Enclavado en el corazón de Beverly Hills, el Museo Ralli Punta del Este es ejemplo de un museo de puertas abiertas, que mantiene permanentemente un diálogo con la comunidad local y visitante, además de un acervo que es una huella patrimonial por lo que es y por lo que contiene y produce. Para saber más sobre él, entrevistamos para Cultura de La Mañana a su directora, Serrana Prunell.
¿Desde qué año funciona el Museo Ralli en este lugar? ¿Cómo surgió?
Abrimos el 8 de enero de 1988. Tuve el privilegio de participar en los cimientos de este proyecto cuando era solo una idea de sus fundadores, Harry y Martine Recanati. Ellos fueron, durante décadas, coleccionistas privados; llegó un punto en su camino en que la magnitud de su acervo les impulsó a tomar una decisión trascendental tras su retiro: abrir un museo donde el acceso a la belleza fuera universal.
Harry provenía del ámbito de las finanzas y la banca, mientras que Martine era médica de profesión. Sus trayectorias los llevaron a recorrer el mundo, y fue en esos viajes, entre los años 70 y 80, donde descubrieron el arte latinoamericano. Notaron con agudeza la falta de difusión global que esta producción tenía en aquel entonces y allí hallaron su propósito.
El objetivo fue claro desde el primer día: crear un museo con el rigor institucional que el término exige. Definieron un énfasis marcado en el surrealismo, una impronta que cada una de las sedes conserva hasta hoy. Fueron contemporáneos de figuras de la talla de Fernando Botero, Diego Rivera, Salvador Dalí y Joan Miró, artistas que ya gozaban de renombre, pero con quienes compartían una época de efervescencia creativa.
A pesar de la magnitud de su obra, Harry y Martine siempre mantuvieron un perfil muy bajo; su deseo era que los museos hablaran por ellos. Así, la organización Ralli surgió de una visión filantrópica pura para democratizar la cultura en Uruguay, en este enclave de 6000 metros cuadrados donde la arquitectura y la naturaleza se fusionan en el entorno único de Beverly Hills.
Sobre los otros museos Ralli en el mundo y su vínculo…
Somos el primer Museo Ralli del mundo; esta sede fue el punto de partida para la expansión internacional de la organización. De aquí surgió el impulso para establecer las sedes de Santiago de Chile, Marbella en España y los dos museos en Cesarea, Israel, lugar que reviste un significado especial para nosotros, ya que es allí donde hoy descansan los restos de nuestros fundadores.
Todas las sedes compartimos el mismo legado y los mismos valores institucionales. Si bien cada museo cuenta con una dirección propia para su gestión local, operamos bajo un mismo enfoque y bases conceptuales unificadas. En 2028 cumpliremos 40 años como organización global, un hito que nos consolida como una de las instituciones con el acervo propio de arte latinoamericano y europeo más importantes del mundo. El vínculo entre las sedes es estrecho y permanente; trabajamos en una red que respeta la visión de rigor y excelencia que don Harry y Martine instalaron desde el inicio.
Sobre la accesibilidad y las instalaciones en 2026…
Nuestra ubicación en el corazón de Beverly Hills es privilegiada, pero nuestra política institucional es la apertura absoluta. Hoy, en 2026, podemos afirmar que hemos alcanzado la accesibilidad total tras completar una serie de actualizaciones edilicias fundamentales.
Esto no es solo una declaración de intenciones; se traduce en infraestructura concreta: rampas de acceso normalizadas, estacionamiento preferencial, un ascensor de última generación y servicios sanitarios íntegramente adaptados. El objetivo es que cualquier persona, independientemente de su condición física, pueda movilizarse con total autonomía por cada rincón del museo.
Además de consolidarnos como un espacio pet friendly, este último año hemos dado un paso importante en el confort de nuestras instalaciones con la climatización integral de las galerías principales. La incorporación de aire acondicionado no solo garantiza un entorno óptimo para la apreciación de las obras frente a las variaciones térmicas del exterior, sino que nos otorga una versatilidad logística clave: ahora podemos trasladar nuestros eventos al interior si el clima lo requiere, sin sacrificar la comodidad del público. Es una mejora sustancial que los visitantes valoran y agradecen profundamente.
