
Si hay una virtud cuya práctica siempre me ha costado -y más ahora, de viejo-, es la virtud de la paciencia. Es una virtud excelente, y voy hablar de ella por dos motivos principales.
Ante todo, porque tras la operación a la que fui sometido a fines de enero, me vi obligado, durante el proceso de recuperación, a entrenar y a extremar la paciencia. Las heridas no cicatrizan de un día para el otro. Los órganos tardan en reacomodarse. Tuve que aprender a convivir con dolores, molestias y limitaciones. Y todo ello requiere de mucha paciencia. El redescubrimiento y la práctica obligada de esta virtud, han sido para mí un auténtico regalo de Dios, y por eso, quiero compartirlo con Uds.
En segundo lugar, porque si hay una virtud que hoy está ausente en la sociedad es, precisamente, la virtud de la paciencia. En parte, ello es fruto la ansiedad y la velocidad, del afán de productividad y competencia que nos impone la vida moderna. Pero también, y en no menor medida, creo que es fruto de la adicción a las pantallas, donde para obtener lo que queremos ya, basta con apretar un par de teclas.
Pero la vida real, no suele ser así. Los procesos naturales son mucho más lentos. El auto de adelante no se mueve cuando el que está atrás presiona la bocina, sino cuando el conductor que va delante, presiona el acelerador.
Quienes saben mucho de paciencia, son los productores rurales. Para talar un monte de eucaliptus y recuperar la inversión, el productor debe esperar alrededor de diez años desde la plantación hasta el primer corte. Para cosechar arroz entre febrero y abril, hay que plantarlo entre octubre y noviembre. Para que un ternero nazca, la vaca debe ser entorada nueve meses antes… Vivir acompañando los ciclos naturales, o mejor dicho, vivir inmerso en la realidad, nos ayuda a ser pacientes.
La falta de paciencia, puede provocar grandes desastres. El conductor que en la ruta pierde la paciencia tras ir durante kilómetros tras un camión, y decide pasarlo en un repecho o una curva, puede morir y matar a otros. Además, el impaciente nunca genera un sentimiento de solidaridad hacia él, sino más bien lo contrario. Una persona que, al perder la paciencia, grita y trata mal a los demás, suele resultar bastante desagradable.
Hay quien sostiene que tener paciencia equivale a tener autodominio cuando uno no puede controlar la manera de actuar de una persona, o cuando las cosas no salen como uno quiere. Ahora bien, tener paciencia, no es lo mismo que inactividad, pereza o negligencia. Tampoco es lo mismo que ser “oveja” e ir siempre “con la majada”. Significa sí, muchas veces, renunciar a que las cosas se hagan en el tiempo que uno quiere, y esperar a que se hagan en el tiempo que la naturaleza de las cosas requiere.
Dice san Agustín que “la virtud del alma llamada paciencia es un don de Dios tan grande que en ella se manifiesta incluso la paciencia del que nos la da”. Y también: “Por la paciencia humana toleramos los males con ánimo tranquilo, sin la perturbación de la tristeza, para que no abandonemos por nuestro ánimo impaciente los bienes que nos llevan a otros mayores”.
Por su parte, Santo Tomás de Aquino sostiene que “el acto de paciencia en el cielo no consistirá en sufrir, sino en el goce de los bienes a los que aspirábamos a llegar mediante el sufrimiento”. Por eso, citando a San Agustín, nos recuerda que “en la patria no existirá la paciencia humana, que sólo es necesaria cuando hay que soportar males, pero será eterno el bien al que se llega por medio de ella”.
Y remata: “la paciencia, en cuanto al hábito, se considera virtud, pero en cuanto al deleite que acompaña a su acto, es fruto, y sobre todo porque por ella el alma es preservada de la opresión de la tristeza”.
De ahí la necesidad de luchar por conservar el buen humor y la calma ante situaciones más o menos difíciles. E incluso ante situaciones tontas: porque la impaciencia, a veces puede ser objetiva; pero –lo digo por experiencia…- en muchos casos, es subjetiva.
Admiro con toda mi alma a aquellas personas que, en cualquier circunstancia, son capaces de mantenerse calmos, y a menudo, con una sonrisa en los labios. No es fácil lograr esto sin fe, y sin la ayuda de la gracia de Dios. Y creo que por eso, la paciencia, como la veracidad, la humildad, y otras tantas virtudes humanas, es con mucha frecuencia, un buen indicador de santidad.
Alvaro Fernandez Texeira Nunes
Fuente de esta noticia: https://www.xn--lamaana-7za.uy/opinion/la-paciencia/?utm_source=rss&utm_medium=rss&utm_campaign=la-paciencia
También estamos en Telegram como @prensamercosur, únete aquí: Telegram Prensa Mercosur
Recibe información al instante en tu celular. Únete al Canal del Diario Prensa Mercosur en WhatsApp a través del siguiente link: https://whatsapp.com/channel/0029VaNRx00ATRSnVrqEHu1
También estamos en Telegram como @prensamercosur, únete aquí: https://t.me/prensamercosur
Recibe información al instante en tu celular. Únete al Canal del Diario Prensa Mercosur en WhatsApp a través del siguiente link: https://www.whatsapp.com/channel/0029VaNRx00ATRSnVrqEHu1W
ACERCA DEL CORRESPONSAL
REDACCIóN CENTRAL
Prensa Mercosur es un diario online de iniciativa privada que fue fundado en 2001, donde nuestro principal objetivos es trabajar y apoyar a órganos públicos y privados.
- ★Gobierno busca desactivar protestas con propuestas de alivio financiero y fondo para crédito al transporte
- ★Spotify planea emitir vídeos de conciertos en directo y festivales de música dentro de la app
- ★Destacada actuación de los atletas nicoleños en el Duatlón Olímpico de Irineo Portela
- ★CinePlaza de verano regresa a Matadero Madrid con ‘Superestrellas 3’: música, cine de culto y noches al aire libre
- ★Día Mundial de los Océanos, tiempo de regenerar nuestro planeta azul

