguay XXI publicó esta semana en su boletín semanal para exportadores — son las que justifican el entusiasmo de Orsi con el acuerdo y su determinación de usar la Presidencia Pro Tempore para convertirlo de un logro diplomático en una transformación exportadora real.
ACERCA DEL CORRESPONSAL
GILSON DANTAS CARMINI
Gilson Dantas Carmini es periodista brasileño, presidente y editor en jefe de Prensa Mercosur. Especializado en integración regional, geopolítica y derechos humanos, desarrolla una destacada labor en el ámbito de la comunicación internacional.
Posee un Máster en Desarrollo y Cooperación Internacional y mantiene una amplia red de relaciones profesionales, académicas y diplomáticas en América Latina y Asia.
Entre sus reconocimientos destacan el Micrófono de Oro de la Asociación Nacional de Locutores de México (2021), el Doctorado Honoris Causa de la Universidad Internacional México Blanco (2020) y el título de Amigo de la Niñez y la Adolescencia.
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