¿Cómo surge la cartelera de actividades que exceden las artes visuales?
Como profesionales del sector y miembros de ICOM Internacional, nos alineamos estrictamente con la definición de museo aprobada en agosto de 2022. Bajo este marco, entendemos al museo como una institución permanente, sin ánimo de lucro y al servicio de la sociedad, cuyo rol trasciende la mera exhibición para transformarse en un espacio de interpretación, participación comunitaria y sostenibilidad.
Bajo este nuevo paradigma, comprendemos que el museo no es un repositorio estático, sino un organismo vivo que debe ser habitado. Hace trece años, en el marco de nuestro vigésimo quinto aniversario, detectamos a través de un estudio pormenorizado de nuestros públicos que la audiencia buscaba vivir el museo desde la reflexión y el encuentro. Así nacieron los Miércoles Culturales.
A lo largo de estos años, hemos contado con la generosa colaboración honoraria de personalidades de gran relieve, como el escribano y prolífico escritor Juan Antonio Varese, Dr. Julio María Sanguinetti, Dra. Susana Assi, el Ing. Roberto Balaguer, el Psic. Alejandro de Barbieri y la Cra. Carolina Sur, entre muchos otros especialistas que brindan su tiempo y conocimiento en favor de la cultura.
La formación de nuevas audiencias es prioritaria. Nuestra grilla para las infancias incluye desde talleres de música y artes plásticas hasta propuestas de integración manual –como el próximo taller de crochet–, además de celebraciones tradicionales como las quermeses el día de Reyes.
Asimismo, atendemos las sugerencias de nuestra audiencia, quienes frecuentemente actúan como nexos con profesionales de diversas disciplinas. Recibimos y analizamos proyectos culturales externos de forma permanente; cada propuesta es sometida a un estudio pormenorizado y a una evaluación técnica para determinar su pertinencia e impacto antes de ser incorporada a nuestra planificación anual de actividades.
Por último, nuestra Sala Anexa funciona como un puente de cooperación con organizaciones sin fines de lucro y legaciones extranjeras. Estas alianzas con embajadas latinoamericanas y europeas nos han permitido ofrecer desde talleres de caligrafía china hasta conferencias sobre las civilizaciones azteca e inca. Nuestra premisa es innegociable: actividades siempre libres y gratuitas que dejen una huella positiva en la comunidad. En el Ralli buscamos la excelencia, no el mero entretenimiento.
¿Cómo es el modelo de autosustento y su política de “no comercio”?
Nos financiamos exclusivamente a través de la Fundación Ralli. No aceptamos subsidios ni sponsors de terceros. No hay actividad comercial: ni bares, ni tiendas. Esto elimina distracciones y permite una inmersión total en el arte. A cambio, permitimos el uso de cámaras de fotos y video sin restricciones; entendemos que el registro del visitante es la mejor forma de difundir nuestra labor.
Sobre el perfil de los visitantes y el estudio de público…
La afluencia de público en el Museo Ralli es heterogénea y se mantiene activa durante todo el ciclo anual. Durante la temporada estival, es notable la presencia de contingentes de cruceristas que dedican extensas jornadas matutinas a recorrer nuestras salas. Sin embargo, nuestra labor de extensión no se detiene; recibimos de forma constante a grupos locales y nacionales, así como a delegaciones académicas y universitarias provenientes de Argentina, Brasil, Chile y otros puntos del continente durante todo el año.
El museo funciona como un nodo cultural que dialoga con la región a través de su acervo, su arquitectura y, fundamentalmente, su carácter gratuito y universal. Consideramos que la escucha activa es parte de nuestra gestión profesional.
¿Cómo está conformado el equipo del museo?
El equipo es compacto, pero altamente profesional. Estamos todos muy alineados con la misión de la organización, lo cual es clave para que el museo funcione como debe. Un punto a favor es la estabilidad: tenemos personal que nos acompaña desde hace muchísimos años. Esa memoria institucional es fundamental; es lo que nos permite mantener el criterio y los estándares de calidad a lo largo del tiempo.
Nuestra estructura cubre áreas de recepción, administración, marketing, conservación y mantenimiento técnico. Todos trabajamos bajo los lineamientos internacionales que marca la Fundación Ralli a nivel global. Esto nos permite asegurar una gestión uniforme, garantizando que quien nos visita en Punta del Este reciba el mismo nivel de atención y cuidado que en nuestras sedes de Europa y Asia Occidental.
Sobre los premios y reconocimientos recientes…
En 2025 recibimos el Premio Morosoli, una distinción que nos genera un orgullo especial por su enorme peso en la cultura nacional uruguaya. Sentir que una institución con tanta trayectoria valida nuestra labor es una señal de que estamos en el camino correcto. Anteriormente, la Cámara Uruguaya de Turismo nos otorgó el Premio del Sol, destacando específicamente nuestra gestión en accesibilidad, un área donde no hemos dejado de trabajar.
Estos galardones no llegan por azar; son el resultado de una inversión constante y real en infraestructura. Detrás de cada premio hay obras concretas: la instalación de rampas normalizadas, el ascensor de última generación y una señalética inclusiva pensada para que el museo sea habitable para todos. Para nosotros, un reconocimiento es un compromiso a futuro para seguir siendo un ejemplo de hospitalidad y profesionalismo a nivel regional.
Más allá de la placa o el trofeo, estos premios son un mimo a la organización y al equipo. Nos confirman que estamos generando el impacto social que nos ocupa desde el primer día. Saber que el esfuerzo se traduce en una mejor experiencia para el visitante es lo que realmente nos motiva a seguir elevando la vara año tras año.
¿Qué devolución reciben de la comunidad?
La mejor devolución es la huella emotiva que generamos. Es gratificante ver a los niños que nos visitan con sus escuelas y luego regresan trayendo a sus familias para compartir lo que vivieron y sintieron aquí; eso es, en esencia, crear patrimonio vivo.
Por otro lado, las plataformas digitales –las redes sociales de las que me tuve que hacer amiga, si te digo la verdad– son hoy nuestras aliadas estratégicas. Monitoreamos constantemente plataformas como Google y TripAdvisor, además de recibir a especialistas e influencers de arte que llegan movidos por la curiosidad de descubrir nuestra colección. Las reseñas positivas nos confirman que el camino es el correcto, pero valoramos especialmente aquellas que sugieren ajustes. Como nuestra gestión es directa y pragmática, tomamos esos comentarios para remediar fallas o mejorar la experiencia del visitante de manera inmediata. Esa reputación digital, sumada al boca a boca tradicional, es lo que sostiene la vigencia del museo.
Sobre la sede y el nuevo Jardín…
La sede es, en sí misma, una pieza arquitectónica magistral, pero durante la pandemia entendimos que debíamos evolucionar. Necesitábamos un espacio al aire libre de mayor amplitud y mejor dispuesto para las nuevas necesidades del público; por ello, tomamos la decisión de habilitar lo que hasta entonces era una zona privada para el disfrute de todos los visitantes.
En este espacio, al que llamamos el Jardín, centralizamos nuestras actividades musicales debido a su capacidad. Fue una sorpresa absoluta para todos alcanzar una concurrencia de casi 1500 personas en un solo evento. Sucedió durante la inauguración de la muestra del británico Henry Moore, donde contamos con la actuación de The Beatales y el lugar se desbordó por completo.
Esa experiencia nos dejó una gran enseñanza. Desde entonces, realizamos instancias más controladas para garantizar no solo el confort del público, sino fundamentalmente para preservar la integridad de las esculturas que habitan de forma permanente en ese entorno. La respuesta del público sigue siendo masiva, lo que confirma que la apertura de este sector fue un acierto institucional.
¿Existen residencias artísticas o intercambios?
Nuestro enfoque de intercambio está centrado en la excelencia técnica y la gestión profesional. Más que residencias de producción artística, priorizamos una inversión constante en la actualización de nuestros estándares y procesos.
Como socios activos de ICOM Uruguay, mantenemos un intercambio fluido de conocimientos y mejores prácticas museológicas con nuestras sedes hermanas en el exterior. Esta dinámica de cooperación internacional nos permite rotar experiencias y criterios técnicos de alto nivel, asegurando que la gestión de nuestras colecciones y la infraestructura del museo estén siempre a la vanguardia. Para nosotros, el intercambio más valioso es el que garantiza que los Museos Ralli operen bajo una visión de calidad uniforme y global.
Sobre ti y los fundadores: Harry y Martine Recanati…
Trabajar junto a ellos durante casi tres décadas fue, por encima de todo, una experiencia inspiradora. Don Harry era un hombre fuera de lo común: un visionario políglota que, tras recorrer el mundo, quedó genuinamente fascinado por el talento y la calidez de América Latina. Tenía esa curiosidad intelectual que solo poseen los grandes filántropos.
Martine, por su parte, aportaba una estructura fundamental. Como médica profesional, era sumamente metódica y analítica. Tenía una personalidad estricta –en el sentido de la excelencia y el rigor– pero absolutamente brillante. Era una apasionada del surrealismo; le fascinaba la libertad y la explosión de colores que emana de ese movimiento.
Esa combinación fue mi mejor escuela: de Harry aprendí la visión y de Martine la rigurosidad. Juntos me enseñaron a mirar el mundo con una mirada que es, al mismo tiempo, técnica y sensible. Mi nombramiento no fue casual, sino que formó parte de ese mismo proceso fundacional del museo. Después de 38 años, mi mayor orgullo y responsabilidad sigue siendo honrar la confianza que ellos depositaron en mí para cuidar su obra en Uruguay.
¿Qué cambios has implementado para mantener actualizada la propuesta?
A lo largo de estos años las estrategias han sido diversas, pero el eje central ha sido siempre el trabajo conjunto con nuestros equipos, tanto en Uruguay como a nivel internacional. Además de las mejoras en infraestructura y de estar siempre atentos a las tendencias globales, hemos integrado herramientas audiovisuales e interactivas que hoy son fundamentales, como la actual muestra de arte digital.
Un cambio clave ha sido la evolución de nuestra museografía. Para quien no está familiarizado con el término, la museografía es el conjunto de técnicas y prácticas que determinan cómo se presenta una obra o una colección en el espacio: desde la iluminación y los colores de las salas hasta el recorrido sugerido al visitante. Las formas de exhibir el arte han mutado drásticamente en estas décadas e intentamos estar a la vanguardia de esos cambios.
El verdadero desafío es evolucionar sin perder la sobriedad. Entiendo que el museo debe dialogar con las nuevas tecnologías y formas de consumo cultural, pero siempre preservando el silencio y la paz que son necesarios para la contemplación profunda del arte.
¿Mayores desafíos y anuncios para este año?
El desafío principal es sostener la excelencia en un mundo marcado por el consumo rápido, inmediato y atravesado por las pantallas; ni que hablar del avance de la Inteligencia Artificial. En este contexto, mantener el rigor de un museo que invita a la pausa y a la reflexión es una tarea diaria y necesaria. Personalmente, trabajar aquí ha sido el eje de mi vida y me gratifica profundamente ver cómo la institución evoluciona hacia el futuro sin perder su esencia.
Para este año, nuestro foco estará en fortalecer las propuestas culturales y en seguir optimizando la experiencia del visitante en nuestras galerías climatizadas. Todo esto es parte de un camino de preparación hacia un hito mayor: el 40° aniversario de la organización en 2028.
El anuncio más importante es que el Museo Ralli reafirma su compromiso de ser un espacio de puertas abiertas. La democratización del arte es uno de nuestros pilares innegociables; trabajamos continuamente para dialogar con la comunidad local y lograr que sientan el museo como propio, como un lugar que les pertenece. Queremos seguir consolidando esa huella patrimonial y, sobre todo, emotiva en cada persona que nos visita. Los esperamos, como siempre, en el corazón de Beverly Hills.
Mary Ríos
Fuente de esta noticia: https://www.xn--lamaana-7za.uy/cultura/el-museo-no-es-un-repositorio-estatico-sino-un-organismo-vivo-que-debe-ser-habitado/
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